Revista AOA_53

La editorial de la Revista AOA Nº 53, escrita por su director Yves Besançon Prats, presenta una edición centrada en la arquitectura chilena moderna y contemporánea, poniendo énfasis en el vínculo entre arquitectura, turismo, patrimonio y ciudad. Destaca el artículo de Claudio Galeno sobre la arquitectura moderna en Antofagasta, como parte de una serie dedicada a ciudades chilenas, y define como eje central del número el equipamiento turístico en Chile, subrayando el rol histórico de instituciones estatales como la Empresa de Ferrocarriles del Estado y la Hotelera Nacional en la creación de infraestructura de calidad a lo largo del país. La editorial también conmemora los 150 años de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, resaltando su aporte fundamental al patrimonio arquitectónico nacional, y realiza un llamado urgente a la recuperación y preservación del patrimonio construido y de los cascos históricos para revitalizar espacios públicos deteriorados. Asimismo, se reconoce la trayectoria del arquitecto Borja Huidobro como “Arquitecto Destacado” y se menciona como un hito relevante la resolución del concurso del Museo Memorial Villa San Luis, proyectado para 2026, concebido como un acto de reparación de la memoria histórica. Finalmente, la edición presenta una selección de diez obras de arquitectura contemporánea que abarcan diversas escalas y programas —desde viviendas y pabellones hasta edificios de oficinas, hoteles y equipamiento educacional— reflejando la diversidad de enfoques, materiales, contextos territoriales y preocupaciones sociales y ambientales que caracterizan a la arquitectura chilena actual.

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ÍNDICE Contents

L

ARQUITECTO INVITADO Guest Architect R Borja Huidobro 40

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a arquitectura de la modernidad en esta edición se enfoca en la ciudad de Antofagasta, en un análisis profundo por parte de Claudio Galeno que nos entrega –con inéditas y muy buenas imágenes, en un excelente texto– una ciudad con obras relevantes del movimiento moderno, que se sitúa en el marco de la sucesión de ciudades chilenas que presentamos desde que iniciamos este periplo con la ciudad de Arica en el número 51 de Revista AOA. Como hilo conductor, en este número hemos incorporado, tanto en el Reportaje central como en la sección Patrimonio, la arquitectura para el turismo en Chile y sus proyecciones a futuro. Destacamos el aporte de instituciones del Estado, como la Empresa de Ferrocarriles del Estado EFE y la Hotelera Nacional HONSA, junto a visiones y políticas de Estado que han contribuido al diseño y construcción de buenos edificios para hospedaje a lo largo del territorio nacional. Cabe señalar además que tanto las guías turísticas como catálogos y fotos históricas forman parte de un conjunto de la información recogida en los diferentes artículos presentados. Por otra parte, en esta ocasión celebramos, con el Ministerio de Obras Públicas MOP, el aniversario de la creación de la Dirección de Arquitectura DA, hace 150 años en 1875. La buena arquitectura pública del país se ha construido gracias al trabajo que la DA ha realizado en este siglo y medio de generación de obras que constituyen hoy el patrimonio arquitectónico e histórico de Chile y lo seguirá haciendo junto a alianzas público-privadas. La construcción de patrimonio futuro y la preservación y recuperación del patrimonio arquitectónico de nuestras ciudades y pueblos es un imperativo que no podemos soslayar para reconstruir nuestros cascos históricos dete- riorados de muchas ciudades y así recomponer los espacios públicos aban- donados, inseguros y ocupados por los que destruyen la armonía social y la convivencia ciudadana. Reconocer oportunamente una trayectoria y presentar un legado arqui- tectónico impecable, forma parte de la obra de Borja Huidobro, tanto nacional como internacional, que entregamos en la sección Arquitecto Destacado con un recorrido de su vasta entrega arquitectónica en su primera etapa profesional por Mariano Valdés y luego en sociedad con la oficina A4 en un texto de Se- bastián di Girolamo. Sus proyectos ya son parte del patrimonio arquitectónico de los últimos 50 años en ciudades como Santiago y París. Hago mención al Concurso del Museo Memorial Villa San Luis que luego de muchos años de tropiezos y demoras logró sacarse adelante y por fin fue ju- rado este año y esperamos se construya en 2026. Este hecho histórico viene a cicatrizar heridas del pasado producidas por hechos que fueron muy dolorosos para familias que habitaron el barrio y fueron desalojados hace medio siglo. Con este número queremos contribuir a la difusión y conocimiento de la disciplina y el desarrollo de nuestras ciudades y espacios urbanos relevantes para las personas. Yves Besançon Prats / Director Revista AOA

Director Director Yves Besançon

TESIS Thesis R Las ventanas del convento de La Tourette: Determinación e indeterminación en la arquitectura de Le Corbusier The Windows of the La Tourette Convent Determination and Indetermination in Le Corbusier’s Architecture

Comité editorial Editorial committee Pablo Altikes Javiera Benavides Yves Besançon Gabriela de la Piedra Humberto Eliash Pablo Jordán Gabriela Manzi

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Lucía Ríos José Rosas Alberto Texidó Edición Editor Bárbara Vicuña

CONCURSOS Competitions 156

REPORTAJE Feature Article R Equipamiento, turismo y paisaje: Modificaciones en la concepción turística de Chile Facilities, Tourism and Landscape: Changes in Chile's Tourism Concept R Hoteles y políticas de Estado: Desde los años 60 hasta hoy, a lo largo de todo Chile Hotels and Government Policies: From the 1960s to the Present Day, Throughout Chile

Dirección de arte y diseño Art direction & graphic design DRAFT Diseño

R Concurso Nacional de Proyectos de Título 2025 Arquitectura Caliente – Graphisoft Archicad National Contest for Degree Projects 2025 Hot Architecture – Graphisoft Archicad

Traducción Translation WordsforWords

R Máquina de Regeneración – Parque Nacional Alerce Costero

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Arquitectura en Acero para una Nueva Ecología Regeneration Machine – Coastal Larch National Park. Steel Architecture for a New Ecology

Corrección de textos Proofreading Roberto Gómez Representante legal Legal representative Juan Sabbagh Pablo Jordán Ana María Dávila Gerente General General manager Lucía Ríos

MOVIMIENTO MODERNO Modern Movement R Antofagasta: Dossier de arquitectura moderna Antofagasta, Dossier on Modern Architecture

REPORTAJE ESPECIAL Special Feature Article

R En memoria In Memory 164 165 162 R Versión en inglés English version R Nuevas publicaciones New publications

R 150 años construyendo país 150 years building the nation

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PATRIMONIO Heritage R Trenes, hoteles y balnearios: La infraestructura como promotora del turismo en Chile Trains, Hotels, and Spas: Infrastructure as a Driver of Tourism Development in Chile R Del camino a la hostería: Infraestructura, turismo, paisaje y la doble estrategia moderna en Chiloé On the Road to the Inn: Infrastructure, Tourism, Landscape, and the Modern Double Strategy in Chiloé

OBRAS Works R Edificio Lift

Jefe de proyecto Project manager Valentina Pérez

The Lift Building R Viviendas 624 624 Housing

Coordinación administrativa Administrative coordination Marcela Catalán

R Pabellón Jardineros Club Hípico de Santiago Dining Room for the Track Maintenance Staff at Club Hípico de Santiago R Casa Los Pinos The Pine House R Conecta Costanera Conecta Costanera R AMA (Acero Media Altura) The AMA Project

Presidente AOA President of AOA Juan Sabbagh Impresión Printing Ograma Impresores

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R Edificios Club de Campo Club de Campo Buildings

Juan de Dios Vial Correa 1359, Providencia, Santiago, Chile (+56 2) 2263 4117 www.aoa.cl / revista@aoa.cl ISBN: 9770718318001

R Remodelación Hotel Tierra Atacama Remodeling of Tierra Atacama Hotel R Vivienda modular prefabricada en acero Prefabricated Modular Steel Housing R Centro Educacional Toconao Toconao Educational Center

ENTREVISTA INTERNACIONAL International Interview R Pedro Livni

Foto de portada Front cover photo

La Portada de Antofagasta vista desde arriba. Fotografía de Pablo Altikes Pinilla.

REPORTAJE ESPECIAL

DIRECCIÓN DE ARQUITECTURA DEL MOP 150 años construyendo país Por: Loreto Wahr / Directora Nacional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP)

Este aniversario no solo invita a mirar el pasado con orgullo, sino también a reflexionar sobre el presente y el futuro de la arquitectura pública en un contexto marcado por la transformación social, la crisis climática, la digitalización y la necesidad de una infraestructura más inclusiva, sostenible y participativa.

E n 2025, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Chile celebra 150 años de existencia, marcando un hito en la historia del desarrollo institucional y territorial del país. Des- de su fundación en 1875 como la Oficina Central de Arquitectos Civiles, este servicio público se ha constituido como la unidad técnica del Estado que gestiona, proyecta y construye edificios públicos, tales como escuelas, hospitales, tribunales de jus- ticia, recintos policiales y culturales en todo el país, además de una importante labor de rescate del patrimonio arquitectónico y la incorporación del arte nacional en el espacio público. Este aniversario no solo invita a mirar el pasado con or- gullo, sino también a reflexionar sobre el presente y el futuro de la arquitectura pública en un contexto marcado por la transformación social, la crisis climática, la digitalización y la necesidad de una infraestructura más inclusiva, sostenible y participativa. Una historia de servicio público y compromiso con el país La historia de la Dirección de Arquitectura está estrechamente ligada al proceso de modernización del Estado chileno. En sus primeros años, su labor se centró en la construcción de la identidad de nuestra nación. Así fue como se fueron levantan- do edificios públicos de las nacientes instituciones públicas, respondiendo a las necesidades de un país que nace y que requería infraestructura para consolidar su institucionalidad y garantizar derechos básicos a la ciudadanía. A fines del siglo XIX e inicios del XX comenzaron a levan- tarse las grandes obras públicas asociadas al Centenario de la República, y fue la Dirección de Arquitectura del MOP el organismo que impulsó la mayor parte de las obras emblemá- ticas que hoy constituyen nuestro patrimonio público. Para el Centenario, el propio rol de la ciudad como constructor de la nacionalidad emergió como un asunto primordial. Probable- mente, una de las obras más emblemáticas de esa época sea el edificio de la Biblioteca Nacional, que fue construido en varias etapas, de acuerdo con el proyecto del arquitecto Gustavo García del Postigo. La primera piedra de la construcción fue colocada el 24 de agosto de 1913, en un acto presidido por el presidente de la República, Ramón Barros Luco, y el edificio se inauguró en 1924. Durante el siglo XX, la Dirección de Arquitectura se con- solidó como el principal organismo técnico en materia de edificación pública, ejecutando obras emblemáticas que

U Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y Palacio de Bellas Artes, 1910. Arquitecto Émile Jéquier

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Reportaje especial

En particular, este archivo constituye el principal registro y testimonio de la historia de la edificación pública de nuestro país, siendo una fuente de información excepcional para el desarrollo de estudios en el ámbito del diseño arquitectónico y de la edificación pública chilena y parte determinante de la memoria histórica de nuestra arquitectura. Se trata de 120.000 planos digitalizados que datan de 1987 hasta el año 2000, fecha que se masificaron los planos digitales. Este conjunto de documentos es una evidencia del rol que ha jugado el Estado, a través de la Dirección de Arquitectura, en la construcción de la edificación pública de Chile. Este archivo da cuenta del legado estatal que se ha construido a lo largo del tiempo y permite conocer cómo se diseñaron y constru- yeron los edificios públicos en sus inicios, cuáles fueron las técnicas empleadas, y las tipologías y estilos arquitectónicos incorporados en la arquitectura pública. Asimismo, repre- senta un testimonio de la evolución que ha experimentado la edificación pública en función de los cambios y nuevas necesidades que ha adquirido la sociedad chilena. Desafíos contemporáneos: arquitectura al servicio de las personas La misión de la Dirección de Arquitectura es “desarrollar, construir y conservar edificación y espacio público con cali- dad, a través de proyectos propios del MOP o por mandato de otras instituciones, consolidando los espacios físicos de las políticas públicas, para contribuir a un desarrollo sostenible, resiliente, inclusivo, participativo y pertinente a los territorios”.

Q Liceo de Hombres de Concepción, 1915. Arquitecto Onofre Montané Urrejola

©Centro de Documentación Técnica, Dirección de Arquitectura MOP

Esta misión busca contribuir a la consolidación de las políticas públicas, aportando identidad, pertinencia, y reco- giendo las necesidades de funcionarios, servicios públicos y la ciudadanía para mejorar la experiencia de las personas que requieren usar instalaciones que provee el Estado. En ese sentido, la innovación debe ser parte de su visión estratégica, incorporando nuevas tecnologías, materiales sustentables, metodologías participativas y enfoques interdisciplinarios.

conservación de edificios históricos que forman parte de la memoria colectiva y que reciben usos culturales e institucio- nales con una base identitaria. Esta dimensión patrimonial ha sido clave para fortalecer la identidad cultural y el senti- do de pertenencia nacional. A su vez, nos permite volver a nuestros orígenes, comprender las necesidades e intereses de los diversos proyectos en el tiempo que dan cuenta de la evolución de las políticas públicas y de los cambios de nuestra sociedad. Asimismo, la Dirección de Arquitectura del MOP gestiona, a través de su Centro de Documentación Técnica, un archi- vo de planos que constituye un registro invaluable de las edificaciones públicas del país. Este archivo fue declarado Monumento Nacional mediante el Decreto N° 142, de 2017, del Ministerio de Educación, donde se señala que esta colección de planos: “Constituye el principal registro y testimonio de la historia de la edificación pública de nuestro país, fuente de información excepcional para el desarrollo de estudios en el ámbito del diseño arquitectónico y parte importante de la memoria histórica de la arquitectura chilena”.

hoy forman parte de la historia nacional. Entre ellas desta- can el Museo Nacional de Bellas Artes, el Estadio Nacional, la Estación Central de Santiago, el Palacio del ex Congreso Nacional de Chile, la Villa Grimaldi, el Templo Votivo de Maipú, el Correo Central de Santiago, la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, el Teatro Municipal de Viña del Mar y el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, entre otros. Su labor ha sido transversal y ha evolucionado en el tiempo, conside- rando el desarrollo de importantes proyectos urbanos como la consolidación de centros cívicos y edificaciones estatales, hasta pequeñas intervenciones en zonas rurales. La construcción de la edificación pública a lo largo del tiempo constituye un pilar fundamental para alcanzar los principales objetivos del Estado, representando la experiencia concreta de las personas y el correlato espacial que materializa las políticas públicas sobre el territorio. Es una aproximación material a los cambios políticos y sociales que experimentaron los ciudadanos en diversos periodos de nuestra historia. Un ejemplo concreto de esto fue la reforma educacional que se implementó en Chile en 1997, que amplió la Jornada Escolar Completa, lo que tuvo efectos directos sobre la economía familiar ante la posibilidad de que las madres pudiesen trabajar de forma remunerada, ahorrarse el costo del almuerzo de los hijos y dejar el cuidado de los niños con terceros. Sin embargo, eso obligó a destinar recursos para invertir en infraestructura que permitiera que la misma cantidad de alumnos utilizara los colegios y liceos durante más horas cada día. Hasta ese momento ocurría en muchos establecimientos que funcio- naban en dos turnos, por lo tanto, fue necesario invertir en infraestructura y equipamiento adicional. Recientemente, la labor institucional de la Dirección ha asumido la responsabilidad de preservar el patrimonio ar- quitectónico del país, liderando procesos de restauración y

W Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, 1922. Arquitectos Henri Grossin y Alberto Schade Q Biblioteca Nacional, 1925. Arquitecto Gustavo García del Postigo

Nuestro quehacer debe ser entendido como una respuesta técnica y como una expresión de valores democráticos, culturales y sociales. La infraestructura pública no solo debe cumplir funciones operativas, sino también generar sentido, identidad y calidad de vida.

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Reportaje especial

Hoy, más que nunca, se hace necesario fortalecer su rol como articuladora de infraestructura habilitante para el desarrollo de políticas públicas, promoviendo una arquitectura que sea sostenible e inclusiva. Celebrar su historia es también proyectar un futuro que se sigue construyendo y que tenemos el desafío de que la arquitectura pública continúe siendo sinónimo de progreso, identidad y compromiso con las personas.

Asimismo, es fundamental fortalecer la dimensión territorial de su trabajo, promoviendo una arquitectura que reconozca las particularidades culturales, geográficas y sociales de cada región. La equidad territorial debe ser un principio rector, asegurando que todas las personas tengan acceso a infraes- tructura pública de calidad. En ese sentido, la recuperación de nuestro patrimonio tiene el desafío de funcionar con más actores, normativas y la búsqueda por avanzar en procesos de reconversión de edificios para el uso público. Por otra parte, la transformación digital y el avance tecno- lógico ofrecen oportunidades para innovar en los métodos de diseño, planificación y ejecución de obras. Para ello, hemos integrado paulatinamente herramientas tecnológicas como la modelación BIM (Building Information Modeling), que permite mejorar la coordinación, reducir costos, optimizar los tiempos de construcción y facilitar la gestión de los proyectos en su ciclo completo. En este escenario, nuestro quehacer debe ser entendido no solo como una respuesta técnica, sino como una expresión de valores democráticos, culturales y sociales. La infraes- tructura pública no solo debe cumplir funciones operativas, sino también generar sentido, identidad y calidad de vida. La Dirección de Arquitectura ha reconocido la importancia del arte como una parte integral de los espacios públicos. A

través de la Comisión Nemesio Antúnez, que recientemente cumplió 30 años, y con más de 200 obras ha impulsado la incorporación de piezas de arte en diversos edificios y recintos públicos, acercando la cultura a las personas y brindando acceso a las creaciones de artistas nacionales. Esta labor ha sido crucial para enriquecer la experiencia de quienes interactúan con los espacios públicos, ampliando el sentido de pertenencia e identidad. Los 150 años de la Dirección de Arquitectura del MOP son el reflejo de una historia compartida entre el Estado y sus ciudadanos. A través de sus obras, esta unidad técnica ha contribuido a construir país, generando espacios que pro- mueven el encuentro, el aprendizaje, la salud, la cultura y la justicia. La edificación pública que se ha erigido a lo largo de Chile, forma parte de nuestra tradición e historia, reflejando los valores del presente y de cómo nos proyectamos hacia el futuro. Hoy, más que nunca, se hace necesario fortalecer su rol como articuladora de infraestructura habilitante para el de- sarrollo de políticas públicas, promoviendo una arquitectura que sea sostenible e inclusiva. Celebrar su historia es también proyectar un futuro que se sigue construyendo y que tenemos el desafío de que la arquitectura pública continúe siendo sinó- nimo de progreso, identidad y compromiso con las personas. !

W Teatro Municipal de Constitución, 2024. ELEMENTAL

R Hospital de Alto Hospicio, 2025. Arquitectos BBATS Consulting and Projects S.L.P

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Reportaje especial

PATRIMONIO TRENES, HOTELES Y BALNEARIOS La infraestructura como promotora del turismo en Chile

Por : mauricio sánchez faúndez + daniela serra anguita

De manera habitual, y muchas veces sin proponérnoslo, recibimos y procesamos información sobre destinos turísticos nacionales e internacionales como alternativas para salir de vacaciones. Es así como los verbos pasear, disfrutar y visitar se convierten en sinónimos del tan esperado descanso anual, cuya concreción implica una serie de decisiones: desde la elección del destino, hasta el medio de transporte para llegar y el lugar donde alojar. Estas operaciones, que preceden y posibilitan las vacaciones, forman parte de un repertorio cotidiano que muchas veces damos por sentado, cuando lo cierto es que recién hace menos de un siglo en nuestro país se consagró el derecho a vacacionar. Dentro de este panorama, es en la primera mitad de siglo XX cuando nacen estrategias institucionales y de fomento del turismo que requieren ser analizadas a partir de políticas fiscales directas e indirectas sobre este tema.

Q Cartel publicitario para Ferrocarriles del Estado de Camilo Mori, 1944. Fuente: Archivo de Gráfica Chilena/ Biblioteca Nacional.

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n las primeras décadas del 1800, la nueva república de Chile necesitó afirmar el dominio sobre su territorio y consolidar la conexión de toda su extensión. Para ello, durante el siglo XIX se impulsó la dotación de servicios básicos y

la manzana urbana, integrándose al tejido urbano y a la red de pasajes y calles. Destacan el Hotel Burnier (Carlos Buschmann y Héctor Mardones, 1930-1933), que es parte de una serie de acciones en torno a la Plaza de Armas de Osorno; las gestiones de la municipalidad de Viña del Mar que, con el objetivo de promover la Ciudad Jardín como destino vacacional, construye el Hotel O’Higgins (Vicente Collovich, Fernando Silva y Arnaldo Barison, 1931) y el Hotel Miramar (Aquiles Landoff, Luis Browne y Manuel Valenzuela,1937-1946); y, el Hotel Carrera (Josué Smith Solar y José Smith Miller, 1937-1940), que forma parte del conjunto urbano de la Zona Típica Barrio Cívico de San- tiago (declarado según Decreto N°462 de 2008), concebido por un espacio vacío al norte y sur del Palacio de La Moneda con el objetivo de otorgar la monumentalidad necesaria a este emblemático edificio. Los esfuerzos por dotar de infraestructura al turismo y al ocio se consolidaron hacia 1944, durante los gobiernos radicales de Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla, con la creación del Consorcio Hotelero Nacional S.A., inicia- tiva pública impulsada por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) para fortalecer la hotelería regional y promover el turismo en Chile. Con recursos apalancados desde Ferrocarriles del Estado, la Caja Nacional de Ahorros y el Banco de Chile (Pérez, F. 2017), el Consorcio Hotelero emprendió la construcción de una red de hoteles orientados a ampliar la cobertura hacia el norte del país. Entre sus prin- cipales proyectos destacan el Hotel Turismo Francisco de Aguirre en La Serena (Martín Lira, 1946-1947), que forma parte integrante de la Zona Típica Centro Histórico de La Serena; el Hotel Turismo de Antofagasta (Martín Lira, 1949-1953); el Hotel City de Concepción (1950); el Yacht Club La Herradura en Coquimbo (Martín Lira, 1950-1951) y el Hotel Pedro de Val- divia en Valdivia (Guillermo Bustos,1952). En paralelo, también surgieron iniciativas privadas apoyadas con financiamiento de CORFO, como el emblemático Hotel Antumalal (Jorge Elton y Miguel Eyquem, 1947-1950), construido a orillas del lago Villarrica. Todos estos edificios, se localizan generalmente en áreas de expansión –en bordes costeros, lacustres o riberas de ríos–, potenciando áreas urbanas y estableciendo nuevas relaciones con el paisaje natural.

2014), pasando a entenderse el tiempo libre como un derecho social, garantizado para todos los estratos de la sociedad. Es entonces que el concepto de turismo comienza a tomar fuerza, tal como lo entendemos en la actualidad. No se trata ya de un desplazamiento recreativo, sino como un sector econó- mico planificado, que requiere de infraestructura, transporte, alojamiento, regulación estatal y publicidad. La promoción del turismo estuvo acompañada de diversas publicaciones que desde 1930 en adelante difundieron la geografía y cultura del país, tales como la Guía Baedeker y La guía del veraneante, iniciativas privadas pensadas como manuales prácticos para las vacaciones. Por su parte, las revistas El amigo viajero y En Viaje fueron publicadas por Ferrocarriles del Estado para el fomento cultural y turístico, mostrando paisajes, patrimonio y tradiciones locales, al tiempo que incentivaba el uso del tren como medio de transporte. Complementando estos esfuerzos, hacia 1929 el Estado se suma a esta labor, a través de la creación de la Sección de Turismo del Ministerio de Fomento, primer organismo público dedicado a la promoción del turismo en el país. Asimismo, para 1930, el presidente Ibáñez del Campo inicia la construcción de la carretera Panamericana³ hacia Arica por el norte y Puerto Montt por el sur; como estrategia para consolidar el turismo en otras localidades y parajes desconocidos de Chile.

la instalación de población en las distintas regiones del país. Posteriormente, se volvió prioritario explotar las materias primas y aprovechar las potencialidades que ofrecía este paisaje tan extenso y diverso, situado entre mar y cordillera. Todo ello, bajo un interés explícito por proyectar una imagen país moderna y desarrollada, para lo cual el Estado promovió una serie de políticas y estrategias que fomentaron su ade- lanto y crecimiento en diferentes áreas de interés nacional. En este sentido, uno de los proyectos más emblemáticos de la segunda mitad del siglo XIX fue el impulso estatal a la construcción de la red de ferrocarriles, que nace como inicia- tiva de inversión privada en 1851, pero que contó desde sus inicios con un fuerte apoyo público mediante concesiones y garantías. A medida que el ferrocarril se expandió hacia el sur y el norte, el Estado asumió un rol cada vez más directo, financiando y administrando muchas de las nuevas líneas. Esta etapa, reforzada desde 1884 con la creación de la empresa Ferrocarriles del Estado (FFCC)¹ con el fin de centra- lizar, administrar y ampliar la red ferroviaria nacional, implicó la coordinación para el fortalecimiento de otros medios de transporte que garantizaran la accesibilidad a zonas todavía apartadas de la red (Cortés, 2014). Hacia 1930, Chile contaba ya con una red extensa y consolidada que conectaba valles y cuencas a través de un sistema viario que disponía de líneas y sucesivos ramales, consagrando en el imaginario el carácter vertical de Chile como un país que se representa de manera continua y longitudinal (de norte a sur). El impacto de la presencia del tren en el territorio fue significativo, dando origen y fortaleciendo poblados, como también posibilitando el traslado de materias primas, ali- mentos y pasajeros. Junto a esto, se hizo necesario avanzar en la instalación de una serie de infraestructuras urbanas, complementarias a la plaza, la iglesia y el ayuntamiento. Para ello, se requería de estrategias públicas que fomentaran al transporte y la habilitación urbana, así como el desarrollo de políticas sociales que posibilitaran y favorecieran el viaje de las personas. Un hito fundamental para esto fue la promulgación en 1931 del Código del Trabajo bajo el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, avance pionero en América Latina en materia de pro- tección laboral, el cual estableció el derecho a 15 días hábiles de vacaciones para los trabajadores con derecho a sueldo². Su aplicación se efectuó en un periodo de crisis económica, política y social, sirviendo de punto de inflexión respecto a las condiciones laborales de los trabajadores y un cambio de pa- radigma respecto al viaje y las vacaciones en Chile. Se transita desde la noción de ocio como tiempo de descanso reservado para solo unos pocos, casi exclusivamente privilegio de la elite, o los viajes asociados a peregrinaciones religiosas (Cortés,

En lo relativo a la infraestructura, se tomaron referentes santiaguinos de inversión privada que funcionaban en la época. Ejemplos de esto es el Hotel Crillón (Alberto Siegel y Augusto Geiger, 1917-1919), originalmente Edificio Larraín, que fue en un primer momento la residencia de la familia Larraín García Moreno; y el Hotel Mundial (Alberto Shade y Rodulfo Oyarzún, 1923), inicialmente el edificio corporativo de la Compañía de Seguros La Mundial, que entre 1935 y 1975 funcionó como hotel de lujo. Durante el segundo mandato del presidente Arturo Ales- sandri Palma y del presidente Pedro Aguirre Cerda, Ferro- carriles del Estado desempeñó un papel clave al promover activamente el turismo con el fin de incrementar la demanda por el transporte ferroviario (Cortés, 2014). Siguiendo el patrón de gestión de la empresa de ferrocarriles Arica La Paz con el Hotel Pacífico en Arica (Carlos Alcaide y Carlos Cruzat, 1925), FFEE entendió las necesidades de constituir una red hotelera

W Hotel Pacífico, Arica. s/f. Fuente: Archivo fotográfico MHN. U Hotel Crillón, Santiago, s/f. Fuente: Josep Alsina, Archivo fotográfico MHN. V Hotel Portillo, 1967. Fuente: Karl Kindel, Archivo fotográfico MHN.

Es entonces que el concepto de turismo comienza a tomar fuerza, tal como lo entendemos en la actualidad. No se trata ya de un desplazamiento recreativo, sino como un sector económico planificado, que requiere de infraestructura, transporte, alojamiento, regulación estatal y publicidad.

que acogiera a los nuevos turistas, embarcándose en la construcción de una red de hoteles fuera de la capital a través de su Departamento de Ar- quitectura. Entre ellos destacaron el Hotel Pucón (1935), el Hotel Turismo de Ovalle (1935), el Hotel Puerto Varas (1937), la Hostería Tejas Verdes en Llolleo (José Carles, 1937), el Hotel Puyehue (Eugen y Fritz Freitag, 1939-1947), el Hotel Portillo (Martín Lira, 1941-1949) y el Hotel Prat de Iquique (1948). Esta primera serie de edificios, del tipo “gran hotel”, se ubicaron en centros fundacionales o en áreas naturales, generando un hito dentro del territorio. De carácter monumental dentro de su entorno, se localizan generalmente en áreas de expansión urbana o en zonas político-estratégicas –cerca de pasos fronterizos–, que además de consolidarlas, establecen una nueva escala al paisaje. En paralelo, están las acciones gubernamenta- les (local y central) de construcción de conjuntos urbanos como destinos turísticos (Cortés, 2014). Esta tipología también asociada al gran hotel, son edificios de envergadura que a menudo igualan la altura de las edificaciones contiguas consolidando

1 Desde 1993, denominada EFE. 2 Código del Trabajo. Decreto con Fuerza de Ley N.º 1, de 1931. Diario Oficial, mayo de 1931. 3 También conocida como carretera presidente Roosevelt (hoy llamada ruta 5). Dicha obra es un sistema interconectado y continuo de carreteras que vincula a casi todos los países del continente con más de 18.000 km. de extensión. Fue concebida en la V Conferencia Internacional de los Estados Americanos de 1923. (Isidora Urrutia, Revista ARQ 114, agosto 2023)

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AOA / n°53

Patrimonio

por HONSA, pues proponía otra escala y un nuevo enfoque: democratizar el acceso al turismo y al ocio, vinculándolo di- rectamente con políticas de bienestar social. En este caso, el balneario llamado tipo A, ubicado principalmente en bordes costeros, se caracterizaba por contar con edificaciones de construcción económica que prestaban servicios básicos de alojamiento, higiene y alimentación. Además, en periodos de vacaciones, ofrecían monitores socioculturales para las acti- vidades de recreación. Paradójicamente, parte importante de su relevancia y significado radica en el hecho de que muchos de estos recintos fueron utilizados como centros de detención y tortura en la época de dictadura. Uno de estos casos fue el Centro de Detención de Rocas de Santo Domingo, que funcionó como anexo al centro de detención clandestino que operó en el Regimiento Tejas Verdes –la antigua Hostería Tejas Verdes–, tal como ha quedado acreditado en sentencias judiciales según el expediente de declaratoria como Monumento Histórico Sitio Histórico ex Centro de Detención en Balneario Popular Rocas de Santo Domingo (declarado según Decreto N°337 del 2015). En definitiva, la trayectoria del turismo nacional durante gran parte del siglo XX se gestó por la planificación, super- visión y ejecución de una serie de infraestructuras hoteleras promovida por el Estado. Estas tuvieron como motor los avances en materia de normativa laboral, junto al avance de políticas de industrialización y la expansión de ciudades, las que fueron complementarias a las estrategias de conectivi- dad (ferroviaria y vial). Este impulso público al turismo y sus infraestructuras habilitantes entendió las potencialidades de la geografía, el compromiso fiscal de establecer estructuras básicas de cobertura y la asociatividad con el mundo privado como administradores futuros de estos nuevos edificios. De esta manera, se hizo necesaria una verdadera “arquitectura de servicios”, entendida como una forma de ocupación del territorio y una oportunidad de desarrollo económico (Pérez Oyarzún, 2017). Desde las estrategias iniciales y el progreso posterior, la voluntad del Estado evolucionó hacia la arti- culación de una política turística más integral, en la que la infraestructura hotelera se consideró como un motor de desarrollo regional, herramienta de modernización y en su última etapa, soporte para el bienestar social. !

R Hostería de Castro, 1962. Fuente: Fondo Emilio Duhart H. Archivo de Originales. FADEU. Pontificia Universidad Católica de Chile. X Hotel Turismo de Antofagasta, 1953. Fuente: Antonio Quintana, Biblioteca Nacional Digital.

En 1953, el Consorcio Hotelero Nacional S.A.⁴ se fusionó con la Organización Nacional Hotelera S.A., dependiente de los Ferrocarriles del Estado, conformando la Hotelera Nacional S.A. (HONSA)⁵, empresa filial de CORFO. Sus funciones se centraron en la construcción de hosterías, entendidos como establecimientos de menor escala, ubicados estratégicamente junto a las principales rutas viarias. Su objetivo fue ampliar la cobertura territorial del turismo, desde el norte grande hasta el centro-sur del país, favoreciendo la integración de circuitos turísticos y la diversificación de la oferta. Durante el segundo gobierno de Ibáñez del Campo y el período presidencial de Jorge Alessandri Rodríguez, se cons- truyeron hosterías en Tocopilla, Calama, San Pedro de Ataca- ma, Taltal, Vicuña y Palena. Además, destacan la Hostería de Arica (Hermes Loyola y Jorge Bravo, 1956), las hosterías de San Felipe (1960) y Chañaral (1960-1961), diseñadas por la oficina Bresciani, Valdés, Castillo y Huidobro; la Hostería de Cavan- cha en Iquique (Martín Lira, 1962); y las hosterías de Ancud y Castro diseñadas por Emilio Duhart en 1962. La tipología utilizada fue el hotel-pabellón realizado con modulaciones simples que enfatizaron las relaciones entre interior-exterior y un acercamiento directo a la geografía, permitiendo posi-

cionar rápidamente a los hoteles en situaciones geográficas privilegiadas. Estas tipologías permitieron una clara utilización de los conceptos de la arquitectura moderna, como la planta libre, la apertura de la caja arquitectónica, la transparencia, el uso de dispositivos de control climático y una relación plena con el paisaje y la naturaleza⁶. En los casos de Ancud y Castro, Duhart integró materiales orgánicos y técnicas constructivas locales con diseño y tecnología moderna en cuanto al tratamiento de la distribución programática y los espacios (Meynard, 2025). En la década de 1970, el gobierno de Salvador Allende impulsó el turismo con un foco social y de acceso masivo⁷. A partir de 1971, la Dirección de Equipamiento Comunitario (DIPEC) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo construyó 16 balnearios populares concebidos como campamentos forma- les, destinados al descanso de sectores medios y populares. A cargo del arquitecto Renato Hernández, la ubicación de estos campamentos fueron Iquique, Peñuelas, Tongoy, Los Vilos, Pichidangui, Papudo, Loncura, Puchuncavi, Ritoque, Las Cruces, Santo Domingo, Llallauquen (embalse Rapel), Llico, Duao, Curanipe y Playa Blanca en Lota. Esta iniciativa marcó un giro respecto de la infraestructura hotelera desarrollada

W Barrio Cívico de Santiago, 1955. Fuente: Foto Mora, Archivo fotográfico MHN.

En definitiva, la trayectoria del turismo nacional durante gran parte del siglo XX se gestó por la planificación, supervisión y ejecución de una serie de infraestructuras hoteleras promovida por el Estado. Estas tuvieron como motor los avances en materia de normativa laboral, junto al avance de políticas de industrialización y la expansión de ciudades, las que fueron complementarias a las estrategias de conectividad (ferroviaria y vial).

4 También conocida como Organización Nacional Hotelera Bonfanti S.A. en donde el empresario Egidio Bonfanti fue concesionario de los hoteles de Puerto Varas y Pucón. 5 Decreto ley N°370. 6 Torrent y Faúndez, 2022, pp 284-285. 7 En 1970, se lanzan las primeras 40 medidas del gobierno en la que destaca la medida 29 con la que se crearon 16 balnearios populares a lo largo del país. El objetivo fue disponer de infraestructura para las vacaciones familiares para miles de trabajadores, para lo cual se crea la Comisión Coordinadora Plan de Balnearios Populares (Decreto N°755/1970).

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R Este impulso público al turismo y sus infraestructuras habilitantes entendió las potencialidades de la geografía, el compromiso fiscal de establecer estructuras básicas de cobertura y la asociatividad con el mundo privado como administradores futuros de estos nuevos edificios. De esta manera, se hizo necesaria una verdadera “arquitectura de servicios”, entendida como una forma de ocupación del territorio y una oportunidad de desarrollo económico (Pérez Oyarzún, F. 2017).

Bibliografía • Cortés, M. (2014). Turismo y Arquitectura Moderna en Chile. Ediciones ARQ. Santiago, Chile.

• Pérez Oyarzún, F. (2017). Arquitectura en el Chile del siglo XX. Volumen 2: Modernización y vanguardia 1930-1950. Ediciones ARQ. Santiago, Chile. Pp 126-135. • Pérez Oyarzún, F. (2024). Arquitectura en el Chile del siglo XX. Volumen 3: Los frutos modernos y sus crisis 1950-1980. Ediciones ARQ. Santiago, Chile. Pp 186-188. • Meynard, E. (2025). Re-imaginando la arquitectura moderna. Emilio Duhart 1940-1970 .Actar Publishers, España. Pp 163-170. • Torrent, H. y Faúndez, M. (2022). Arquitecturas para el turismo como estrategia de desarrollo. Hoteles en Arica, Chile, 1950-1960. En: IV JORNADAS INTERNACIONALES DE HISTORIA DEL ARTE Y ARQUITECTURA. Ocio y negocio: El hotel de posguerra en las Américas. 1945-1990. Universidad de Cuenca, Ecuador. Pp 265-286. • Urrutia, I. (2023). Visiones de modernidad: imaginarios de integración nacional en la historia de la ruta 5 en Chile. En Revista ARQ 114, Ediciones ARQ, Santiago. Pp 16.23.

Q Planta general Hostería de Chañaral, 1960. Fuente: Fondo Mario Pérez de Arce. Archivo de Originales. FADEU. Pontificia Universidad Católica de Chile.

daniela serra anguita Historiadora, Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster y Doctora en Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile. Jefa del Departamento de Estudios y Educación Patrimonial de la Subsecretaría del Patrimonio Cultural. Profesora Instructora Adjunta del Instituto de Historia UC.

mauricio sánchez faúndez Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile. Máster en Restauración Arquitectónica, Universidad Politécnica de Madrid. Jefe del Departamento de Gestión de Proyectos de la Subsecretaría del Patrimonio Cultural. Profesor Adjunto de la Escuela de Arquitectura UC.

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PATRIMONIO DEL CAMINO A LA HOSTERÍA: Infraestructura, turismo, paisaje y la doble estrategia moderna en Chiloé

Por : pablo saric huidobro Arquitecto Universidad Central de Chile, Académico Universidad Adolfo Ibáñez, Máster of Science Universidad de Columbia, Máster Arquitectura UPC

En la segunda mitad del siglo XX, Chile vivió un intenso proceso de modernización que no solo transformó sus grandes centros urbanos, sino que también se extendió por su vasta geografía. El desarrollo de infraestructuras viales, ferroviarias y marítimas fue clave para la articulación del país, y la arquitectura se convirtió en un vehículo fundamental para la transformación del territorio y la construcción de una identidad nacional contemporánea.

En este contexto, la CORFO creó en 1953 la Hotelera Nacional S.A. (HONSA), una empresa estatal destinada a fomentar el turismo que fue relevante en la construcción y operación de una red de edificios en enclaves estratégicos, facilitando la conexión y vertebración del territorio. Inicialmente, esta red se basó en grandes hoteles icónicos como los de Antofagas- ta, Portillo y Pucón, diseñados por el arquitecto Martín Lira, vinculados a la infraestructura de ferrocarriles y a través de él a una nueva experiencia del viaje íntimamente ligada con el paisaje¹. Sin embargo, la estrategia evolucionó hacia una tipología de menor escala: las hosterías.² Estos edificios se situaron en lugares escogidos tanto por sus atributos paisajísticos como por su ubicación estratégica junto a las nuevas infraestructu- ras. La revista AUCA, en 1967, describía este cambio: “Dentro

del nuevo sentido que la HONSA ha buscado para sus hoteles, contraponiendo las costosas construcciones anteriores a las pequeñas y acogedoras hosterías actuales”.³ A diferencia de los grandes hoteles, las hosterías se con- cibieron como eslabones de una cadena que permitía a los viajeros recorrer el país de manera más fluida y a un coste inferior a través del automóvil. Su tamaño, generalmente menor a 30 habitaciones, posibilitó una adaptación más íntima y sensible a los diversos contextos geográficos y cul- turales. El resultado fue una arquitectura moderna que las dotaba de una cierta identidad arraigada al lugar, capaz de reinterpretar elementos locales e incorporar materiales de la zona. De este modo, surgieron obras singulares de norte a sur, entre las que destacan la Hostería de Chañaral de los arquitectos Bresciani, Valdés, Castillo y Huidobro (fig. 1), el

Q Bahía de Ancud, Chiloé.

1 Fernando Pérez Oyarzún, Arquitectura en el Chile del siglo XX: Iniciando el nuevo siglo 1890-1930, vol. 1 Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile/ Ediciones ARQ, (2016), 23. 2 Macarena Cortés, Pablo Saric y Anita Puig, “La tipología como instrumento: del gran hotel al motel en Antumalal”, ARQ, no. 96 (2018): 101. 3 Bresciani et al., “Hostería de Chañaral. Honsa”, AUCA: Arquitectura Urbanismo Construcción Arte, no. 10 (1967): 55.

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Hotel Bucanero en Coquimbo del arquitecto Martín Lira (fig. 2), el Hotel Antumalal en Pucón del arquitecto Jorge Elton (fig. 3), y las emblemáticas Hosterías de Ancud y Castro, del arquitecto Emilio Duhart. De esta red de obras singulares, las Hosterías de Ancud y Castro, proyectadas por Emilio Duhart, emergen como un caso de estudio paradigmático. En ellas se manifiesta una respuesta profundamente arraigada al territorio, que permite analizar las tensiones entre una estrategia de red nacional y una arquitectura de sitio. Contexto y desafío en Chiloé: el origen de las hosterías de Ancud y Castro Por la condición insular de Chiloé, los centros poblados que- daron aislados durante largo tiempo del territorio continental, conexión que dependía de embarcaciones a vapor y vela que enfrentaban transbordos difíciles, limitando el flujo de pasaje- ros, tanto Ancud como Castro se vinculaban con el continente en rutas independientes y ambas ciudades mantenían escasa relación entre sí. En los años 50, la extensión de la carretera Panamericana hasta Castro, en especial la construcción del puente Pudeto⁴ que cruza el estero Coipomo, facilitó el tránsito entre Ancud y Chacao, desde donde se cruzaba el correntoso canal en balsas y lanchas hasta el continente. El terremoto de 1960 destruyó el puente Pudeto; su reconstrucción tardó varios años, por lo que el cruce debió realizase en barcazas de la Armada, lo que extendió el tiempo de los viajes y propició la aparición de una serie de establecimientos que proveía alojamiento a los viajeros varados por innumerables contratiempos. Este mismo año, el gobierno de Estados Unidos dona un ferry bau- tizado como “Alonso de Ercilla”, que entró en operaciones en 1964, y que permitió el cruce del canal del Chacao con mayor facilidad, duplicando el número de personas que accedía a la isla y el ingreso de más de 7.000 vehículos ese año. A partir de ese momento la vida en Chiloé tuvo un cambio radical, volviéndose más moderna y cosmopolita. Fue en este escenario que, en 1961, el arquitecto Emilio Duhart (Premio Nacional de Arquitectura 1977) recibió el encargo de diseñar las hosterías de Ancud y Castro. El desafío era considerable: crear dos edificios con el mismo programa para un mismo cliente en ciudades vecinas. La clave de su propuesta fue una respuesta dual y específica para cada terreno que él mismo eligió: mientras en Ancud la arquitec- tura se extendía para dialogar con el paisaje y maximizar los puntos de contacto visual con el mar, en Castro se plegaba en un volumen compacto, cuidando su impacto sobre la calle –una preocupación constante del arquitecto⁵– y buscando altura para lograr vistas lejanas desde las habitaciones. Sin embargo, estas estrategias proyectuales opuestas compar- ten decisiones de diseño comunes: ambas proponen una estructura organizada y visible, también optan por una clara distinción entre los volúmenes cerrados de los espacios privados y la transparencia de las áreas públicas abiertas al paisaje. Este enfoque de diseño incorpora la topografía para integrar sutilmente las áreas comunes y realzar su calidad espacial, extendiendo esta atención hasta el mobiliario y los detalles interiores.

Caso de estudio 1 Hostería de Ancud

Ubicada en el límite norte de la ciudad, sobre una colina con vistas al mar y al antiguo fuerte español de San Antonio, la hostería se adapta a la topografía mediante muros de contención de piedra, similares a los del fuerte, que dibujan líneas curvas en el paisaje. Sobre ellos se posa la edificación, de un rigor geométrico y ortogonal, cuya planta cruciforme y techos inclinados se expanden para conectar cada recinto con el entorno. El programa se organiza en cuatro volúmenes con techos a dos aguas, articulados por un espacio central. El acceso, ubicado en el volumen sur, se realiza a través de un porche cubierto que conduce a un acogedor hall, donde un patio interior y una gran chimenea reciben al visitante y distri- buyen los flujos. Desde este punto se accede a las dos alas destinadas a las 24 habitaciones, situadas en los volúmenes norte y oriente, cuyos cuerpos se escalonan sutilmente para adaptarse a la pendiente del terreno.

Finalmente, el volumen poniente alberga el espectacular corazón del proyecto: el área pública. Este último espacio es el de mayor riqueza. Aprovechando una pendiente acentuada, se desarrolla en cinco niveles, generando una espacialidad única. Su estructura, compuesta por rollizos de madera que trazan líneas verticales y horizontales, sostiene los planos de pisos, muros verticales y techos inclinados, permitiendo grandes ventanales y múltiples dobles alturas que acentúan su levedad. El acceso se realiza desde el hall al tercer nivel, donde se ubican la recepción, el bar y el estar, conectado a una terraza. Una chimenea cilíndrica metálica domina el es- tar, y una escalera de caracol conduce a un altillo con vistas privilegiadas. Una amplia escalera desciende al comedor y a otra terraza con vista al mar. En este mismo nivel se ubican las áreas de servicio, que conectan de forma subterránea con las habitaciones.

Q Fig 1: Hostería de Chañaral. Fotografía de Luis Ladrón de Guevara, 1968. Archivo Fotográfico Luis Ladrón de Guevara. Fig 2: Autor desconocido, Vista sur Hotel Bucanero o Yachting Club La Herradura, postal, c. 1960-1970, de la colección de postales de la Bahía de La Herradura (Viña del Mar: Editora Gráfica Codarte S.A.I.C.). Reproducida en Logan Leyton Ossandon, El hotel y la carretera en Chile. Turismo, infraestructuras continentales y territorios anónimos, 1946-1956 (s.l.: s.n., s.f.), 257, ilustración 7 Fig 3: Pablo Casals (fotógrafo), Hotel Antumalal. En la actualidad, s.f., fotografía. Reproducida en

Macarena Cortés, Pablo Saric y Anita Puig, "La tipología

como instrumento: del gran hotel al motel en Antumalal", ARQ, no. 96 (Agosto 2017): 104, fig. 9.

Fue en este escenario que, en 1961, el arquitecto Emilio Duhart (Premio Nacional de Arquitectura 1977) recibió el encargo de diseñar las hosterías de Ancud y Castro. El desafío era considerable: crear dos edificios con el mismo programa para un mismo cliente en ciudades vecinas.

R Hostería de Ancud. Vista desde la pradera hacia los edificios. Fuente: Montealegre, Alberto. "Emilio Duhart Arquitecto".Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. 1994

4 Rodolfo Urbina Burgos, “Castro, Castreños y Chilotes 1960-1990”, Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso de la Universidad Católica de Valparaíso, (1996), 15. 5 David Caralt y Verónica Esparza, "Conciencia de la tradición y proceso creativo: Emilio Duhart y el método comparado como herramienta de proyecto arquitectónico", dearq, n.º 22 (2018): 67.

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