Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Psicoterapiarelacional y Aperturas Psicoanalíticas, ambas revistas digitales publicadas en España.

IV. ESTUDIOS INTERDISCIPLINARIOS: BASES NEUROBIOLÓGICAS DE LA INTERSUBJETIVIDAD

En la literatura neurobiológica de los últimos 30 años, se ha descubierto que el hemisferio derecho es dominante en las experiencias emocionales subjetivas (Amanniti 1996, 2009; Wittling 1997; Schore 1999, 2003, 2010). En este contexto, la “ transferencia interactiva del afecto entre los hemisferios derechos ” de los miembros de la díada madre-hijo y de la díada terapéutica se denomina “intersubjetividad” (Schore 2010). En lo que respecta a la intersubjetividad psicobiológica , son especialmente relevantes los estudios sobre la relación padre/madre-hijo de Ruth Feldman (2007) en el área de la sincronía de los ritmos biológicos; como, por ejemplo, la sincronización del latido del corazón o una percepción del tiempo compartida, así como sus estudios sobre la sincronización de los niveles de cortisol en los bebés de madres deprimidas o emocionalmente lábiles. Se hace una distinción entre dos modos de “ conexiones intersubjetivas ”: un modo más inmediato conectado al sistema espejo neuronal, que se activa cuando una persona se encuentra con otra persona y la mira a la cara, al observar su expresión emocional. Este modo se hace eco de lo que Vittorio Gallese (2001, 2003, 2006) define como simulación corporeizada . Y un segundo modo basado en la mentalización (Frith y Frith 2005; Kernberg 2015), que es la capacidad de comprender y predecir el comportamiento de otras personas al atribuirles estados mentales independientes. Esta capacidad no está conectada al sistema espejo, sino a la corteza paracingulada anterior (Amaniti 2008). Los estudios de Delia Lenzi , Claudia Trentini y otros (2008) sobre madres que detectan la expresión de angustia o alegría de sus hijos muestran una activación intensa del sistema espejo, mientras que si observan la cara de los niños con una expresión más neutral y ambigua se activan las áreas fronto-parietales del hemisferio izquierdo. Alan Schore (1999, 2011) utiliza la perspectiva interdisciplinaria de la neurociencia del desarrollo afectivo (neuropsicoanálisis) para señalar la consistencia de sus hallazgos y los de muchos otros en torno a las diferencias entre los dos hemisferios del cerebro. Se da cuenta de que éstos utilizan diferentes patrones para realizar conexiones cortical-subcorticales y diferentes roles en diversos aspectos de la

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