Revista After Esterilización - Edición 04

Las heridas invisibles de las PRÁCTICAS CLÍNICAS

Tenía pocos días de rotación en mi primer hospital. Era una estudiante nueva que cursaba el segundo año de enfermería y estaba ilusionada. Una licenciada docente me indicó administrar un medicamento por vía intravenosa a un paciente pediátrico de 8 años de edad, tenía una vía venosa con suero en curso y una llave de triple vía. ¡Era un medicamento oleoso y no lo sabía! Cabe resaltar que, en simultáneo, estaba iniciando el curso de farmacología y actuaba como estudiante bajo supervisión.

Perlita: Cierra los ojos un momento. Coloca una mano en tu pecho. Respira lento. Repite en silencio: “Estoy aprendiendo, No soy torpe. No soy mi error. Merezco ser tratada con respeto”.

Cuando terminé el procedimiento, de pronto, escuché un grito a lo lejos diciendo:

¡Qué hiciste! ¡Así no! ¡Pudiste haberla matado! Si esta niña hace una reacción a una embolia grasa la responsabilidad recaerá en ti. Me encargaré de que desapruebes el curso. Era un curso de carrera, que no podía perder, hacerlo significaba un retraso de un año en la universidad. Mi nombre había quedado señalado. Nadie me explicó, nadie me acompañó, nadie me sostuvo, solo me observaron. De esa dura manera, aprendí que los medicamentos oleosos no se administran por vía endovenosa. Justamente, se estaba haciendo una transferencia de responsabilidad en donde el error o el riesgo se deben abordar desde la enseñanza, desde el acompañamiento, desde una mejora de procesos ¡No desde la amenaza! La responsabilidad en la verificación de la vía, como de la compatibilidad y seguridad del medicamento recae en el profesional supervisor, especialmente, cuando se trata de estudiantes en etapas iniciales de formación.

Con cariño tu coach en reconstrucción: Andrea Zambrano

Graduación de los participantes al coaching de vida en el instituto Jamming, Perú, escuela y consultora de coaching, liderazgo y desarrollo personal.

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