Revista AOA_53

tuvo unos procesos de segregación muy grandes. Es un tema complejo. Hay una frase muy linda que uso siempre: ¿Somos ciudadanos o somos consumidores? Si somos ciudadanos, lo somos todos, más allá de nuestras diferen- tes características. Si somos consumidores nos evalúan en relación con nuestro nivel de ingresos. Te ordenan y saben qué puedes pagar. Uno tiene que desarrollar una mirada crítica, autoposicionarse, ver la realidad e intentar inter- venir en ella. Desde la arquitectura, la docencia o cuando nos toca hacer algún ensayo, escritura o en el ámbito más expositivo, siempre tratamos de mostrar una mirada crítica que cuestione. Sobre todo, desde la arquitectura, considerando que trabajamos en la ciudad. La ciudad es un lugar que nosotros debemos abrazar, debemos alhajar, nos tenemos que relacionar. Y si eso no está en las posibilida-

Estado y del arquitecto, en relación con la ciudad; de cierto compromiso social que implica una ética de la disciplina que estaba muy marcado. Lo que tiene muy lindo la ciudad, como artefacto, es que nos obliga a vivir mucha gente junta. Nos integra o nos segrega. -Y: En Santiago hemos construido una ciudad segregada. -P: Yo hice en Chile el máster de la Universidad Cató- lica cuando José Rosas era decano de la escuela. Fueron momentos muy lindos. Recuerdo que venían los acadé- micos y hablaban de Santiago Centro, la Alameda, los procesos históricos… mostraban un Santiago maravilloso, con sus cerros isla, entre muchas otras cosas. Pero poco se hablaba de la gente que se desplaza y que empieza a ser parte integrante de una ciudad que lamentablemente

R “La habitación escondida detrás del muro”, 2020 - 2021 Ubicada al fondo de una parcela se construye un muro que esconde la habitación y define un jardín dentro del jardín. Pensando en Matta-Clark una gran perforación rompe el muro y vincula los dos jardines.

X “Pabellón de vidrio”, 2023 - 2025 Una caja de vidrio a doble altura envuelta por una segunda piel de vidrio tiene el objetivo de intensificar la demora perceptiva. Con criterios ambientales, un jardín de carácter tropical se introduce entre ambos cerramientos. La secuencia vidrio-jardín-vidrio desdibuja las relaciones interior-exterior del pabellón.

des de lo que vamos a hacer como arquitectura, preferimos no intervenir.

cepto muy lindo que utiliza Aldo Rossi, que lo toma de Max Planck, y lo menciona al comienzo de su libro “Autobiogra- fía Científica”. Cuando habla del “principio de la continuidad de la energía”; de cómo se puede dar continuidad; prolon- gar la vida, cuando trabaja sobre estructuras existentes. Me parece que es algo muy necesario. -Bárbara: ¿Valoras más que nada la historia que hay detrás de esa estructura? -P: Es más allá. Cuando uno empieza a entender las pre- existencias no en sus valores patrimoniales o de belleza, sino en su dimensión física, se libera de cierto peso de la historia y entiendes o piensas la continuidad de lo que está en términos de vida. Porque muchas veces lo que pasa con lo patrimonialista es que “hay que cautelar esto. No se puede tocar”. Entonces, no puede asumir nuevos usos. Y si no asume nuevos usos, o tiene el súper valor de ser museo o es algo que queda en esa especie de limbo que ni se puede renovar o asumir nuevos usos, ni se puede botar. Obviamente, lo lindo es que cuando uno trabaja con alguna preexistencia que realmente tiene valores patrimoniales hay unos organismos que se dedican a cautelarlos, que ponen las reglas del juego, por lo que uno también los tiene que contemplar. Pero prefiero abordar lo existente en su dimensión física y pensando en cómo prolongar la conti- nuidad de la vida material en términos de uso, más que en términos de cautelar un objeto en su dimensión de valor histórico y de belleza patrimonial. -José: ¿Cómo se traduce proyectualmente cuando sumas las energías del territorio, con las del sitio y también con las energías del autor, de los clientes y de los habitantes? ¿Cómo se da esa capitalización de sinergia? -P: De alguna manera, uno se tiene que convertir en un encantador de serpientes. Tenemos clientes y la mayoría de nuestro trabajo es en el ámbito privado. Muchas veces

-Y: ¿Cómo manejas eso en los proyectos en los que a ti te ha tocado participar? ¿Cómo estableces un diálogo con lo que ya existe en la ciudad? -P: Cuando uno trabaja en la ciudad, más allá de la autonomía del proyecto, uno tiene que entender que es parte de una estructura mayor y reconocerla. La ciudad es el teatro de la vida urbana. Si yo tengo una casa humilde, pero salgo de mi puerta y la vereda está cuidada, hay una calle arbolada hay un entorno y una plaza de calidad, tengo acceso a un lugar que difiere muchísimo de si yo abro la puerta y hay un peladero de tierra frente a mi puerta. Ese marco es fundamental. Entonces, en esa relación sobre lo existente, yo me alejo de una idea más patrimonialista, más allá de que hay bienes que tienen carácter histórico o valo- res a cautelar. Me interesa más la dimensión física de cómo uno se relaciona con lo existente; el hecho de que hay una cantidad de trabajo desplegado previo a lo que uno va a realizar. Cuando uno levanta un muro hay una energía, un trabajo, que ya está puesto ahí. Cuando uno lo demuele, al tiempo que se hace toda esa basura, esos escombros, se dilapida el trabajo previamente desplegado. Hay una con-

R “La ciudad es un lugar que nosotros debemos abrazar, debemos alhajar, nos tenemos que relacionar. Y si eso no está en las posibilidades de lo que vamos a hacer como arquitectura, preferimos no intervenir”.

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AOA / n°53

Entrevista Internacional

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