Blog Sembrando hoy la Agricultura del futuro
sociedad mundial es por lo tanto pequeña. • La región tiene abundantes recursos natu- rales (bosques, agua, biodiversidad, sue- los) que representan un gran potencial, pero que, hasta ahora, en gran medida, han sido desperdiciados y algunos, inde- fectiblemente destruidos; amen de haber aumentado con ello la vulnerabilidad cli- mática. Sin perjuicio de admitir que en estas notas el énfasis esté puesto en Centroamérica, es obvio que los vínculos globales definen el en- torno en el que se desempeñarán esta región y otras. El COVID-19 ha mostrado que la glo- balización tiene hoy más sentido que nunca: mas información (veraz y no veraz); más me- dios para comunicarse; y la posibilidad de ser infestado porque el mal no respeta fronteras artificiales. Ha puesto también en el tapete la menor confiabilidad en el comercio de mer- cancías, especialmente bienes alimentarios y su transporte internacional. ¿Será entonces que, a la luz de estos mensajes, cada país re- quiere depender más de sí mismo; sin volver al proteccionismo? Respondiendo a esta pregunta, es bastante claro que Centroamérica debe mirarse más a si misma; no para aislarse, pero si para repo- sicionarse en el contexto global. Debe verse como un espacio territorial y una sociedad un tanto afortunada por los recursos que tiene y no valora. Debe afrontar la necesidad de su- perar viejos problemas en el marco de nuevos desafíos. El camino para los sistemas agroali- mentarios en Centroamérica El énfasis en sistemas agroalimentarios más que en agricultura, es porque la visión tradicional de agricultura y otros eslabones en la cadena, dejó de ser, a mi juicio, el tema central. Esto porque las tales cadenas agroali- mentarias han sido capturadas por pocas em- presas que controlan los medios de produc- ción y las redes de exportación e importación y de distribución a los consumidores, dejando poco, y cada vez menos, a los productores. Sostener la agricultura de pequeña y mediana escala bajo este sistema, no es posible. El primer paso en este nuevo camino, es establecer un sistema agroalimentario en el que se tenga como derrotero un modelo ga- nar-ganar; el cual ayude a superar pronto la pobreza y el hambre persistente en el medio rural y que al mismo tiempo aporte alimen-
tos a los mercados urbanos de la región. Los territorios rurales deben hacerse más visibles en el modelo. La ventaja comparativa debe ser reconsi- derada para reconquistar el mercado regional que deje de depender de productos básicos como hasta ahora. Y desde el lado de las ex- portaciones, no depender en forma absoluta de mercados que han entrado en franco de- terioro, como son el de Estados Unidos y el de Europa. En ellos está disminuyendo, y dis- minuirá más, la demanda por lo que Centroa- mérica les exporta: frutas y café; este último mejor, pero más caro que el de Vietnam y de Brasil. En resumen, en el contexto del nue- vo escenario, se debe reconsiderar el modelo importador-exportador de los últimos treinta años; que en menos de noventa días ha sido fuertemente sacudido; y valorar mucho más el mercado regional. Ojo, que no veo una región cerrada, sino mucho más abierta a la tecnología para pro- ducir mejor en la agricultura, aprovechando mucho más los recursos naturales y creando valor agregado. Una región en la que la ma- quinaria, los equipos de riego, las medicinas y vacunas para el ganado y los insumos agríco- las, no cuesten en Centroamérica el triple que en los países donde se fabrican. Una región capaz de aprovechar más los avances científi- cos y tecnológicos en agricultura de precisión, riego tecnificado, energías renovables, perma- cultura, biotecnología, bioeconomía, etc. La visión Centroamericana Esta es una región que es vista por algu- nos como un mercado común; pero no se ha podido lograr, a pesar de los acuerdos políti- cos y comerciales, que sea vista como un es- pacio continuo y una sociedad con objetivos comunes. Otros, los pesimistas, la ven como un espacio en el que hay grandes diferencias sociales y políticas y en el que existe el falso nacionalismo que imposibilita la visión y la acción integrada. El segundo aporte en estas notas es contri- buir a reconstruir la visión Centroamericana. Esta pequeña región de seis países es menor en territorio que Colombia, Perú o Venezuela; y en población, es la cuarta parte de México. Lo brevemente expuesto para justificar un modelo renovado en el sistema agroalimen- tario, se sustenta en lo que la región tiene, y esto incluye: alta conectividad vial, que puede servir mejor para el comercio intrarregional
de productos agroalimentarios, pero hay que modernizar las aduanas; un sistema financiero que asegura la movilidad de capital para in- versiones que generen productos y servicios para el mercado centroamericano; gente que genera sus ingresos en el medio rural, espe- cialmente en la agricultura; zonas productivas fuertemente vinculadas a espacios urbanos; y un mercado regional inmediato en seis ciuda- des capitales y cincuenta ciudades interme- dias, el cual hay que reconquistar. Lo que la región requiere es reconocer que el escenario llama por cambios sustanciales. Por ejemplo, que las grandes empresas trans- nacionales en la agricultura generaron empleo de baja calidad, se sirvieron de las prebendas que se les otorgó para invertir, acumularon in- gresos y repatriaron poco de ellos; y que ese sistema aporta poco al desarrollo. Es necesa- rio fortalecer el tejido empresarial conforma- do por pequeñas y medianas empresas a nivel de los territorios rurales y adecuadamente en- cadenada a los mercados. Es fundamental ver la agricultura como una oportunidad y como una salida a esta difícil situación; porque no hay muchas otras opciones, A partir de esos reconocimientos, la re- gión debe tener una visión compartida sobre el modelo de desarrollo para este pequeño territorio. Ello demanda salir de la rivalidad y demostrar voluntad política para ver juntos hacia adelante y modernizar las instituciones regionales que han visto pasar la historia y que deben valorar mucho mejor la agricultura, el medio rural y los recursos naturales y que deben reinventarse para responder a un nuevo modelo de desarrollo. Todo lo anterior implica un cambio gene- ral de actitud que se refleje en valorar más a la gente, aceptar sus diferencias, aprovechar sus capacidades, y construir sobre la riqueza de sus culturas. Centroamérica puede recu- perarse pronto y ser mejor que hasta ahora; pero para ello la dirigencia política, a la par del sector empresarial y las organizaciones sociales, tienen que cambiar ©. Carlos Pomareda, es consultor internacio- nal, Doctor en Economía Agrícola. Cpomare- da6@gmail.com, y escribe desde Guanacaste, Costa Rica Nota: Las opiniones expresadas en este Blog son responsabilidad del autor y no nece- sariamente reflejan la opinión del IICA.
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El IICA ante el Covid-19
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