INTERNACIONAL/19
el horizonte
Miércoles 10 de septiembre de 2025
LOS ACUSAN DE ‘PROSTITUCIÓN FORZADA’ Y EXIGEN UNA DISCULPA PÚBLICA Surcoreanas demandan a soldados de EUA Más de 100 mujeres fueron OBLIGADAS A TRABAJAR COMO PROSTITUTAS para soldados estadounidenses
dounidenses apostadas en el país para protegerlo de Corea del Nor- te. Las mujeres denunciaron que recibían palizas y que quedaron con daños psicológicos. En 2022, el máximo tribunal surcoreano dictaminó que el Go- bierno había "establecido, gestio- nado y operado" ilegalmente los prostíbulos para el Ejército de Es- tados Unidos, y le ordenó pagar una indemnización a unas 120 demandantes. La semana pasada, 117 víctimas presentaron una nueva demanda, esta vez acusando directamente al Ejército estadounidense y exi- giendo una disculpa por prime- ra vez. "Todavía no puedo olvidar las golpizas que me propinaban los soldados estadounidenses", de- claró una de las demandantes, de unos 60 años y que no quiso dar su nombre, en un comunicado. Dijo que solo tenía 17 años cuando la engañaron para que
REDACCIÓN El Horizonte
En una declaración conjunta, acti- vistas por los derechos de las mu- jeres afirmaron que el Ejército es- tadounidense "ignoró la Constitu- ción surcoreana" y despojó a las demandantes de su libertad per- sonal y "destruyó sus vidas". La acción judicial solicita una indemnización de 10 millones de wones (7,200 dólares) por vícti- ma. "Esta demanda pretende que tanto el Gobierno de Corea del Sur como las autoridades militares es- tadounidenses sean responsabili- zadas conjuntamente", precisó la abogada Ha Ju-hee a la AFP. DECLARACIONES IMPACTANTES Historiadores y activistas afirman que decenas de miles de surcorea- nas trabajaron en burdeles autori- zados y gestionados por el Estado entre los años 1950 y 1980, pres- tando servicios a las tropas esta-
SOLDADOS DE EUA PROTEGÍAN LA FRONTERA NORTE MIENTRAS VIOLABAN MUJERES Durante décadas, la situación de las mujeres que trabajaban cerca de bases militares de EUA fue ignorada por las autoridades de Corea del Sur y solapada.
REPITEN HISTORIA
aceptara el trabajo: pensaba que iba a ser camarera, pero la obliga- ron a ejercer la prostitución y le di- jeron que no podía marcharse de- bido a su "deuda". "Todas las noches nos llevaban a rastras ante los soldados esta- dounidenses y abusaban sexual-
mente de nosotras. Todas las se- manas nos obligaban a someter- nos a pruebas de enfermedades venéreas. Si había la más mínima anomalía, (...) nos inyectaban con una aguja gruesa una penicilina muy fuerte", declaró. EUA aún no da declaraciones.
Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de mujeres surcoreanas fueron forzadas a la esclavitud sexual por el ejército japonés, llamándolas “mujeres de consuelo”.
¿Cuántas ESTRELLAS DE MAR has recogido últimamente? Ayer me tocó recoger una del piso mientras hacía fila para pagar el agua. Y es que LA OPORTUNIDAD DE AYUDAR A ALGUIEN está por todas partes, eso me quedó claro. Te cuento una pequeña ANÉCDOTA , que luego ligué con un CUENTO que me encontré. P ues estaba ayer con mi esposo en una espera larga para pagar el agua y hacer un cambio en docu- mentos del servicio. De esos pen- to de estacionamiento. Para mi sorpresa, ella no estaba buscando dinero, estaba buscan- do su boleto de estacionamiento. Recogiendo estrellas de mar, puedes cambiar el mundo
FAMILIA VIVA POR MARYSOL FLORES COLUMNA
joven lo perseguía. Intentó ignorarlo, pero no pudo. Finalmente, al caer la tarde se dio cuenta de que a él, el científico, a él, el sabio, se le había escapado la naturaleza esencial de la acción de aquel joven: él había elegido no ser un mero observador en el Universo y dejar que pasara ante sus ojos. Había deci- dido participar activamente y dejar su huella en él. Se sintió avergonzado y esa noche se fue a dormir preocupado… A la mañana siguiente se levantó sabien- do que debía hacer algo. Se vistió, fue a la playa, encontró al joven y pasó el resto de la mañana arrojando estrellas de mar al océa- no. Nada puedo hacer para solucionar las penas del mundo, pero puedo hacer mucho para colaborar en el pedacito de mundo que me toca… A mí me tocó ayer recoger una tarjeta de estacionamiento que, sin pensarlo, le cam- bió el día a una persona desconocida. Qui- zá esas pequeñas oportunidades que tene- mos de ayudar son esas pequeñas estrellas de mar que nos toca recoger en nuestra vida diaria. Hoy te invito a que no pierdas esa motiva- ción o interés de voltear a ver la necesidad de los demás, de los más cercanos y has- ta de un desconocido. Te aseguro que esta- remos cambiando el mundo, una estrella a la vez.
mar, observó una figura humana que se mo- vía como un bailarín. Sonrió al pensar en al- guien bailando para saludar el día. Apresu- ró el paso, se acercó y vio que se trataba de un joven, y que no bailaba, sino que se aga- chaba para recoger algo y suavemente lan- zarlo al mar. A medida que se acercaba, saludó: – “Buenos días, joven, ¿qué estás haciendo?” El joven hizo una pausa, se dio vuelta y respondió: – “Arrojo estrellas de mar al océano, se- ñor”. – “¿Por qué arrojas estrellas de mar al océano?”, dijo el sabio. El joven respondió: – “Anoche la tormenta dejó miles de estre- llas en la playa; hoy hay sol fuerte y la marea está bajando. Si no las arrojo al mar, morirán”. – “Pero, joven –replicó el sabio–, ¿no te das cuenta de que hay cientos de kilómetros de playa y miles de estrellas de mar? ¿Realmen- te piensas que tu esfuerzo tiene sentido?” El joven escuchó respetuosamente, lue- go se agachó, recogió otra estrella de mar, la arrojó al agua y le dijo: – “Para ésta, sí tuvo sentido”. La respuesta sorprendió al hombre. Se sin- tió molesto, no supo qué contestar y regre- só a su cabaña a escribir. Durante todo el día, mientras escribía, la imagen de aquel
Le pregunté si había estado en las oficinas del agua y me dijo que sí. Yo, muy orgullosa, le dije: “Yo recogí su boleto y está en la caja número 6”. Ella, muy sorprendida y agrade- cida, se fue a buscar su boleto. Me sentí muy feliz de poder ayudar a alguien sin pensarlo. No fue muy difícil, la oportunidad ahí se pre- sentó: un boleto en el piso y la señora que, por cosas de la vida, se me atravesó. Esta anécdota me recuerda a una historia que me regaló mi mamá en una tarjeta que, aunque no me lo creas, ayer, mientras guar- daba papeles y cosas, cayó al piso y, al leer- la, pensé que tenía todo que ver con esto que me pasó. Aquí te dejo la historia: EL NIÑO, EL SABIO Y LAS ESTRELLAS DE MAR Había una vez un sabio que solía ir a la pla- ya a escribir. Tenía la costumbre de cami- nar por la playa antes de comenzar su tra- bajo. Un día, mientras caminaba junto al
dientes que postergas porque sabes que te va a llevar toda la mañana, y así fue. Mien- tras esperaba, todo el tiempo vi, junto a una de las cajas, un boleto de estacionamiento en el piso, pensé que era basura. Después de una hora, nos pasaron justo a esa caja y decidí recoger ese boletito para entregarlo al cajero, en caso de que alguien regresara por él. Y así lo hice. Cuando salí de ahí, fui a buscar la máquina para pagar mi boleto; se vino la lluvia y, mo- jada, tuve que ir a buscar cambio, pues sólo traía un billete que no me aceptaba la má- quina. Después de caminar por la plaza, su- bir y bajar escaleras, comprar algo que no necesitaba, logré conseguir cambio y pagar el boleto de estacionamiento. Junto a mí vi a una señora buscando en su bolsa, muy apu- rada. Salí de ahí, la lluvia seguía, y pensé que quizá la señora no traía cambio. Decidí re- gresar a ofrecerle dinero para pagar su bole-
MARYSOL FLORES: Conferecista, autora, consultora. Doctora en Liderazgo y Desarrollo Humano, Maestría en Psicología Neuroeducativa, maestra en innovación educativa del Tecnológico de Monte- rrey. Fundadora de @familiaviva.mx
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