Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Ver a los demás como partes necesarias de nosotros mismos exige modificar la psicología de dos personas, centrada en las relaciones entre los objetos, por una psicología de una sola persona que examina las relaciones entre el sí-mismo y sus objetos. Las implicaciones de los conceptos objetales del sí-mismo van más allá de las relaciones objetales basadas en la gratificación o la frustración de la pulsión. Defienden la definición de la teoría de las relaciones objetales de Fairbairn (1944), que plantea un conjunto de hipótesis psicoanalíticas y estructurales que emplazan las necesidades del niño de relacionarse con los demás en el centro de la motivación humana. Sin embargo, estas “relaciones” no son interacciones que se representen o repliquen en el cerebro, sino que son procesos mentales que están ocurriendo en el mundo. La división desafortunada entre la mente y el cerebro ha causado esta confusión. Aunque la mente sea generada por el cerebro, no puede considerarse como una mera cualidad del cerebro, como muchos defienden (Kandel, 2012) – presuntamente para economizar el vocabulario. El cerebro, la mente y el sí-mismo son tres entidades distintas y diferenciadas. El cerebro es un órgano que genera la mente. La mente es un concepto de pensamiento y emoción que abarca el mundo. El sí- mismo es la persona que existe en el mundo con otras personas. Estas tres entidades no deberían reducirse a una sola. En palabras de Goldberg (2015b, comunicación oral con Eva Papiasvili): “Imagine, por ejemplo, que una persona se inscribe en la escuela de negocios de Harvard. Él o ella está en la escuela de negocios, pero raramente se presentará físicamente en el edificio que alberga la escuela de negocios. Los padres de este estudiante imaginario vienen de visita para conocer la universidad de su hijo o hija. Se les muestra el edificio administrativo, la biblioteca y la escuela de negocios, pero una pregunta inocente parece desconcertar a su guía turístico. La madre de nuestro estudiante desea saber dónde está la universidad y solo se le puede contestar que la universidad está en todas partes y más allá. Harvard no es una simple colección de edificios, ni puede localizarse con exactitud. Es algo parecido a una idea, así como la mente y el sí-mismo no son entidades fijas ni limitadas. Harvard significa cosas distintas según las personas, como pasa con las relaciones objetales.” (Ver también las entradas TRANSFERENCIA y PSICOLOGÍA DEL SELF). V. Be. El auge de propuestas del “tercer” modelo del funcionamiento psíquico A ambos lados del Atlántico, los analistas franceses (Brusset, 1988, 2005, 2006, 2013) han adoptado el término “tercer modelo” (“le troisième topique”) para reunir bajo una sola rúbrica metapsicológica el trabajo de una serie de publicaciones de autores post-freudianos sobre el papel del objeto en el desarrollo del aparato psíquico. La designación #3 hace referencia a este modelo elaborado por varios pensadores que han sentido la necesidad de incluir la relación con los primeros cuidadores al logro de

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