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o “contenido”, como podría teorizarse hoy–, la activación es alucinatoria; pero el paso de las huellas de las experiencias subjetivas diurnas a la representación onírica requiere un “trabajo onírico” que no es del orden de la reducción cuantitativa. No es que el sueño lo necesite porque se trate de un proceso alucinatorio, sino porque es un trabajo transformativo, de ocultación; en otras palabras, un trabajo de figuración (que tiene en cuenta la figurabilidad, las exigencias de la presentación psíquica…): el “ Darstellung ”, un trabajo de simbolización. Para soñar el sueño, es preciso llevar a cabo un trabajo psíquico y los avatares y fracasos de la función onírica se deben al fracaso o a la insuficiencia de dicho trabajo psíquico: este trabajo psíquico es un trabajo de simbolización “primaria”, es decir, de inscripción en el “sistema primario” (simbolismo inconsciente del proceso primario de los sueños). El sueño soñado es luego eventualmente “narrado” y queda entonces transferido a representaciones de palabras: se requiere, por tanto, un trabajo de inscripción y traducción en el “sistema secundario” (proceso secundario del simbolismo comunicativo del lenguaje), es decir, de simbolización “secundaria”. Existe, por tanto, un doble modelo en la obra de Freud: un modelo en el que el único trabajo psíquico durante el estado diurno es un trabajo de “domeñamiento de la pulsión” (1937b, p. 225 [223]) y un modelo nocturno, un modelo de actividad onírica que no necesita un impulso domeñado pero que requiere, en cambio, un trabajo psíquico de transformación, de transposición cualitativa y simbólica. En su recorrido por los procesos, Freud destaca algunos mecanismos esenciales llevados a cabo por el trabajo onírico por medio de la censura, como el desplazamiento, la condensación, la sobredeterminación, la figurabilidad (representación figurativa), etc. (1900, 1911b). II. Aab. El símbolo, lo simbólico y la simbolización en la terminología freudiana y en el lenguaje (perspectiva latinoamericana) Atentos al lenguaje, los analistas latinoamericanos observan que a lo largo de la obra de Freud el término “simbolización” (del alemán, “ Symbolisierung ”) aparece con una frecuencia considerablemente menor que los términos “símbolo” (SYMBOL) y “simbolismo” (SYMBOLIK). En consecuencia, el término “simbolización” no figura como tal en el Diccionario del psicoanálisis de la terminología freudiana de Laplanche y Pontalis (1967/1973/2007), que únicamente incluye el de “simbolismo” (del alemán, “ Symbolik ”). El sustantivo “símbolo” y el adjetivo “simbólico” aparecen con frecuencia en “La interpretación de los sueños”. Según Freud, el símbolo es heredado. En ocasiones, el símbolo y lo simbolizado a nivel inconsciente pueden ser lo mismo; en otras, diferentes símbolos pueden tener un único significado (por ejemplo, un plátano, un obelisco o una corbata podrían simbolizar el pene). El conjunto de símbolos es lo que constituye lo simbólico. (En este punto, la terminología y la conceptualización
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