EH3970 TAMPS 30SEP2025

14/MÉXICO

el horizonte

Martes 30 de septiembre de 2025

¿QUIÉN DIÓ LA ORDEN? La otra mirada al 2 de octubre Gustavo Díaz Ordaz es hasta nuestros días uno de los presidentes de México más odiados y al mismo tiempo el menos comprendido (PRIMERA PARTE DE TRES)

P racticaba con ahín- co el basquetbol, to- caba guitarra y can- taba canciones bo- hemias, que le die- ron buena fama en las fi estas de juventud, in- cluso en la edad adulta, cuan- do era senador de la República y compartía un departamento de soltero con Adolfo López Ma- teos, Donato Miranda Fonseca y Alfonso Corona del Rosal. Nació con la Revolución Mexi- cana en 1911, en San Andrés Chal- chicomula, Puebla. Se graduó como abogado con honores en la Universidad de Puebla. Comenzó como actuario en un juzgado municipal de su es- tado natal. Pronto fue ascendido a secre- tario de juzgado y luego nombra- do juez por méritos propios. También fungió como ministe- rio público, presidente del Consejo de Conciliación y Arbitraje, y presi- dente del Tribunal Superior del Es- tado. Asimismo, fue catedrático y vicerrector de su alma mater. Luego fue secretario del go- bierno de Puebla, diputado fe- deral, senador, director general de Asuntos Jurídicos y oficial mayor de la Secretaría de Go- bernación durante la presiden- cia de Adolfo Ruiz Cortines, y se- cretario de Gobernación duran- te la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines, y secretario de Gober- nación durante el mandato de Adolfo López Mateos. Ya como secretario de Go- bernación, daba señales muy claras de lo duro que sería como presidente. Solía decir: “Al secretario de Gobernación no solo se le debe tener respe- to, sino también miedo”. Gustavo Díaz Ordaz gobernó

el país, prácticamente dos sexe- nios: el suyo y el de Adolfo Ló- pez Mateos, quien como presi- dente pasó la mayor parte del tiempo en giras en el extranjero, en eventos sociales, borracheras y con mujeres. Cuando era secretario de Go- bernación decía con orgullo: “En esta oficina está el control políti- co de México”. En el gobierno de Adolfo Ló- pez Mateos hubo una represión política total y a pesar de eso, ALM terminó su mandato con altísima aprobación de la pobla- ción, principalmente porque te- nía mucho carisma y segundo porque él no tenía que ensuciar- se las manos. Para ello estaba su secretario de Gobernación: GDO. A muchos les encanta tener villanos en la política. Así es más fácil culpar a alguien y desqui- tar el rencor acumulado. Gusta- vo Díaz Ordaz ha sido uno de los tiranos favoritos por excelencia. Por ende, lo único que la ma- yoría de la población sabe y quie- re saber de él es sobre la matan- za del 68. Gustavo Díaz Ordaz aprendió de Maximino Ávila Camacho. Go- bernó con mano dura, gritos, re- gaños y severidad. Pero eso sí, na- die puede acusarlo de corrupto. Díaz Ordaz jamás fue un pre- sidente querido por los mexica- nos. Principalmente por su as- pecto físico. Era muy feo. Y eso, en un país racista, clasista y eli- tista, tiene mucho peso en la po- lítica. Basta con ver la televisión mexicana. El nivel de discrimi- nación es altísimo. Y por si fuera poco, México acababa de tener a uno de los presidentes más caris- máticos de su historia: Adolfo Ló- pez Mateos. Imposible para GDO competir con eso. te dos sexe- Adolfo Ló- omo presi- r parte del

La mancuerna ALM-GDO funcionó a la perfección debi- do a que el primero era la ima- gen del gobierno lopezmateista y el segundo era el genio que ha- cía que el país funcionara. Así es, GDO fue un gran presidente y el último que tuvo éxito en el pla- no económico. Gobernó el país por 12 años. El sexenio de ALM y el suyo. Al llegar a la presiden- cia mantuvo al secretario de Ha- cienda, Antonio Ortiz Mena, con quien se logró el punto más alto del “Desarrollo Estabilizador” del país. También llamado el “Mila- gro Mexicano”. En la administra- ción de GDO el país tuvo un creci- miento sostenido anual de 7% (en los últimos tres sexenios ha sido del 2%; en el sexenio de AMLO ha sido de 3 por ciento). La inflación en su gobierno no rebasó el 3 por ciento (De enero a diciembre de 1995 la inflación pasó del 10.23% a 51.97%; 5 años después del “error de diciembre” en el 2000 la inflación bajó a 8.66 por ciento; en 2001 fue de 6.95%; y en 2017 fue de 6.77 por ciento). El dólar se mantuvo a $12.50 desde finales del gobierno de Ruiz Cortinez hasta la salida de Díaz Ordaz. Esto se traduce a una cosa muy simple: la clase trabajadora tenía un gran poder adquisitivo. Las verduras, la carne y otros ali- mentos costaban lo mismo al ini- cio y al final del sexenio. El gobierno diazordacista tuvo un auge en materia de construc- ción de grandes obras por todo el país. Modernas autopistas por doquier y su obra más destaca-

da: la primera línea del metro en el país. Una obra que se concluyó en tan sólo tres años sin dejar una deuda multimillonaria a la capi- tal. Desafortunadamente, en el plano político no fue tan exitoso. Tenía muchos enemigos traba- jando en su gabinete, comenzan- do por su secretario de Goberna- ción, Luis Echeverría Álvarez. Gustavo Díaz Ordaz tenía un estupendo sentido del humor. Como candidato presidencial tuvo una comida con reporteros de la prensa extranjera. Enton- ces, uno de ellos le preguntó si era cierto que los poblanos eran doble cara, a lo que el candidato respondió a tono de broma: “¿Us- ted cree que si los poblanos tuvié- ramos dos caras yo me pondría la que traigo?”. También en la campaña presi- dencial, visitó Tehuacán, Puebla. Y al entrar se topó con un enor- me letrero en el que se leía: Te- huacán con Díaz Ordaz. A lo que el candidato exclamó: “¡Eso debe saber horrible!”. En la presidencia fue a una gira de trabajo al estado de Ve- racruz, donde gobernaba Fer- nando López Arias, quien tenía la cara chueca (le decían el “Pico chulo”). En esos días había llovi- do sin parar. López Arias fue a recibir al presidente hasta la escalera del avión con un paraguas y le dijo: “¡Qué feos están los días!”, a lo que GDO respondió: “Pues no me irá a decir usted que los López están muy bonitos”. Pero en la plaza pública y en los discursos presidenciales era

extremadamente serio. Su amor a la patria era tal que tenía esta frase como tarjeta de presenta- ción: “Por los hijos, la vida. Por la patria, los hijos”. En su discurso de toma de pro- testa, Gustavo Díaz Ordaz dijo: “Conservar la estabilidad econó- mica y la tranquilidad política es más difícil que haberlas conquis- tado”. Estaba seguro de que para mantener esa estabilidad tenía que gobernar con mano dura. Como secretario de Goberna- ción en el sexenio de López Mateos, Díaz Ordaz reprimió sin pestañear la disidencia sin- dical organizada por el Partido Comunista Mexicano y por el Partido Obrero Campesino de México, entre ferrocarrileros y maestros; movilizaciones de clase media; la rebelión de or- ganizaciones empresariales y católicas; al grupo guerrillero que encabezaba Rubén Jarami- llo en el estado de Morelos; un conato de insurrección armada en Huajuapan de León organi- zada por un exoficial del ejérci- to que decía actuar en nombre de Dios, entre otros conflictos menores. Una de sus mayores pesadi- llas como secretario de Goberna- ción fue el surgimiento del Movi- miento de Liberación Nacional (MLN), en 1961, liderado por el expresidente Lázaro Cárdenas. Sí, el mismísimo “Tata” Cárdenas se había declarado abiertamente a favor de la Revolución cubana de Fidel Castro y en contra del go- bierno de Adolfo López Mateos.

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