SALUD/17
el horizonte
Lunes 2 de junio de 2025
COLUMNA
APUNTES DE PSIQUIATRÍA Y PSICOANÁLISIS POR JUNÍPERO MÉNDEZ
La mentira de la felicidad
Una buena parte del sufrimiento proviene del estigma de sentirse fuera de una sociedad que aparentemente es feliz. E stimados lectores: Para mi primera contribución en esta columna he considerado pertinente tratar un tema que, por su presencia en nuestro diario vivir y en nuestro pensamiento colectivo, se ha vuelto tan natural e invisible, que cuesta trabajo advertir que se trata de un error del pensamiento compartido. Se trata de la idea de que hemos venido al mundo a ser felices, o que la meta más importante de la vida es la felicidad. Esta idea arraigada en la mentalidad contemporánea se enlaza con la suposición de que la manifestación conductual de la felicidad es el estado emocional de alegría. Luego entonces son agradables y aprobadas todas las manifestaciones de alegría y evitado todo lo contrario como la preocupación o la tristeza. Este modo de pensamiento sobre la felicidad es un producto social históricamente muy reciente, podemos asumir que la mentalidad prevalente en la edad media, según los escritos de los pensadores de aquel tiempo, era que el sufrimiento y el sacrificio en esta vida, aseguraba la dicha eterna después de la muerte. Luego del renacimiento, las creencias religiosas entraron en decadencia y su importancia fue ocupada por la dignidad humana que legitimó el deseo de felicidad actual. Entonces era todavía solo un deseo, un anhelo, no un hecho al que forzosamente se tuviera que llegar. La felicidad como el imperativo social actual es un subproducto de la mentalidad de posguerra y de las políticas consumistas. Ahora se considera que debe ser el resultado de una vida exitosa de acuerdo a los valores contemporáneos y que debe ser manifestada públicamente como alegría. Quienes atendemos a personas que sufren enfermedades emocionales nos percatamos que no sólo en los pacientes, sino también en sus familiares no enfermos, la felicidad y la alegría son estados más bien escasos y transitorios. Una buena parte del sufrimiento de los pacientes proviene no de la enfermedad emocional, sino del estigma de sentirse fuera de una sociedad que aparentemente es feliz. Más allá de la superficie, los discursos sociales compartidos en la colectividad y en los medios, y en la política y la cultura, sobresalen como piedra en el zapato de las creencias: La vida cotidiana muestra por todas partes que la vivencia de felicidad y alegría predominante, que debiera ser natural (puesto que para ello estamos supuestamente predeterminados), sencillamente no se cumple, y además con cada esfuerzo se aleja. La creciente industria de satisfactores rápidos, de placeres adquiribles y distractores hace patente que el sufrimiento ha aumentado. No es el propósito demeritar el ideal de felicidad, sino explicar uno de los motivos del sufrimiento. El sufrimiento contemporáneo se debe en buena parte al pensamiento colectivo equivocado, de que la meta más alta de la vida es la felicidad, lo que conduce a la intolerancia del sufrimiento connatural a la constitución humana. Junípero Méndez Martínez es médico, psiquiatra y psicoanalista, miembro de la Asociación psicoanalítica Internacional y profesor de psicoanálisis en el instituto de ARPAC. Asociación Regiomon- tana de Psicoanálisis.
RECUERDA REALIZAR UNA RUTINA DE SKINCARE
DESCANSAR ‘NUTRE’ TU PIEL Durante el sueño, el cutis se oxigena, absorbe los productos de cuidado y se somete a procesos de regeneración
antioxidantes y tratamientos reparado- res, proporciona a la piel los nutrientes necesarios para su regeneración. Esta rutina nocturna no sólo mejora la apa- riencia de la piel, sino que también pre- viene signos de envejecimiento prema- turo y otros problemas cutáneos. (Con información de Agencias) ENTÉRATE La calidad del sueño tiene un impacto directo en la salud de la piel. Durante el sueño profundo, el cuerpo produce colágeno, una proteína esencial que mantiene la piel firme y elástica. La falta de sueño puede reducir la producción de colágeno, lo que conduce a la aparición de arrugas y flacidez. Tener un descanso adecuado también ayuda a equilibrar los niveles hormonales, reduciendo el cortisol, la hormona del estrés, que puede causar inflamación y exacerbar afecciones cutáneas como el acné. Por lo tanto, dormir entre siete y ocho horas por noche es fundamental para mantener una piel saludable y radiante.
reparación de los daños sufridos duran- te el día, como la exposición a la conta- minación y los rayos UV. La oxigenación adecuada mejora la circulación sanguínea, lo que facilita la entrega de nutrientes esenciales a las células de la piel, promoviendo una tez más luminosa y saludable. Establecer una rutina de cuidado de la piel por la noche es esencial para aprovechar los procesos naturales de re- paración que ocurren durante el sueño. Limpiar el rostro antes de acostarse eli- mina impurezas y restos de maquillaje que pueden obstruir los poros y causar imperfecciones. La aplicación de productos especí- ficos, como cremas hidratantes, sueros
REDACCIÓN El Horizonte
La noche es el momento óptimo para la aplicación de productos de cuidado de la piel. Durante el sueño, la barrera cutánea es más permeable, lo que per- mite una mejor absorción de los ingre- dientes activos. Sueros, cremas y trata- mientos aplicados antes de dormir pe- netran más profundamente, maximi- zando su eficacia. Además, la regeneración celular que ocurre durante la noche potencia los beneficios de estos productos, con- tribuyendo a una piel más rejuveneci- da y fresca al despertar. Este proceso es crucial para la regeneración celular y la
UN EFECTO NATURAL La privación de sueño no sólo afecta la salud general, sino que también tiene consecuencias visibles en la piel. La falta de descanso puede provocar ojeras, hinchazón y una tez apagada. Además, la disminución en la producción de colágeno y el aumento de cortisol pueden acelerar el envejecimiento cutáneo, resultando en arrugas más pronunciadas.
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