22/FINANZAS
el horizonte
Lunes 20 de octubre de 2025
DESTACA LIDERAZGO DE LA ENTIDAD EN DIVERSOS INDICADORES ECONÓMICOS Vienen más inversiones en parques industriales de NL
que se tuvieron durante la adminis- tración anterior. "En inversión extranjera, con este anuncio llegamos a casi $105 billones de dólares($105,000 mi- llones de dólares). En 6 años de la administración anterior: $9 billones ($9,000 millo- nes de dólares), ahorita en 4 años $105 billones de dólares( $105,000 millones de dólares), son 11 veces más y eso nos consolida como el epicentro del nearshoring, eso es gracias al ecosistema, a la indus- tria, y al desarrollo que tiene Nue- vo León”, comentó. Aunado a ello, el mandatario resaltó que estas inversiones han
generado ya 400,000 nuevos em- pleos para la entidad. “Veíamos en las mamparas que los desarrollos de Finsa van a generar por sí 67,000 empleos… para terminar mi sexenio arriba de 500,000 empleos y rompemos otra vez récord", destacó. Entre los proyectos de la nueva inversión de FINSA se encuentran: el Smart Park Finsa Escobedo con 15 hectáreas de terreno para la instala- ción de cuatro empresas, con una in- versión de $48 millones de dólares y la generación de 1,500 empleos; FIN- SA Monterrey Apodaca II con 135 hectáreas (79 hectáreas anuncia- das en julio de 2024 más la expan-
BRENDA GARZA El Horizonte
Las inversiones en el sector de par- ques industriales en Nuevo León siguen tomando fuerza. Tras anunciar una nueva inver- sión de FINSA por más de $620 mi- llones de dólares, el gobernador de Nuevo León, Samuel García ase- guró que estas inversiones son las que ayudan a consolidar al estado como el número uno en diversos indicadores económicos. El mandatario estatal destacó durante el anuncio de dicha inver- sión que Nuevo León ha logrado in- versiones 11 veces mayores que las
SE BENEFICIAN EMPRESAS Al incrementarse este tipo de infraestructura se benefician más empresas que llegan a instalarse o buscan crecer en la entidad
sión de 56 hectáreas aún sin anun- ciar) para la instalación de 37 em- presas, con una inversión de $360 millones de dólares y la generación de 20, 500 empleos para el estado.
Otro es FINSA Monterrey-García con 92 hectáreas para la instalación de 25 empresas, con una inversión de $220 millones de dólares y la ge- neración de 14,000 empleos.
La gran devaluación que nadie ve
COLUMNA
INTELIGENCIA FINANCIERA GLOBAL L
POR GUILLERMO BARBA
Mientras los MERCADOS se tambalean y los gobiernos insisten en gastar lo que no tienen, el ORO VUELVE A HABLAR EL LENGUAJE de la verdad económica: la gran devaluación ya está ocurriendo, aunque casi NADIE la quiera ver. L a semana pasada ocurrió el acon- tecimiento financiero más impor- tante del año —y quizá de la dé- cada—: el oro alcanzó un nue-
monetaria: gastar más, endeudarse más, imprimir más. La ilusión de estabilidad cambiaria —un peso aparentemente fuerte frente al dó- lar— solo es posible porque el dólar mismo está débil. En términos reales, frente al oro, tanto el peso como el dólar están perdien- do valor a una velocidad histórica. Y, mien- tras tanto, la mayoría de la población sigue midiendo su riqueza en pesos o dólares, sin notar que su dinero ya compra cada vez menos. El sistema monetario actual es, en esen- cia, un fraude silencioso. Los bancos cen- trales crean dinero que solo está “respal- dado” en bonos de deuda del propio país que lo emite; en realidad, se sustenta úni- camente en la confianza de que los con- tribuyentes de esa nación pagarán los créditos que garantizan esa emisión. Es un ciclo que empobrece al contribuyente, castiga al ahorrador y beneficia al deudor. El oro, en cambio, no promete nada. No paga intereses, no necesita rescates ni de- cretos. Solo aumenta su valor en benefi- cio de sus tenedores en físico. Cada vez que un gobierno abusa de la emisión, el oro ajusta las cuentas. Por eso su cotiza- ción marca nuevos récords: no solo por- que en términos nominales se esté dispa- rando, sino porque su poder adquisitivo real, a largo plazo, crece frente a la fragili- dad de las monedas y la desconfianza ha- cia los gobiernos. Esa es la gran devaluación que el mun- do está viviendo y que casi nadie quiere reconocer. Una devaluación sin anuncios oficiales ni sobresaltos en el tipo de cam- bio, pero devastadora para quien ahorra en moneda fiat. El oro no miente. Mide lo que los políticos ocultan: el precio de la irresponsabilidad fiscal y de la ilusión del dinero infinito.
tiplicando cada año la masa monetaria a un ritmo que destruye la confianza en las divisas. Este mecanismo no es nuevo, pero nun- ca había alcanzado tal magnitud. Desde la pandemia, la expansión monetaria glo- bal ha sido descomunal. Lo que los go- biernos no pueden cubrir con impuestos lo pagan con deuda. Es un círculo vicioso que solo puede terminar de dos formas: con una crisis de confianza o con infla- ción. O con ambas. El oro está anticipando ese desenlace. Es el termómetro de la desconfianza. Su as- censo no es una burbuja especulativa, sino una advertencia: el dinero de papel —y su versión digital— se está desintegrando como reserva de valor. Y, aunque los ban- cos centrales intenten contener las tasas o manipular expectativas, la realidad es que la creación desbordada de dinero siempre termina erosionando la riqueza de quienes ahorran en moneda corriente. El caso de México es ilustrativo. Por pri- mera vez en la historia, el Centenario de oro superó los $100,000 pesos. Pue- de parecer solo una cifra simbólica, pero no lo es. En los años noventa, cuando se le quitaron tres ceros a la moneda, esos $100,000 pesos equivaldrían a $100,000 millones de pesos “de los de antes”. En otras palabras, el poder adquisitivo del peso se ha diluido hasta la insignificancia a lo largo de las últimas décadas, bajo go- biernos de todos los signos y discursos. Es la prueba irrefutable de que la deva- luación acumulada no depende de un par- tido ni de un presidente: es el resultado de un sistema económico que vive de la deu- da y de la inflación. Los años del viejo PRI, los del llamado neoliberalismo y los de la autoproclamada “Cuarta Transformación” son capítulos distintos de la misma historia
de su papel como refugio universal y de la desconfianza creciente hacia los gobier- nos de todo el mundo, que gastan de ma- nera desproporcionada, mantienen déficits fiscales permanentes y acumulan deuda sin cesar. Cada nuevo máximo del oro ex- presa no solo el deterioro de las monedas, sino también la revalorización estructural del verdadero dinero: la materia prima que ninguna autoridad monetaria puede crear a placer, como el dinero fiat. La mayoría de las personas todavía aso- cia la palabra devaluación con el aumento del tipo de cambio, con el dólar “caro”. Es una visión anclada en el siglo XX. La verda- dera devaluación, la que importa, no ocu- rre entre monedas, sino entre el dinero y el oro. Es una devaluación silenciosa, global y estructural. El supuesto “peso fuerte” que celebran al- gunos titulares es una ilusión óptica. Mien- tras el dólar se debilita y los mercados fi- nancieros atraviesan un periodo de caos — con bonos, acciones y criptomonedas ca- yendo—, el oro está mostrando la realidad: el dinero fiduciario, el fiat, se derrumba. El origen del problema está en la natura- leza misma del sistema. Los gobiernos, es- pecialmente el de Estados Unidos, viven gastando más de lo que recaudan. Ese dé- ficit se financia con deuda, y esa deuda, a su vez, nunca se paga, sino que se refi- nancia una y otra vez con nuevas emisio- nes que terminan convirtiéndose en más y más dinero creado por el banco central. Los bancos centrales se han convertido en fábricas de liquidez infinita: ya ni siquie- ra necesitan imprimir billetes. Hoy el dine- ro se genera digitalmente, con un clic, mul-
vo máximo histórico, muy cerca de los $4,400 dólares por onza, mientras la pla- ta superó los $53 dólares. Es un hecho monumental, una señal inequívoca de que el sistema monetario global está en- fermo. Y, sin embargo, en México la noti- cia pasó casi desapercibida en los princi- pales medios de comunicación. Ese silencio revela algo profundo: no solo la desconexión de la prensa nacional res- pecto de los grandes procesos económi- cos internacionales, sino la incapacidad de comprender que, detrás de estos nuevos récords, se esconde una verdad incómo- da: el dinero que usamos, ahorramos y en el que confiamos se está devaluando ante nuestros ojos. El oro no sube por casualidad ni por moda. Es, desde hace siglos, la medi- da real del valor del dinero. Todas las mo- nedas actuales —peso, dólar, euro, yen o yuan— nacieron como representaciones de una cantidad específica de oro o de plata. De hecho, los nombres mismos de muchas divisas lo delatan: “peso”, “libra”, “dólar”, todos aluden originalmente a una medida de masa metálica. Es decir, el di- nero fue literalmente oro. Hoy esa relación se ha roto por completo. Pero el oro sigue cumpliendo su función histórica: no solo revela la pérdida de valor del dinero fiduciario, sino que también au- menta su valor frente a un sistema que se degrada. Su ascenso no es un simple refle- jo de la inflación monetaria: es resultado
GUILLERMO BARBA: Periodista y Economista de la Nueva Escuela Austriaca de Economía. Es autor del blog Inteligencia Financiera Global. Analista especializado en Mercados de Oro y Plata y comentarista de TV en Proyecto 40.
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