Revista AOA_53

hay una prexistencia y el comitente tiene la idea de que hay que demolerla. Entonces, ¿cómo transmitir que, en términos de uso, económicos, urbanos, de sostenibilidad y de cierto sentido común, el re-uso es más pertinente que la sustitución? Por otro lado, hay un método de trabajo. Cuando uno trabaja con lo existente lo tiene que relevar, conocer; tiene que entender cómo es su performance estructural, porque no es que dejemos lo existente tal cual. A veces hay transformaciones bastante radicales. Pero siempre es un caso a caso en relación con la preexistencia con la cual uno tiene que trabajar. -B: ¿Por ejemplo? -P: Cuando trabajamos en las zonas céntricas, en las casas que nosotros les decimos “casas estándar” –en Ar- gentina, “casas chorizo”– que son estas casas que ocupan todo un lote en profundidad organizadas en secuencia de habitaciones en enfilada que alternaran patios, nos toca ver que, como tienen habitaciones de cuatro metros de altura, muchas veces se entrepisan para ganar metros cuadrados. Pero al hacer esto, se pierden los metros cúbicos, el aire que esas arquitecturas ofrecen. Al contrario, nosotros so- mos muy cautelosos en entender que el trabajo no es solo planimétrico, sino que las arquitecturas del pasado, que nos anteceden, eran muy generosas en sus metros cúbicos y tratamos de cautelar mucho el aire, que es un atribu- to que hoy, con las normativas actuales, es un bien muy escaso. Piensen que para la vivienda en Uruguay la medida mínima es 2,40. En Buenos Aires es 2,60 metros. -B: Tus proyectos también se caracterizan por ser un aporte a la ciudad. ¿Tienes alguno que pueda reflejar eso claramente? -P: En el barrio Parque Rodó, en Montevideo, nos tocó hacer un primer proyecto que eran unas emisoras de radio e integramos un pequeño restaurante y un teatro con una vocación bastante pública en términos de su relación con la calle. Hay un espacio que introduce el ámbito de la calle al interior del edificio, entonces se comporta como público, pero es privado. Fue una operación muy exitosa, tanto, que los desarrolladores empezaron a comprar los lotes con- tiguos. A partir de ese proyecto inicial que era único, nos dimos cuenta de que iban a empezar a surgir proyectos futuros que no sabíamos hasta dónde iba a ser el alcance; cuántos lotes se iban a comprar. Entonces miramos un proyecto que yo había conocido de estudiante, que es el Hillside Terrace en Tokyo, de Fumihiko Maki. Más allá de los cambios estilísticos, las relaciones de vacío entre las diferentes piezas que se fueron sucediendo a lo largo de tres décadas eran lo que daba sentido a toda la operación. Para mantener una escala doméstica empezamos a trabajar con pequeñas intervenciones, pero generando un circuito de pasajes peatonales que se meten por un lado y salen por el otro; que dan cohesión e introducen una escala diferente y una suerte de galerías a cielo abierto que se meten y salen. Más allá de las piezas, que cautelan cierta escala doméstica en sus diferencias, el argumento del proyecto es el vacío que organiza y da cohesión a las piezas que construimos.

W “La Linda”, 2016 Un pilar en V invertido sustenta una gran viga que mantiene los diferentes elementos en equilibrio. Esto permite la total apertura del sector de producción que, a la manera de la escena de un teatro, lo convierte en el paisaje visual del proyecto.

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AOA / n°53

Entrevista Internacional

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