Esta es una pequeña muestra del libro Nuevas misericordias para jóvenes .
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© 2026 Poiema Publicaciones ¡El evangelio para cada rincón de la vida!
PARA JÓVENES NUEVAS MISERICORDIAS
PARA JÓVENES NUEVAS MISERICORDIAS
365 REFLEXIONES PARA RECORDARTE EL EVANGELIO CADA MAÑANA
PAUL DAVID TRIPP
A los miembros de mi equipo en constante expansión: son fieles, piadosos e inteligentes, y estoy más que agradecido por cada uno de ustedes.
Nuevas misericordias para jóvenes 365 reflexiones para recordarte el evangelio cada mañana Paul David Tripp © 2025 por Poiema Publicaciones
Traducido con el debido permiso del libro New Morning Mercies for Teens Devotions © Paul David Tripp 2024, publicado por Crossway. Traducido por Giancarlo Montemayor. Revisado por Patricia Cardona. A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas han sido tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc. Las citas marcadas con la sigla NBLA han sido tomadas de La Nueva Biblia de las Américas © 2005 por The Lockman Foundation; las marcadas con la sigla NTV han sido tomadas de La Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente © 2010 por Tyndale House Foundation; las marcadas con la sigla RV60 han sido tomadas de La Santa Biblia, Versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina, © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas; las marcadas con la sigla RVA han sido tomadas de La Santa Biblia, Reina Valera Actualizada © 2015 por Editorial Mundo Hispano. Usadas con permiso. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación, o transmitida de ninguna forma ni por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación, u otros, sin el previo permiso por escrito de la casa editorial. Poiema Publicaciones
info@poiema.co www.poiema.co Impreso en Colombia ISBN: 978-1-955182-89-8 SDG
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INTRODUCCIÓN
Eres joven: ¡eso significa que estás en una de las épocas más emocionantes e impor- tantes de tu vida! Al comenzar a leer esta edición especial de Nuevas misericordias cada mañana , quiero mencionar siete temas que enfrentarás, los cuales influirán la forma y dirección del resto de tu vida. 1. Durante estos años empezarás a decidir el sentido y el propósito de tu vida. Hasta aho- ra, tus valores —las cosas por las que crees que vale la pena vivir— han sido mol- deados por tus padres. Durante la adolescencia empiezas a tomar esa decisión im- portante por ti mismo. ¿Qué cautivará tu corazón y marcará el rumbo de tu vida? 2. ¿Abrazarás la fe que te han enseñado? Probablemente no haya decisión más importante en la vida que esta. Todo el mundo cree en algo. Todos los hogares tienen convicciones religiosas, sin importar si se consideran religiosos o no. Cada hogar intenta enseñar su “fe” a sus hijos. En la adolescencia, decidirás lo que creerás sobre Dios, sobre ti mismo, sobre el bien y el mal, sobre lo que es verdadero y lo que es falso, sobre el evangelio de Jesucristo y sobre cómo vivirás tus creencias en la vida diaria. 3 . Tomarás decisiones importantes que darán forma a tu futuro. Vaya, ¡tienes en frente tuyo decisiones muy importantes! ¿Cuáles son tus dones, intereses y pasiones? ¿Cuál crees que es el trabajo para ti? ¿A qué universidad irás? ¿Será la iglesia una parte esencial de tu vida? Si pudieras tener el futuro de tus sueños, ¿cuál sería? 4. Empezarás a salir de la protección diaria de tus padres. Durante los primeros años de tu vida, tus padres tomaban todas las decisiones por ti. Durante la adolescen- cia, empiezas a tomar cada vez más decisiones por ti mismo. No quiero decir que ya no necesites a tus padres. Sin embargo, estás entrando en una etapa en la que, en lugar de ejercer un control total sobre tu vida, tus padres te ofrecerán sabios consejos, mientras que tú llevarás cada vez más la carga de tomar las decisiones que marcarán tu vida.
Nuevas misericordias para jóvenes
5. ¿De qué tipo de comunidad te rodearás? Esta es una pregunta importante. Hasta ahora, tu mamá, tu papá, tus abuelos o las personas que te han cuidado han ele- gido por ti la comunidad en la que se sentían cómodos. Eran ellos quienes exami- naban a los amigos que entraban en tu vida. Pero ahora, tú tendrás cada vez más esa responsabilidad. ¿A quién dejarás entrar en tu vida? ¿A quién escucharás? ¿A quién confiarás las cosas importantes de tu vida? ¿A quién permitirás que influya en tu forma de pensar y de vivir? Te rodearás de otras personas, y ellos serán una gran influencia en tu vida y en la persona en quien te conviertas. 6. ¿ Qué tan seriamente tomarás tu relación con Dios? La mayoría de los jóvenes fueron expuestos a Dios, Su voluntad y Su camino en sus hogares y a través de sus padres. Mi mamá y mi papá pensaban que una relación con Dios era lo más importante para mí, pero yo tuve que decidirlo por mí mismo en algún momento (lo cual hice durante mi adolescencia). Nadie puede hacer que ames a Dios. Nadie puede hacer que estés dispuesto a entregarle tu corazón y tu vida. Nadie tiene el poder de producir fe en ti. ¿Harás de Dios el centro de tu vida? ¿Lo buscarás cada día? 7. ¿Qué tipo de éxito valorarás más? Todo ser humano persigue algún tipo de éxito. Todo el mundo define lo que es una vida exitosa. ¿Vivirás para el éxito material? ¿Vivirás para el éxito profesional? ¿Definirás el éxito en términos de dinero? ¿El éxito vendrá determinado por cuánta gente te quiere y te respeta? ¿Definirás el éxito como vivir una vida agradable ante tu Creador? Sin duda, definirás el éxito de alguna manera, y cómo lo definas determinará cómo vives. Dado que en tu juventud tendrás que enfrentarte a preguntas que marcarán tu vida, necesitarás una guía confiable, verdadera y segura. ¿Cuál será el GPS de tu vida? ¿Qué plan de vida seguirás? Me encanta lo que dice la Biblia en el Salmo 119:105: “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero”. Dios te dio Su Palabra para que sea una guía para ti. Mientras caminas por el bosque de la vida, a menudo oscuro y con raíces que te harán tropezar, la Biblia te ha sido dada para iluminar el camino y que puedas estar seguro hacia dónde ir y cómo llegar. El tema central de la Palabra de Dios es la historia de la gracia transformadora que es nuestra por la vida, muerte y resurrección de Jesús. Me entusiasma que estés a punto de iniciar un viaje a través de esta edición es- pecial de Nuevas misericordias cada mañana , diseñada específicamente para jóvenes. Cada lectura diaria incluye un breve devocional, un pasaje de las Escrituras para me- ditar y una pregunta de reflexión que se aplica a lo que estás enfrentando en la vida. También hemos añadido, al final, un nuevo capítulo de preguntas y respuestas sobre temas que todo joven experimenta y cómo la Biblia da respuestas. Así que asegúrate de visitar y consultar la parte final de este libro cuando surjan esos temas en tu vida.
Introducción
Mi oración es que en tu tiempo devocional diario con el Señor y con este libro, re- cuerdes las verdades de la Palabra de Dios cada día. Espero que te haga admitir cuánto necesitas la gracia perdonadora, reconciliadora y transformadora de Jesús, y que te dé la sabiduría de la Palabra de Dios para vivir. No hay mejor manera de prepararte para todos los asuntos importantes que darán forma a tu futuro que dedicar tiempo cada día a meditar en la verdad de Dios, recordar Su gracia y comprometerte de nuevo con una vida moldeada por esa gracia. Que Dios use estos devocionales para iluminar el emocionante camino que tienes ante ti. PAUL DAVID TRIPP
ENERO 1 Entender esto es esencial: la vida cristiana, la iglesia y nuestra fe no tratan sobre nosotros; tratan sobre Él: Su plan, Su reino, Su gloria. Este es realmente el más difícil de todos los desafíos. Es lo que complica nuestras vi- das, desvía nuestros pensamientos y secuestra nuestros deseos. Es la única batalla de la que jamás podemos escapar, el único lugar del que todos necesitamos ser rescatados. Es la lucha que Dios pelea a nuestro favor, para ayudarnos a recordar esto: que la vida sencillamente no se trata de nosotros. Precisamente por eso, las cuatro primeras palabras de la Biblia pueden ser de las más importantes: “En el principio Dios…” (Génesis 1:1). Todas las cosas creadas fue- ron hechas por Dios y para Dios. Todas las glorias del mundo creado fueron diseñadas para señalar Su gloria. Eso nos incluye a ti y a mí. No fuimos creados para vivir de manera independiente, buscando nuestros propios momentos de gloria. ¡No! ¡Fuimos creados para vivir para Él! ¿Dónde debe expresarse esta vida para Dios? Me encanta cómo Pablo lo explica en 1 Corintios 10:31: “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios”. Cuando Pablo piensa en el llamado a vivir para la gloria de Dios, no piensa primero en los grandes momentos espirituales que cambian la vida. No. Él piensa en algo cotidiano y repetitivo, como comer y beber. Incluso las ta- reas más habituales y aparentemente sin importancia de mi vida deben ser moldeadas y dirigidas por un deseo sincero de dar gloria a Dios. Comencemos el nuevo año admitiendo que no hay nada menos natural para no- sotros que vivir para la gloria de otro. Admitir esto no es la puerta a la desesperación, sino a la esperanza. Dios sabía que en tu pecado nunca vivirías así, por eso envió a Su Hijo. Jesús vivió la vida que tú no pudiste, murió en tu nombre y resucitó, venciendo al pecado y a la muerte. Lo hizo para que fueras perdonado de tu pecado de buscar tu propia gloria. Cuando reconoces que necesitas ayuda, te conectas con el rescate que Él ya te ha dado en Su Hijo, Jesús.
La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para Tu nombre, por causa de Tu gran amor y Tu fidelidad (Salmo 115:1).
Reflexiona: ¿Dónde te sientes sin esperanza esta semana? ¿De qué manera el res- cate de Dios te da esperanza para vivir para Su gloria?
ENERO 2
Tu descanso no se encuentra en comprender tu vida, sino en confiar en Aquel que lo tiene todo planeado para tu bien y Su gloria.
Íbamos de camino al centro comercial con nuestros dos hijos pequeños cuando el de tres años preguntó de repente: “Papá, si Dios hizo todo, ¿también hizo los postes de la luz?”. Cuando me lo preguntó, pensé lo mismo que todos los padres: “¿Por qué tiene que preguntarme el ‘porqué’ de las cosas todo el tiempo?”. Los seres humanos tenemos un profundo deseo de saber y comprender. Cada día dedicamos mucho tiempo mental intentando entender las cosas. No vivimos por instinto. Todos somos arqueólogos que excavamos hasta el fondo de nuestra vida para intentar dar sentido a nuestra historia. Todos somos teólogos. Dios nos dio este impulso de saber, y también nos dio maravillosas habilidades para analizar. Esta motivación y capacidad nos distinguen del resto de la creación. Han sido diseñadas por Dios para atraernos a Él, para que podamos conocerlo y com- prendernos a nosotros mismos a la luz de Su existencia y voluntad. Pero el pecado hace que este impulso y estos dones sean peligrosos. Nos tientan a pensar que podemos conocer perfectamente nuestro corazón descifrándolo todo. Pensamos: “Si tan solo pudiera entender esto o aquello, entonces tendría seguridad en la vida”. Pero eso nunca funciona. Sin importar lo brillante o inteligente que seas, seguirá existiendo misterio en tu vida; a veces, incluso un misterio doloroso. Todos nos enfrentamos a cosas que pa- recen tener poco sentido. Así que nunca encontramos descanso al buscar entenderlo todo. No, el descanso se encuentra en confiar en Aquel que lo entiende y lo gobierna todo para Su gloria y nuestro bien. En los momentos en que desearías saber lo que no puedes saber, hay Alguien que sí lo sabe. Él te ama y gobierna para tu bien todo lo que no entiendes. Pocos pasajes captan mejor este descanso que el Salmo 62:
Solo en Dios halla descanso mi alma; de Él viene mi esperanza. Solo Él es mi roca y mi salvación; Él es mi refugio, ¡no caeré! Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; mi refugio está en Dios (Salmo 62:5-7).
Reflexiona: ¿Alguna vez has luchado con tener dudas? ¿De qué manera el amor de Dios da mejor descanso a tu alma que Sus respuestas?
ENERO 3 Si la eternidad es lo que nos espera, entonces no tiene sentido vivir preocupándonos por las necesidades y los deseos de este pequeño momento. No hay duda: la Biblia es un libro panorámico que nos llama a vivir de manera pano- rámica. A menudo, reducimos nuestro enfoque a cualquier pensamiento espontáneo, emoción o necesidad que nos asalte en un momento dado. Sin embargo, la Biblia no te permite vivir solo para el momento. La Palabra de Dios te llama a pensar en cosas que sucedieron antes de que el mundo comenzara y miles de años hacia la eternidad futura. Pero es difícil vivir pensando en la eternidad. Una y otra vez, la vida reduce nues- tro enfoque al momento que tenemos en frente. Hay momentos en los que parece que lo más importante en la vida es sobrevivir este día de clases, ganar este partido o conseguir más comida. Hay momentos en los que quiénes somos, quién es Dios y ha- cia dónde se dirige todo quedan relegados a un segundo plano por los pensamientos, las emociones y las necesidades del momento. En ocasiones nos perdemos, aunque es- temos en medio de la historia de Dios. Perdemos la cabeza, perdemos nuestro sentido de orientación y dejamos de recordar a nuestro Creador. Dios nos recuerda que este instante no es todo lo que hay; que fuimos creados y hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús para la eternidad. Nos recuerda que no de- bemos vivir para los tesoros del momento: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar” (Mateo 6:19-20). Piensa en esto: si Dios ya te ha dado un lugar en la eternidad, entonces también te ha dado toda la gracia que necesitas para el camino, si no, nunca llegarías. Hay gracia para nuestros corazones que se distraen fácilmente. Hay rescate cuando somos ensimismados y perdemos el enfoque. El Dios de la eternidad te da Su gracia eterna para que puedas vivir con la eternidad en mente. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?”. Así sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios (Lucas 12:20-21).
Reflexiona: Al principio y al final de tu día, ¿cómo puedes poner tu mente en la eternidad?
ENERO 4 Una buena teología no removerá los misterios de tu vida. El verdadero descanso está en confiar en Aquel que gobierna todas las cosas y conoce todos los misterios de la vida. En el 2006, un conductor ebrio y sin licencia se subió a la acera y aplastó a nuestra hija Nicole contra una pared. Ella sufrió lesiones devastadoras. La lesión le destrozó la pelvis y le provocó una hemorragia interna masiva. Corrí al hospital. Cuando entré en la sala de cuidados intensivos de Nicole, no estaba seguro de que pudiera oírme. Me acerqué a su cama y le susurré: “Soy papá, no estás sola. Dios también está contigo”. Ese día, sentí que el mundo entero se oscurecía. Mi corazón clamaba: “¿Por qué, por qué, por qué?”. Si pudiera elegir, no dejaría que ninguno de mis hijos pasara por algo así. Y si hu- biera tenido que elegir a uno de mis hijos, no habría elegido a Nicole en ese momento de su vida. Parecía tan vulnerable. Pero en un instante, fuimos arrojados a un misterio que cambió nuestras vidas. Y toda nuestra fe en Dios no quitó ese misterio. Nicole se recuperó bien, pero vivimos cuatro años de dificultades. Durante ese tiempo, tuve un consuelo: en lo que respecta al accidente de Nicole, Dios no se sorprendió ni tuvo miedo. Para Dios no hay misterios. Nunca lo sorpren- den desprevenido. Me encantan las palabras de Daniel 2:22: “Él... conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con Él” (NBLA). Dios está contigo en tus momentos de oscuridad porque nunca te abandonará. Pero tu oscuridad no es oscura para Él. Él entiende todas las cosas que más te con- funden. Tus misterios no son misteriosos para Él. Aún más: Él está completamente al mando de todo lo que es misterioso para ti y para mí. Recuerda esto: lo que tú ves oscuro, Dios lo ve claro. Él te tiene a ti y tus miste- rios en Sus bondadosas manos. Y eso significa que puedes encontrar descanso incluso cuando la oscuridad del misterio ha entrado en tu vida.
¿Podrás descubrir los límites del Todopoderoso? Altos son como los cielos; ¿qué puedes tú hacer? Más profundos son que el Seol; ¿qué puedes tú saber? Más extensa que la tierra es su dimensión, Y más ancha que el mar (Job 11:7-9 NBLA).
Reflexiona: ¿Qué te confunde de la vida en este momento? Pide a Dios que te ilumine en ese aspecto. Y pídele fuerza para confiar en Él en la oscuridad, mientras esperas Su luz.
ENERO 5 Si fueras obediente por mil años, no serías más aceptado que cuando creíste por primera vez; tu aceptación está basada en la justicia de Cristo, no en la tuya. El pecado es más desastroso de lo que pensamos, y la gracia es más asombrosa de lo que parecemos capaces de entender. Porque si sabes lo que dice la Biblia sobre el pe- cado, sabes que es imposible que alguien alcance el estándar de Dios a la perfección. Nadie puede lograr la aceptación de Dios por medio de su desempeño. ¡Qué gran engaño! Sin embargo, todos tendemos a pensar que somos más justos de lo que so- mos. Y cuando pensamos así, hemos dado el primer paso para abrazar nuestro propio engaño: tal vez no somos tan malos a los ojos de Dios después de todo. Por eso es tan importante conocer la verdad en Romanos 3:20. Pablo escribe: “nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la Ley”. Si oraras cada minuto de tu vida, tus oraciones no serían suficientes para ganar el favor de Dios. Si dieras cada centavo de todos los ingresos que has generado en tu vida, no podrías dar lo suficiente para ganar el favor de Dios. Si cada palabra que ha salido de tu boca fuera hablada con las motivaciones más puras, nunca serías capaz de lograr reconciliarte con Dios. El pecado es inmenso. El estándar de Dios es muy alto; está lejos del alcance de todo ser humano que haya vivido en este mundo. Por eso Dios, por amor, envió a Su Hijo (Romanos 5:8). Nunca ha habido ni hay otro camino. Solo hay una puerta de entrada para ser aceptado por Dios: la justicia de Cristo. Su justicia es transferida a nuestra cuenta; los pecadores son recibidos en la presencia de un Dios santo por la perfecta obediencia de otro. Cristo es nuestra esperanza, nuestro descanso y nuestra paz. Él cumplió perfec- tamente el requisito de Dios para que, en nuestro pecado, debilidad y fracaso nunca más tuviéramos que temer la ira de Dios. ¡Esto es lo que hace la gracia! Así que, como hijos de gracia, obedecemos como un servicio de adoración, no en un intento deses- perado de hacer lo que es imposible: ganarnos el favor de Dios.
Dios demuestra Su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).
Reflexiona: ¿Cuál ha sido la mayor dificultad de tu semana? Dedica unos minutos a comparar esa dificultad con el desastre del pecado. ¿Cómo es Cristo tu esperanza sobre todas tus dificultades?
Esperamos que hayas disfrutado de esta pequeña muestra del libro Nuevas misericordias para jóvenes.
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