EH4061 TAMPS 06ENE2026

LA REVANCHA ESCRITA EN LA MEMORIA Algunos la describen como un acierto defensivo y otros más como el peor error al ataque; lo cierto es que cambió la historia de ambos equipos NADIE OLVIDA LA JUGADA MÁS IMPROBABLE 20 EL HORIZONTE

YVETTE SERRANO El Horizonte

El Super Bowl LX llega con un ingrediente impo- sible de ignorar: la herida abierta de la venganza. Seattle Seahawks y New England Patriots vuel- ven a encontrarse en el escenario más grande del deporte, once años después de aquella noche que todavía quema en la memoria colectiva de la NFL. En 2015, el destino se decidió en los últimos segundos. Una jugada eterna. ¿Hazaña defensiva o error imperdonable? Lo cierto es que un pase cambió la historia, y con ella, el rumbo de dos franquicias que tocaron la gloria… y luego caye- ron en el silencio. ANTES DEL REENCUENTRO, LA CAÍDA Durante el último lustro, tanto Seattle como Nueva Inglaterra vagaron lejos de la cima que do- minaron en la década pasada. Nadie sufrió más ese descenso que los Patriots, huérfanos del bra- zo de Tom Brady y del aura de invencibilidad que los convirtió en sinónimo de dinastía. El reencuentro de este domingo en Santa Clara, California, no estaba en los pronósticos de agosto. Llegó, en parte, gracias al colapso de los gigan- tes: los campeones Philadelphia Eagles, los Kan- sas City Chiefs de Patrick Mahomes, la dinastía que heredó el trono de los Patriots… todos que- daron en el camino. Pero que nadie se equivoque. El Super Bowl número 60 no es una casualidad: enfrenta a los dos mejores equipos de la temporada, proyec- tos que se reinventaron sin depender de super- estrellas, apostando por la estructura, la disci- plina y el carácter. LA JUGADA QUE NADIE OLVIDÓ Por un segundo, el estadio quedó en absolu- to silencio. El tiempo se congeló. Las miradas se clava- ron en el balón. Y en un parpadeo, el triunfo que Seattle ya celebraba se transformó en derrota. Malcolm Butler interceptó el pase y se convir- tió en leyenda. Marshawn Lynch observó incrédulo desde el campo. Pete Carroll quedó inmóvil, atrapado en la duda que persigue a los entrenadores para siempre. Los Patriots se colgaron su cuarto anillo do- rado, mientras millones de aficionados —en el estadio y frente al televisor— intentaban enten- der por qué el balón no pasó por las manos del “Beast Mode”. La reacción de Tom Brady lo dijo todo. No ha- bía euforia desbordada, sólo la certeza de haber

sobrevivido a uno de los finales más dramáticos en la historia del Super Bowl. Desde aquel 1 de febrero de 2015, el destino jugó cartas muy distintas para ambos equipos.

Hoy, once años después, la historia vuelve a colo- carlos frente a frente. El Super Bowl LX no es sólo un partido. Es memoria, es deuda, es revancha.

Made with FlippingBook Ebook Creator