En el centro de la ciudad de Santiago, así como en otras ciudades como Valparaíso, Pucón, Castro y Puerto Varas o La Serena, se proyectan pequeños hoteles que adaptan edificios existentes o construyen nuevas instalaciones que se trans- forman en hoteles del tipo boutique, con cuidado diseño y preocupación por los detalles y el contexto del casco histórico de la ciudad. Entre ellos podemos citar el Hotel Magnolia, de Cazú Zegers, que respetó el carácter histórico del edificio original junto a los arquitectos asociados HSU-Rudolphy; el hotel De Baines de Sabbagh Arquitectos; el hotel Luciano K –La Gárgola–, notable intervención de la oficina Max+A de un edificio proyectado en 1920 por el arquitecto Luciano Kulczewski; el hotel The Singular, de interesante arquitectura neoclásica de Prieto-Schaffer Arquitectos, o el hotel Ismael, del arquitecto Rodrigo Larraín, con un mágico trabajo de movimiento de planos en las ventanas, son el testimonio de una época de auge hotelero de finas líneas arquitectónicas que han generado un patrimonio arquitectónico armónico con las preexistencias de barrios tradicionales de Santiago. En conclusión, las políticas públicas no necesariamente dirigidas al desarrollo del turismo o del hospedaje se ven reflejadas en las diferentes décadas señaladas; primero la visión de un mandatario para dotar al país de un nuevo espacio para acoger a invitados internacionales, luego la decisión de proponer un edificio para recuperar un sector en deterioro, más adelante una política de inversión extranjera para recu- perar la economía del país o la dictación de leyes que con objetivos distintos propendieran a la construcción de nuevos hoteles en el país. !
y Felipe Assadi a mediados de los años 90 del siglo XX, y en sus cercanías, el hotel Hornitos de Gonzalo Mardones en la costa de Mejillones. En el sur austral de Chile encontramos el Hotel Tierra Patagonia de la arquitecta Cazú Zegers que, más que un proyecto, es un poema de arquitectura en madera emplazado en la Patagonia del sur de Chile. Asimismo, el ho- tel The Singular Patagonia, ubicado en el antiguo frigorífico Puerto Bories del arquitecto Pedro Kovacic; el Hotel Remota del arquitecto Germán del Sol en Puerto Natales, y el hotel Índigo de Sebastián Irarrázaval, son propuestas notables para el pasajero que quiere una experiencia única y de gran nivel. En Castro, Chiloé, el hotel Tierra Refugia de MOBIL arqui- tectos y los hoteles de pequeño formato en calle Pedro Montt de los arquitectos Tania Gebauer y Eugenio Ortúzar, han con- tribuido a poner en relieve este archipiélago del sur de Chile.
X Hotel Explora de Isla de Pascua del arquitecto José Cruz Ovalle.
Podemos mencionar los Hoteles Explora de San Pedro de Atacama, Torres del Paine e Isla de Pascua, de los arquitectos José Cruz Ovalle y Germán del Sol como ejemplos de hoteles que se encuentran entre las más prestigiosas marcas del mundo por su extraordinaria arquitectura y su perfecta integración y armonía con su entorno natural y geografía.
Hotel Marriott en Santiago en avenida Presidente Kennedy de los arquitectos Amunátegui-Barreau y José Ramón Ugarte. La cadena posteriormente abriría varios hoteles, entre ellos el Court Yard Marriott en 2015, cercano al anterior en la misma avenida, y el Hotel AC Marriott en el Centro Comercial Costa- nera Center en 2020, entre otros a lo largo del país. Asimismo, la oferta de camas desde los años 60 hasta hoy en el gran Santiago ha aumentado por cerca de cuatro veces (de 2.000 camas en 1960 a más de 7.600 en 2024 según fuentes históricas y del INE y la Dirección de Turismo). Junto a lo anterior se suma el crecimiento del turismo de aventura en la zona norte y sur del país, aprovechando la gran diversidad geográfica de Chile, lo que ha multiplicado la oferta hotelera gracias a la instalación de numerosos hoteles de turismo aventura o temáticos que ofrecen un servicio único, seguro y muy atractivo para una estadía que tiene que ver más con la entrega de un concepto turístico de calidad internacional que ha hecho muy atractivo a nuestro país para el visitante extranjero de Norteamérica, Europa y Asia. No está de más decir que la gran calidad arquitectónica de los proyectos de este tipo de hotelería son también un atractivo para el turista interno y externo. Así, en los albores del nuevo siglo, el éxito económico del país, su apertura al mundo, la globalización y los acuerdos de libre comercio, generaron un fértil campo para el nacimiento de los hoteles, tanto en los grandes centros urbanos, como en los atractivos regionales, así como en el norteño desierto y el verde sur del país. La Ley de Casinos de Juego promul- gada en el año 2005 favoreció e impulsó la construcción en regiones de casinos con hoteles y otros servicios, mejorando
notablemente la oferta en ciudades como Arica, Copiapó, Coquimbo-La Serena, Viña del Mar, Concepción, Temuco, Puerto Varas y Valdivia. Nacen además los hoteles que más que dar alojamiento entregan una experiencia única. Es el caso de hoteles temá- ticos como los de la Ruta del Vino en Santa Cruz, donde las viñas han explorado en el campo del turismo gastronómico y hotelero como complemento de la producción vitivinícola. Así también el litoral central, otrora muy desprovisto de alo- jamiento y hospedaje, ve impulsada la industria del turismo tanto en La Serena como Viña del Mar y Valparaíso. Sucede lo mismo en Puerto Natales, Puerto Varas, Región de Los Lagos, Isla de Pascua y Chiloé, entre otros lugares. Podemos mencionar los Hoteles Explora de San Pedro de Atacama, Torres del Paine e Isla de Pascua, de los arqui- tectos José Cruz Ovalle y Germán del Sol como ejemplos de hoteles que se encuentran entre las más prestigiosas marcas del mundo por su extraordinaria arquitectura y su perfecta integración y armonía con su entorno natural y geografía. También podemos hablar de los hoteles Tierra Atacama, de Rodrigo Searle y Matías González Arquitectos, con una inte- resante arquitectura, incorporando muros de adobe y tierra apisonada; el Hotel Alto Atacama, de los arquitectos Francisco Guerrero y Carlos Alberto Urzúa, que se emplaza cercano al Pucará de Quitor junto al río San Pedro, con una integración ejemplar con el paisaje del lugar, y el Hotel Kunza, hoy Hotel Cumbres de San Pedro de Atacama, del arquitecto Cristián Boza, incorporado a la arquitectura del desierto de Atacama. Es importante destacar que el primer hotel de autor en San Pedro de Atacama fue el hotel Terrantai de Mathias Klotz
W Hotel Tierra Patagonia de la arquitecta Cazú Zegers, que más que un proyecto es un poema de arquitectura en madera.
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AOA / n°53
Reportaje
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