El IICA ante el Covid-19 (marzo-abril 2020)

Blog Sembrando hoy la Agricultura del futuro

El COVID-19 y la producción, comercialización y consumo de frutas y hortalizas

Última actualización: Abril 24, 2020

En este sentido, el objetivo de este artí- culo es identificar y describir ejemplos con- cretos que ponen de manifiesto los cambios a los que la cadena tuvo que enfrentarse y resolver. Para empezar, debemos diferenciar la producción frutícola de la producción hor- tícola, mientras la primera tiene una cultura de largo plazo, con destino de exportación de buena parte de su oferta, la segunda tiene una cultura más cortoplacista, presenta una mayor informalidad y los procesos de empa- que y conservación son muy rudimentarios exponiendo a los productos a un deterioro más rápido. El segundo punto importante es la lo- calización de la producción y la demanda. El primer mapa presenta la ubicación de las cuencas productivas de frutas, el segun- do mapa la de hortalizas, finalmente el tercer mapa muestra la ubicación de la demanda. La mayor demanda se encuentra ubicada en el entorno Metropolitano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con unos 13 o 14 millones de consumidores. Es aquí donde se ubica el Mercado Central de Buenos Aires (en adelante el Mercado) que recibe y expende 1 .300.000 toneladas de frutas y hortalizas frescas al año, que llegan en 100.000 camiones que recorren entre 1.000 y 1.800 km para trans- portar la mayoría de las frutas y algunas hortalizas como tomate de salta y Jujuy en época invernal. Focalizando nuestro análisis en el CO- VID-19, el Mercado Mayorista enfrenta dos desafíos principales, por un lado, mantener el abastecimiento normal de alimentos sanos a una población en cuarentena preocupada más que nunca por su salud, por el otro, evi- tar que las personas que trabajan en el Mer- cado se contagien. Analicemos el tema de prevenir el in- greso y posible contagio del virus en un clúster donde conviven diariamente unas 15.000 personas que desarrollan la activi-

dad de carga y descarga, venta y compra de productos. Todas las operaciones son con presencia física del vendedor, del compra- dor y del producto, siendo uno de los últi- mos sectores, sino el único, que requiere de este sistema de comercialización. Por lo tanto, el contagio sería muy grave en la cadena de abastecimiento y debe ser pre- venido. Para ello el Mercado Central diseñó y aplica un Protocolo especialmente pensa- do para la unidad alimentaria. En el mismo sentido, otros mercados de Argentina tam- bién están siguiendo ese camino, ver www. fenaomfra.gob.ar. Finalmente, para superar los inconve- nientes que presentan las distintas zonas de producción generados por la cuarentena, el Mercado se ha transformado en un punto donde se concentra la información de con- flictos en los empaques, cosecha, traslado de cuadrillas de embaladores, cortes de rutas de abastecimiento etc. De esa forma hemos logrado poner en conocimiento de forma coordinada estos problemas a las distintas dependencias del Estado Nacional para resolverlas. Luego de casi un mes de cuarentena en- tendemos que ambos desafíos están siendo enfrentados con eficiencia y toda la esperan- za de éxito que una pandemia tan incierta nos permite. Los Mercados Concentradores se vuelven así un actor fundamental en la coordinación de esfuerzos público-privados para garanti- zar el abastecimiento de frutas y hortalizas frescas a una población en cuarentena cuya fecha de finalización es incierta. *Mariano Lechardoy Ex Subsecretario de Bioindustria de la nación y actual jefe de la uni- dad de Coordinación de Gestión del Mercado Central de Buenos Aires Nota: Las opiniones expresadas en este Blog son responsabilidad del autor y no ne- cesariamente reflejan la opinión del IICA.

Colaboradores Mariano Lechardoy

Una mirada al caso de Argentina El COVID-19 cambió para siempre el pa- radigma sociocultural de Occidente y pone en discusión los defectos y virtudes del mo- delo capitalista tradicional, el nivel de inter- vención del estado en la salud, el comercio y el abastecimiento de alimentos e insumos esenciales a la población. El debate más frecuente, mediático y de redes sociales, enfrenta a los defensores del liberalismo más puro, con mínima interven- ción estatal, versus los que valoran las vir- tudes de un estado que asiste y controla y nos enfrenta a la falsa disyuntiva de vivir o trabajar. Saliendo de ese enfoque simplista y unidimensional, Félix Peña, en su artículo publicado en el blog del IICA el 6 de abril, menciona “la importancia de que funciona- rios, empresarios, dirigentes sociales y es- pecialistas de nuestros países, concentren su atención en el análisis de la situación interna- cional, y de sus múltiples impactos –actuales y previsibles- en cada uno de los otros países de la región”. En esa línea, que deja de lado la dicoto- mía libertad-control y realza el modelo de colaboración y cooperación público-priva- da, la Bioeconomía viene desde hace tiempo alertando sobre la necesidad de pensar siste- mas de desarrollo local sustentables, integra- dos y coordinados. Para un país tan extenso como la Ar- gentina, la cadena de producción, logísti- ca, comercialización y consumo de frutas y hortalizas frescas resulta un ejemplo completo de integración de los valores de la Bioeconomía y pone a prueba el mo- delo de abastecimiento de estos productos donde el tiempo de cada operación juega un papel relevante en la calidad y los des- perdicios.

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Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura

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