ENERO 4 Una buena teología no removerá los misterios de tu vida. El verdadero descanso está en confiar en Aquel que gobierna todas las cosas y conoce todos los misterios de la vida. En el 2006, un conductor ebrio y sin licencia se subió a la acera y aplastó a nuestra hija Nicole contra una pared. Ella sufrió lesiones devastadoras. La lesión le destrozó la pelvis y le provocó una hemorragia interna masiva. Corrí al hospital. Cuando entré en la sala de cuidados intensivos de Nicole, no estaba seguro de que pudiera oírme. Me acerqué a su cama y le susurré: “Soy papá, no estás sola. Dios también está contigo”. Ese día, sentí que el mundo entero se oscurecía. Mi corazón clamaba: “¿Por qué, por qué, por qué?”. Si pudiera elegir, no dejaría que ninguno de mis hijos pasara por algo así. Y si hu- biera tenido que elegir a uno de mis hijos, no habría elegido a Nicole en ese momento de su vida. Parecía tan vulnerable. Pero en un instante, fuimos arrojados a un misterio que cambió nuestras vidas. Y toda nuestra fe en Dios no quitó ese misterio. Nicole se recuperó bien, pero vivimos cuatro años de dificultades. Durante ese tiempo, tuve un consuelo: en lo que respecta al accidente de Nicole, Dios no se sorprendió ni tuvo miedo. Para Dios no hay misterios. Nunca lo sorpren- den desprevenido. Me encantan las palabras de Daniel 2:22: “Él... conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con Él” (NBLA). Dios está contigo en tus momentos de oscuridad porque nunca te abandonará. Pero tu oscuridad no es oscura para Él. Él entiende todas las cosas que más te con- funden. Tus misterios no son misteriosos para Él. Aún más: Él está completamente al mando de todo lo que es misterioso para ti y para mí. Recuerda esto: lo que tú ves oscuro, Dios lo ve claro. Él te tiene a ti y tus miste- rios en Sus bondadosas manos. Y eso significa que puedes encontrar descanso incluso cuando la oscuridad del misterio ha entrado en tu vida.
¿Podrás descubrir los límites del Todopoderoso? Altos son como los cielos; ¿qué puedes tú hacer? Más profundos son que el Seol; ¿qué puedes tú saber? Más extensa que la tierra es su dimensión, Y más ancha que el mar (Job 11:7-9 NBLA).
Reflexiona: ¿Qué te confunde de la vida en este momento? Pide a Dios que te ilumine en ese aspecto. Y pídele fuerza para confiar en Él en la oscuridad, mientras esperas Su luz.
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