New Morning Mercies for Teens Excerpt (Spanish)

ENERO 2

Tu descanso no se encuentra en comprender tu vida, sino en confiar en Aquel que lo tiene todo planeado para tu bien y Su gloria.

Íbamos de camino al centro comercial con nuestros dos hijos pequeños cuando el de tres años preguntó de repente: “Papá, si Dios hizo todo, ¿también hizo los postes de la luz?”. Cuando me lo preguntó, pensé lo mismo que todos los padres: “¿Por qué tiene que preguntarme el ‘porqué’ de las cosas todo el tiempo?”. Los seres humanos tenemos un profundo deseo de saber y comprender. Cada día dedicamos mucho tiempo mental intentando entender las cosas. No vivimos por instinto. Todos somos arqueólogos que excavamos hasta el fondo de nuestra vida para intentar dar sentido a nuestra historia. Todos somos teólogos. Dios nos dio este impulso de saber, y también nos dio maravillosas habilidades para analizar. Esta motivación y capacidad nos distinguen del resto de la creación. Han sido diseñadas por Dios para atraernos a Él, para que podamos conocerlo y com- prendernos a nosotros mismos a la luz de Su existencia y voluntad. Pero el pecado hace que este impulso y estos dones sean peligrosos. Nos tientan a pensar que podemos conocer perfectamente nuestro corazón descifrándolo todo. Pensamos: “Si tan solo pudiera entender esto o aquello, entonces tendría seguridad en la vida”. Pero eso nunca funciona. Sin importar lo brillante o inteligente que seas, seguirá existiendo misterio en tu vida; a veces, incluso un misterio doloroso. Todos nos enfrentamos a cosas que pa- recen tener poco sentido. Así que nunca encontramos descanso al buscar entenderlo todo. No, el descanso se encuentra en confiar en Aquel que lo entiende y lo gobierna todo para Su gloria y nuestro bien. En los momentos en que desearías saber lo que no puedes saber, hay Alguien que sí lo sabe. Él te ama y gobierna para tu bien todo lo que no entiendes. Pocos pasajes captan mejor este descanso que el Salmo 62:

Solo en Dios halla descanso mi alma; de Él viene mi esperanza. Solo Él es mi roca y mi salvación; Él es mi refugio, ¡no caeré! Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; mi refugio está en Dios (Salmo 62:5-7).

Reflexiona: ¿Alguna vez has luchado con tener dudas? ¿De qué manera el amor de Dios da mejor descanso a tu alma que Sus respuestas?

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