Hacer ejercicio No necesitas entrenar intensamente para que cuente, el punto es mantenerse activo; caminando, bailando, estirando, etc. Moverte libera endorfinas y esto regula el estrés en el cuerpo. Es importante que elijas una actividad que te guste y que no sólo la hagas por obligación. Alimentación
Además de que comer saludable está directamente relacionado con nuestro estado de ánimo, es importante ver la alimentación no sólo desde el punto de vista nutricional, sino también desde la parte social y emocional. Compartir comidas con nuestros seres queridos y comer lo que nos gusta también cuida de nuestra salud mental. Gratitud La gratitud es un valor sumamente importante si quieres cuidar de tu salud mental. Entre más agradecido seas con lo que tienes y con lo que eres, es más fácil que te sientas a gusto con tu vida y no les des importancia a lo que “te falta”. Agradecer es un acto que te motiva y abre puertas para que te lleguen cosas aún mejores.
Conectar con los demás Pasar tiempo con personas que estimas fortalece el sentido de pertenencia y apoyo. Ya sean cinco minutos o algunas horas, socializar con personas de confianza es necesario para recordarte que no estás solo y que eres querido.
Límites Los límites son fundamentales no sólo hacia los demás, sino también hacia uno mismo. Cuando algo no nos parece, es necesario externarlo y no permitirnos estar en lugares que deterioran lo que somos como personas. Cuidar de nuestra salud mental no necesita de cambios radicales, se trata de ser constante con aquellas acciones que construyen un equilibrio en nuestra vida diaria. Tener una buena salud mental no significa que siempre vas a estar feliz sino que independientemente de las circunstancias siempre cuides de ti y de lo que más valoras.
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