ESCENA/23
el horizonte DÍA IMPORTANTE PARA LA IGLESIA CATÓLICA VIERNES SANTO Se conmemora la Pasión y Muerte de Jesús, y los Evangelios narran con detalle lo sucedido aquel día
Fin de semana del 3 al 5 de abril de 2026
POR LA MAÑANA EL VIACRUCIS Jesucristo fue condenado P M EL Jesuc
los católicos, el Viernes Santo debe ser un día de reflexión que nos permita acompañar espiritualmente a Jesucristo en su Pasión y Muerte. Es jornada de ayuno (una comida fuerte al día) y
abstinencia (no comer carne). En este día las iglesias organizan el Viacrucis (Camino de la Cruz) para meditar, orar y acompañar a Jesús en su camino hacia el Calvario.
a muerte el viernes por la mañana, de tal manera que estuvo crucificado hasta las 15:00 horas, hora en que murió. Para
na y perfecta» (LG, 34). ¿Cómo no recordar, en este sentido, a San Juan Pablo II y su exhortación apostólica Christifi- deles laici (30 de diciembre de 1988)? En ella él subrayaba que «el Concilio, con su riquísimo patrimonio doctrinal, espiritual y pastoral, ha reservado páginas verdaderamente espléndidas so- bre la naturaleza, dignidad, es- piritualidad, misión y responsa- bilidad de los fieles laicos. Y los Padres conciliares, ha- ciendo eco al llamamiento de Cristo, han convocado a todos los fieles laicos, hombres y mu- jeres, a trabajar en la viña» (n. 2). El amplio campo del apostola- do laical no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo. La Iglesia, de hecho, está pre- sente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testi- monian el Evangelio: en los am- bientes de trabajo, en la socie- dad civil y en todas las relacio- nes humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios. PÉSAME A LA VIRGEN Por la tarde y noche del Viernes Santo se acostumbra unirse a la Virgen María reflexionando sobre su dolor y soledad. Este acto puede ayudar mucho a profundizar en el ejemplo de María para soportar nuestras pruebas y sufrimientos. El Pésame se suele realizar ante la imagen de la Virgen de los Dolores o La Virgen de la Soledad. Procesión del Silencio y Vía Matris. También son frecuentes las procesiones en silencio que llevan en andas imágenes de Cristo crucificado o de la Virgen María. En esas procesiones se guarda silencio mientras se medita en cómo ofrecer a Dios los propios sufrimientos.
POR LA TARDE LITURGIA DE LA PASIÓN DE CRISTO
El Viernes Santo no se celebra la Misa en ninguna parte del mundo. La celebración litúrgica más importante de ese día se centra en la Pasión de Cristo. Se lleva a cabo entre las 15:00 y 17:00 horas. No es una Misa, aunque sí se da en ella la Comunión. La celebración está compuesta de cinco partes: Ingreso en silencio. El obispo o el sacerdote ingresa en silencio y se postra (se acuesta boca abajo) en el piso, en señal de duelo por la muerte de Cristo
AL MEDIODÍA LAS 7 PALABRAS DE CRISTO Es una devoción que se realiza generalmente dentro de la representación del Viarucis. Se realiza entre las 12:00 y las 15:00 horas: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Luc 23, 24) En verdad te digo: ‘Hoy estarás conmigo en el paraíso’ (Lc 23, 43)
Celebración de la Palabra Oración por todo el Mundo Adoración de la Cruz
Hijo, he ahí a tu Madre; Madre, he ahí a tu hijo (Jn 19,26). ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? (Mt 27,46) Tengo sed (Jn 19,30) Todo está consumado (Jn 19, 30) Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46)
Comunión. Se hace la oración del Padre Nuestro y se da la comunión a los fieles. Finalmente se hacen dos oraciones, una después de la comunión y otra sobre el pueblo. No hay bendición y los fieles se retiran en silencio
(DESDELAFE.MX)
Siguiendo al Papa El Papa León XIV: El mundo necesita que «se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz» (LG, 36). ¡Y esto es posible sólo con la contribu- ción, el servicio y el testimonio de los laicos! Es la invitación a ser esa Iglesia “en salida” de la que nos ha hablado el Papa Francisco, a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Resucitado! POR ANAM CARA
Nos lo dice la descripción mis- ma de los laicos que el Concilio se propone: «Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos […] que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partíci- pes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde» (LG, 31). El pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa in- forme, sino el cuerpo de Cris- to o, como decía San Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda en- tre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacer- docio común de los fieles y sa- cerdocio ministerial (cfr LG, 10). En virtud del Bautismo, los fieles laicos participan al mismo sacer- docio de Cristo. De hecho, «Cristo Jesús, supre- mo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su ser- vicio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los im- pulsa sin cesar a toda obra bue-
De Marzo 22 al 2 de Abril, 2026 (VIS).
AUDIENCIA GENERAL Q ueridos hermanos y hermanas, seguimos nuestro camino de re- flexión sobre la Iglesia como se nos presenta en la Constitución conciliar Lumen gentium(LG). Hoy afrontamos el cuarto capí- tulo, que trata sobre los lai- cos. Todos recordamos lo que al Papa Francisco le gustaba repe- tir: «Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueb- lo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros orde- nados» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 102). Esta sección del Documento se preocupa de explicar en po-
cia de ministerio o de estado de vida, el Concilio afirma la igual- dad de todos los bautizados. La Constitución no quiere que se olvide lo que ya había afirmado en el capítulo sobre el pueblo de Dios, es decir que la condición del pueblo mesiánico es la dig- nidad y la libertad de los hijos de Dios (cfr LG, 9). Naturalmente, cuanto más grande es el don, más grande también es el compromiso. Por esto el Concilio, junto con la dig- nidad, subraya también la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. ¿Pero dónde se funda esta misión y en qué consiste?
sitivo la naturaleza y la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido definidos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados. Por esto me gusta releer con vosotros un pasaje: «Por tanto, el Pueblo de Dios, por Él elegi- do, es uno: ‘un Señor, una fe, un bautismo’ (Ef 4,5). Es común la dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la fi- liación; común la llamada a la perfección: una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad» (LG, 32). Antes que cualquier diferen-
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