Revista AOA_53

Hotel Bucanero en Coquimbo del arquitecto Martín Lira (fig. 2), el Hotel Antumalal en Pucón del arquitecto Jorge Elton (fig. 3), y las emblemáticas Hosterías de Ancud y Castro, del arquitecto Emilio Duhart. De esta red de obras singulares, las Hosterías de Ancud y Castro, proyectadas por Emilio Duhart, emergen como un caso de estudio paradigmático. En ellas se manifiesta una respuesta profundamente arraigada al territorio, que permite analizar las tensiones entre una estrategia de red nacional y una arquitectura de sitio. Contexto y desafío en Chiloé: el origen de las hosterías de Ancud y Castro Por la condición insular de Chiloé, los centros poblados que- daron aislados durante largo tiempo del territorio continental, conexión que dependía de embarcaciones a vapor y vela que enfrentaban transbordos difíciles, limitando el flujo de pasaje- ros, tanto Ancud como Castro se vinculaban con el continente en rutas independientes y ambas ciudades mantenían escasa relación entre sí. En los años 50, la extensión de la carretera Panamericana hasta Castro, en especial la construcción del puente Pudeto⁴ que cruza el estero Coipomo, facilitó el tránsito entre Ancud y Chacao, desde donde se cruzaba el correntoso canal en balsas y lanchas hasta el continente. El terremoto de 1960 destruyó el puente Pudeto; su reconstrucción tardó varios años, por lo que el cruce debió realizase en barcazas de la Armada, lo que extendió el tiempo de los viajes y propició la aparición de una serie de establecimientos que proveía alojamiento a los viajeros varados por innumerables contratiempos. Este mismo año, el gobierno de Estados Unidos dona un ferry bau- tizado como “Alonso de Ercilla”, que entró en operaciones en 1964, y que permitió el cruce del canal del Chacao con mayor facilidad, duplicando el número de personas que accedía a la isla y el ingreso de más de 7.000 vehículos ese año. A partir de ese momento la vida en Chiloé tuvo un cambio radical, volviéndose más moderna y cosmopolita. Fue en este escenario que, en 1961, el arquitecto Emilio Duhart (Premio Nacional de Arquitectura 1977) recibió el encargo de diseñar las hosterías de Ancud y Castro. El desafío era considerable: crear dos edificios con el mismo programa para un mismo cliente en ciudades vecinas. La clave de su propuesta fue una respuesta dual y específica para cada terreno que él mismo eligió: mientras en Ancud la arquitec- tura se extendía para dialogar con el paisaje y maximizar los puntos de contacto visual con el mar, en Castro se plegaba en un volumen compacto, cuidando su impacto sobre la calle –una preocupación constante del arquitecto⁵– y buscando altura para lograr vistas lejanas desde las habitaciones. Sin embargo, estas estrategias proyectuales opuestas compar- ten decisiones de diseño comunes: ambas proponen una estructura organizada y visible, también optan por una clara distinción entre los volúmenes cerrados de los espacios privados y la transparencia de las áreas públicas abiertas al paisaje. Este enfoque de diseño incorpora la topografía para integrar sutilmente las áreas comunes y realzar su calidad espacial, extendiendo esta atención hasta el mobiliario y los detalles interiores.

Caso de estudio 1 Hostería de Ancud

Ubicada en el límite norte de la ciudad, sobre una colina con vistas al mar y al antiguo fuerte español de San Antonio, la hostería se adapta a la topografía mediante muros de contención de piedra, similares a los del fuerte, que dibujan líneas curvas en el paisaje. Sobre ellos se posa la edificación, de un rigor geométrico y ortogonal, cuya planta cruciforme y techos inclinados se expanden para conectar cada recinto con el entorno. El programa se organiza en cuatro volúmenes con techos a dos aguas, articulados por un espacio central. El acceso, ubicado en el volumen sur, se realiza a través de un porche cubierto que conduce a un acogedor hall, donde un patio interior y una gran chimenea reciben al visitante y distri- buyen los flujos. Desde este punto se accede a las dos alas destinadas a las 24 habitaciones, situadas en los volúmenes norte y oriente, cuyos cuerpos se escalonan sutilmente para adaptarse a la pendiente del terreno.

Finalmente, el volumen poniente alberga el espectacular corazón del proyecto: el área pública. Este último espacio es el de mayor riqueza. Aprovechando una pendiente acentuada, se desarrolla en cinco niveles, generando una espacialidad única. Su estructura, compuesta por rollizos de madera que trazan líneas verticales y horizontales, sostiene los planos de pisos, muros verticales y techos inclinados, permitiendo grandes ventanales y múltiples dobles alturas que acentúan su levedad. El acceso se realiza desde el hall al tercer nivel, donde se ubican la recepción, el bar y el estar, conectado a una terraza. Una chimenea cilíndrica metálica domina el es- tar, y una escalera de caracol conduce a un altillo con vistas privilegiadas. Una amplia escalera desciende al comedor y a otra terraza con vista al mar. En este mismo nivel se ubican las áreas de servicio, que conectan de forma subterránea con las habitaciones.

Q Fig 1: Hostería de Chañaral. Fotografía de Luis Ladrón de Guevara, 1968. Archivo Fotográfico Luis Ladrón de Guevara. Fig 2: Autor desconocido, Vista sur Hotel Bucanero o Yachting Club La Herradura, postal, c. 1960-1970, de la colección de postales de la Bahía de La Herradura (Viña del Mar: Editora Gráfica Codarte S.A.I.C.). Reproducida en Logan Leyton Ossandon, El hotel y la carretera en Chile. Turismo, infraestructuras continentales y territorios anónimos, 1946-1956 (s.l.: s.n., s.f.), 257, ilustración 7 Fig 3: Pablo Casals (fotógrafo), Hotel Antumalal. En la actualidad, s.f., fotografía. Reproducida en

Macarena Cortés, Pablo Saric y Anita Puig, "La tipología

como instrumento: del gran hotel al motel en Antumalal", ARQ, no. 96 (Agosto 2017): 104, fig. 9.

Fue en este escenario que, en 1961, el arquitecto Emilio Duhart (Premio Nacional de Arquitectura 1977) recibió el encargo de diseñar las hosterías de Ancud y Castro. El desafío era considerable: crear dos edificios con el mismo programa para un mismo cliente en ciudades vecinas.

R Hostería de Ancud. Vista desde la pradera hacia los edificios. Fuente: Montealegre, Alberto. "Emilio Duhart Arquitecto".Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. 1994

4 Rodolfo Urbina Burgos, “Castro, Castreños y Chilotes 1960-1990”, Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso de la Universidad Católica de Valparaíso, (1996), 15. 5 David Caralt y Verónica Esparza, "Conciencia de la tradición y proceso creativo: Emilio Duhart y el método comparado como herramienta de proyecto arquitectónico", dearq, n.º 22 (2018): 67.

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AOA / n°53

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