New Morning Mercies for Teens Excerpt (Spanish)

ENERO 1 Entender esto es esencial: la vida cristiana, la iglesia y nuestra fe no tratan sobre nosotros; tratan sobre Él: Su plan, Su reino, Su gloria. Este es realmente el más difícil de todos los desafíos. Es lo que complica nuestras vi- das, desvía nuestros pensamientos y secuestra nuestros deseos. Es la única batalla de la que jamás podemos escapar, el único lugar del que todos necesitamos ser rescatados. Es la lucha que Dios pelea a nuestro favor, para ayudarnos a recordar esto: que la vida sencillamente no se trata de nosotros. Precisamente por eso, las cuatro primeras palabras de la Biblia pueden ser de las más importantes: “En el principio Dios…” (Génesis 1:1). Todas las cosas creadas fue- ron hechas por Dios y para Dios. Todas las glorias del mundo creado fueron diseñadas para señalar Su gloria. Eso nos incluye a ti y a mí. No fuimos creados para vivir de manera independiente, buscando nuestros propios momentos de gloria. ¡No! ¡Fuimos creados para vivir para Él! ¿Dónde debe expresarse esta vida para Dios? Me encanta cómo Pablo lo explica en 1 Corintios 10:31: “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios”. Cuando Pablo piensa en el llamado a vivir para la gloria de Dios, no piensa primero en los grandes momentos espirituales que cambian la vida. No. Él piensa en algo cotidiano y repetitivo, como comer y beber. Incluso las ta- reas más habituales y aparentemente sin importancia de mi vida deben ser moldeadas y dirigidas por un deseo sincero de dar gloria a Dios. Comencemos el nuevo año admitiendo que no hay nada menos natural para no- sotros que vivir para la gloria de otro. Admitir esto no es la puerta a la desesperación, sino a la esperanza. Dios sabía que en tu pecado nunca vivirías así, por eso envió a Su Hijo. Jesús vivió la vida que tú no pudiste, murió en tu nombre y resucitó, venciendo al pecado y a la muerte. Lo hizo para que fueras perdonado de tu pecado de buscar tu propia gloria. Cuando reconoces que necesitas ayuda, te conectas con el rescate que Él ya te ha dado en Su Hijo, Jesús.

La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para Tu nombre, por causa de Tu gran amor y Tu fidelidad (Salmo 115:1).

Reflexiona: ¿Dónde te sientes sin esperanza esta semana? ¿De qué manera el res- cate de Dios te da esperanza para vivir para Su gloria?

Made with FlippingBook - Online catalogs