EH4146 COA 05JUN2026

BIENES RAICES/19

el horizonte

Fin de semana del 5 al 7 junio de 2026

La demanda por espacios recreativos dentro del hogar ha convertido a las albercas en uno de los elementos más valorados por compradores e inversionistas inmobiliarios Un chapuzón de plusvalía

COLUMNA

EL DIVÁN INTERIOR POR ALEJANDRA SÁNCHEZ

Alejandra Sánchez Gálvez es arquitecta, directora de la AAI México (Agrupación de Arquitectos e Interioristas de México), profesora universitaria en el Tec de Monterrey, campus Monterrey, y en la UANL, contáctala en @aaimexico Tal vez la pregunta correcta no es: “¿Estamos listos para el Mundial?”. Tal vez la verdadera pregunta sea: ¿Estamos construyendo una ciudad para treinta días de futbol o una ciudad para los próximos treinta años? También existen nuevos desafíos: seguridad tecnológica, control de grandes flujos humanos y logística urbana. Ya se han incorporado nuevas herramientas y sistemas especiales de vigilancia para eventos masivos, pero quizá el mayor reto ni siquiera es técnico: es cultural. Las ciudades no se transforman únicamente con inversión pública; también cambian cuando sus habitantes aprenden a habitarlas de manera distinta. En seis días el mundo verá Monterrey, verá nuestras fortalezas, nuestro empuje industrial y nuestra capacidad de organización. Pero también verá nuestras deudas urbanas. El éxito del Mundial en Monterrey se medirá en el futuro, cuando los ciudadanos puedan decir que las mejoras urbanas cambiaron positivamente su vida diaria. H ay algo curioso con los grandes eventos: llegan mucho antes que su fecha oficial. El Mundial todavía no comienza, pero desde hace meses ya está entre nosotros. Está en las calles cerradas, en las obras aceleradas, en las conversaciones sobre tráfico, en las rutas que cambian y en esa sensación de que la ciudad corre contra el reloj. En seis días la ciudad dejará de ser solamente Monterrey para convertirse en una vitrina mundial. Millones de personas verán nuestras montañas, nuestra cultura, nuestra comida y nuestra capacidad de recibir visitantes. Pero también verán algo más: la manera en que funciona nuestra ciudad, y ahí es donde aparece una pregunta incómoda: ¿estamos listos? La respuesta no es sencilla. Porque una cosa es tener listo un estadio y otra muy distinta tener lista una ciudad. El urbanismo contemporáneo tiene una idea sencilla: las personas no llegan a una ciudad para admirar una obra; llegan para moverse, caminar, sentirse seguras y apropiarse del espacio. El Mundial también expondrá algo que pocas veces discutimos: el espacio público. Las grandes ciudades que reciben eventos internacionales dejan una lección importante: el verdadero legado no son los estadios, son las banquetas, las conexiones urbanas, las ciclovías, las áreas verdes y los sistemas de transporte que permanecen cuando las cámaras se apagan. Monterrey tiene una oportunidad histórica. Porque el éxito del Mundial no será que miles de personas se tomen una foto con el Cerro de la Silla de fondo o en la Macroplaza. El éxito será que dentro de cinco o diez años un regiomontano pueda decir que las mejoras hechas para el torneo cambiaron realmente su vida diaria. ¿Ciudad para treinta días de futbol o para cuántos?

En zonas residenciales donde abundan propiedades similares, una alberca puede marcar la diferencia al momento de vender o rentar. La percepción del comprador cam- bia automáticamente cuando encuentra es- pacios recreativos integrados al hogar. (Con información de Agencias) mayores posibilidades de destacar en plataformas de hospedaje vacacional, ya que las fotografías del área recreativa suelen incrementar el interés de huéspedes potenciales. EL AUGE DE LAS RENTAS VACACIONALES Otro de los factores que impulsa la instalación de albercas es la creciente demanda de propiedades para renta temporal. Plataformas digitales de hospedaje han modificado la manera en que se evalúa una vivienda como inversión. Hoy, una casa con alberca tiene

REDACCIÓN El Horizonte

En el mercado inmobiliario actual, las ameni- dades dejaron de ser un lujo exclusivo para con- vertirse en un diferenciador capaz de incremen- tar el valor de una propiedad. Entre ellas, la al- berca ocupa un lugar privilegiado, especialmen- te en ciudades de clima cálido o semiseco como Monterrey, donde gran parte del año favorece la vida al aire libre. Más allá del placer de disfrutarla durante el verano, una alberca puede convertirse en un factor de plusvalía, percepción de exclusividad y rentabilidad. Para muchos compradores, representa un es- tilo de vida aspiracional; para inversionistas, una oportunidad de obtener mejores ingresos en ren- ta temporal; y para desarrolladores, una ameni- dad premium que ayuda a posicionar una vi- vienda por encima de otras similares. La plusvalía inmobiliaria se entiende como el incremento del valor de una propiedad con el paso del tiempo, influido por factores como ubi- cación, infraestructura, diseño y amenidades.

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