Revista AOA_53

28 Hospital Regional de Antofagasta, Leonardo Guzmán, 1957-1967, arquitectos: Alfredo Celedón, Hernán Aubert, Frank Fones. Fue proyectado por arquitectos del desaparecido Depar- tamento de Arquitectura del Servicio Nacional de Salud (SNS) junto a la Sociedad Constructora de Establecimien- tos Hospitalarios (SCEH), incluyendo a Celedón, Aubert y Fones. El diseño se desarrolló entre 1957 y 1960, principal- mente por Celedón, y la construcción se realizó entre 1960 y 1967, inaugurándose parcialmente en 1966 con motivo del Centenario de la ciudad. El edificio combina la tipología de base y torre, situado en un borde urbano frente a la montaña desértica, articulando escala territorial y urbana. Su singularidad dentro de los hospitales del SNS radica en la monumentalidad de sus fachadas acristaladas en la torre de hospitalización y los pabellones, junto al uso extensivo de celosías y patios en la base destinada a consultorios y servicios. La base dialoga con la avenida Argentina mediante muros de celosías prefabricadas con vacíos circulares de dos tamaños, regulando luminosidad y temperatura. El nivel de acceso elevado se alcanza por escaleras que conducen a un espacio público transparente y luminoso, sobre el cual se eleva la torre de seis pisos. La obra concluye con una terraza habitable rematada por un depósito de agua amarillo de carácter escultórico.

29 Universidad Técnica del Estado, arquitectos: Carlos Bresciani, Héctor Valdés, Fernando Castillo, Carlos Huidobro, 1960-1961. Este proyecto combinó nuevos edificios con las arquitecturas preexistentes de la antigua Escuela de Minas. El plan general, difundido en 1960, organizaba pabellones para talleres, laboratorios, administración, aula magna, bodegas y espacios depor- tivos, articulados con la topografía y las futuras avenidas Costanera y Angamos. El programa inicial incluía talleres de fundición, mecánica y electricidad, la- boratorios de física y máquinas, carpintería y oficinas técnicas, mientras que posteriormente se sumaron edificios para administración, aulas y auditorio. Se construyeron tres pabellones principales con cubiertas de lucernarios, un volu- men menor y la reutilización de los inmuebles existentes para departamentos de Minas y Química. Los pabellones adoptaban figuras cuadrangulares alargadas, encajadas en la pendiente para permitir accesos por segundo nivel y amplios interiores de doble altura, con lucernarios piramidales que iluminaban los espacios de trabajo. Dispuestos descentrados sobre un eje noreste-suroeste, generaban plataformas escalonadas y zócalos semienterrados que reforzaban la relación con la pendiente y la ciudad. El conjunto reflejó la racionalidad geométrica de la arquitectura moderna, incorporando sensibilidad al paisaje, funcionalidad y escala humana, logrando un campus ordenado y arraigado al contexto urbano y natural de Antofagasta.

© Archivo de Unidad de Patrimonio Cultural de la Salud, Ministerio de Salud, digitalizado para Fondecyt 11180673.

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AOA / n°53

Movimiento Moderno

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