La hostería se adapta a la topografía mediante muros de contención de piedra, similares a los del fuerte, que dibujan líneas curvas en el paisaje. Sobre ellos se posa la edificación, de un rigor geométrico y ortogonal, cuya planta cruciforme y techos inclinados se expanden para conectar cada recinto con el entorno.
La madera, material tradicional de Chiloé, se utiliza en toda la obra: troncos horizontales de alerce y tepa conforman los muros, mientras que pilares de luma sostienen la estructura principal. La obra demuestra un rigor constructivo excep- cional, desafiando al visitante a un diálogo entre la síntesis espacial moderna y el respeto por la cultura y el lugar a través de la materialidad.⁶
Caso de estudio 2 Hostería de Castro
La Hostería de Castro se emplazó en una ubicación privilegia- da, en la esquina de las calles Chacabuco y Thompson, sobre el solar que albergó la “distinguida mansión de don Félix Díaz en los años cuarenta”, gozando de una “incomparable vista al acceso marítimo de Castro”. 7 A diferencia del proyecto de Ancud, aquí la estrategia fue urbana y compacta. El edificio, de escala intermedia, aprovechó una modificación en la línea de edificación para retranquearse 18 metros hacia el Fiordo de Castro. Esta de- cisión permitió respetar el contexto urbano al presentar una escala acotada hacia la calle y distanciarse de ella y, a la vez, asomarse sobre la pendiente, aprovechando la diferencia de nivel para desarrollar las zonas públicas. Estos espacios, de espectaculares dobles alturas y vistas despejadas, se definen por la calidez de sus materiales, con revestimientos de madera en cielos, muros y nobles pisos de lingue. El espacio principal se organiza en torno a la escalera, flanqueada simétricamente por dos imponentes chimeneas que acentúan el carácter acogedor del recinto y calefaccionan el bar y el estar. La estructura de hormigón armado, dispuesta en una retí- cula regular, concentra las cargas en el perímetro, liberando por completo el espacio central. Esta diáfana configuración permite que la escalera se convierta en el elemento verte- brador que conecta la zona pública con los tres niveles de habitaciones. Su recorrido es enmarcado por un gran vano acristalado que rasga verticalmente el edificio, ofreciendo impresionantes vistas de la ciudad y el fiordo. De la misma forma en que la orientación del programa rota entre los espacios públicos y privados, las aguas lluvias descienden por la imponente cubierta a dos aguas de tejuelas de alerce y son capturadas por dos grandes canaletas de hormigón que recorren sus aristas inferiores, las evacuan elegantemente a elementos de similares características, pero perpendiculares que, finalmente, las vierten al terreno en forma de dos cascadas simétricas en dirección al fiordo. !
R Los balcones bajo el ventanal, Hostería de Castro. Fuente: Montealegre, Alberto Emilio Duhart Arquitecto. Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. 1994
Planta principal, Hostería de Ancud. Fuente: Montealegre, Alberto. "Emilio Duhart Arquitecto". Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. 1994
Plantas pisos de habitaciones, Hostería de Castro. Fuente: Montealegre, Alberto. "Emilio Duhart Arquitecto". Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. 1994
Fachada sur, Hostería de Ancud. Fuente: Montealegre, Alberto. "Emilio Duhart Arquitecto". Ediciones ARQ, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. 1994
7 Rodolfo Urbina Burgos, “Castro, Castreños y Chilotes 1960-1990”, Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso de la Universidad Católica de Valparaíso, (1996), 143.
6 Horacio Torrent, "Madera: materia de la arquitectura moderna", Materia Arquitectura, n.º 15 (2017): 74.
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AOA / n°53
Patrimonio
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