EH4061 TAMPS 06ENE2026

22 EL HORIZONTE

COLUMNA CASCOS & JERSEYS

POR YVETTE SERRANO

SUPER BOWL LX: LO HE VISTO TODO… Y AÚN QUIERO MÁS

YVETTE SERRANO El Horizonte

Llegamos al Super Bowl LX. ¿Cuántos he vis- to? No lo sé con exactitud. La memoria ya no es la misma, pero sí les puedo jurar algo: yo estuve ahí cuando se escribieron las primeras leyendas. Vi a Joe Montana convertir la elegancia en costumbre, canté con los Bears de Mike Ditka y, antes de todo eso, guardo un recuerdo borro- so —pero poderoso— del Super Bowl XIV, aquel Steelers vs. Rams que terminó de forjar una di- nastía. Fue el 20 de enero de 1980, en Pasadena. Pittsburgh ganó 31-19. Yo tenía nueve años. A esa edad uno ya debería acordarse… pero seamos honestos: la NFL no era el monstruo mediático que es hoy. Se veía en televisión abierta, sí, pero no pa- ralizaba al mundo. ¿Recuerdo el partido? No. ¿Miento si digo que lo vi? Sí. ¿Recuerdo el re- loj de los Steelers que me regaló mi papá y sa- ber que habían ganado? Clarísimo. Ahí empezó todo, ahí la NFL me hizo ojitos. Mi papá era culpable. Aficionado de Dallas… y luego de Raiders. Se fue con “los malosos” por puro dolor: los Cowboys le rompían el corazón con puntualidad quirúrgica, y eso que a él no le tocó ver el desastre actual. En los 80 viví el dominio absoluto de la Na- cional: 49ers, Giants, Bears. La Americana so- brevivía como podía; ni Bills ni Patriots levanta- ban la cabeza. Llegaron los 90 y Dallas, por fin, dijo “aquí estoy”. Época dorada, trofeos, ego, gloria. Y de paso, nació algo más grande que el juego. EL SHOW COMIENZA Aquí hago una pausa obligada. En 1993, NBC tomó una decisión que cambió la historia: Mi- chael Jackson en el medio tiempo. Y se acabó la discusión. Jackson no solo can- tó, redefinió el espectáculo. Fue el primer solista sin invitados, con producción completa. Arrancó con Jam, pasó por Billie Jean y Black or White, y cerró con We Are the World y Heal the World, acompañado por 3,500 niños. Men- saje, música, impacto. 133.4 millones de televi- dentes en Estados Unidos, cero internet, cero redes sociales. Pura televisión… y magia. Desde ahí, el Super Bowl dejó de ser solo fut- bol americano. Llegaron Christina Aguilera, En- rique Iglesias, Aerosmith, NSYNC, Britney, Nelly, U2, Sting, Prince, Springsteen, The Who. En 2004, Janet Jackson y Justin Timberlake encendieron la polémica más famosa de la TV en vivo y después la NFL se fue a lo seguro: le- yendas del rock. Hoy el péndulo volvió a mover-

se hacia artistas virales, mediáticos y polémicos. Este año, Bad Bunny: arrastre total, ruido garan- tizado. Pero ojo. MUCHO SHOW… PERO ESTO SIGUE SIENDO FUTBOL Lo que importa es el juego. Seattle vs. Pa- triots, revancha en letras grandes. Imposible no recordar 2015, imposible no gri- tarle todavía a Pete Carroll por esa maldita deci- sión en la yarda uno. Una intercepción, un error eterno, cuarto anillo para New England. Eso ya es historia; este domingo todo empieza de cero. Dos quarterbacks jóvenes, dos caras nuevas de la NFL: Sam Darnold y Drake Maye. Darnold fue promesa y luego decepción. Los Jets lo trituraron: 8,097 yardas, 45 touch- downs, 39 intercepciones y un récord de 13-25. Frío, brutal. Carolina fue un parche, San Fran- cisco una lección. Ahí, lejos de los reflectores, aprendió a ser quarterback. Minnesota apostó cuando su va- lor estaba por el suelo y Seattle lo consolidó. Y explotó.

El momento cumbre llegó en el Campeonato de la NFC: 318 yardas, dos pases de anotación y boleto al Super Bowl LX. Renacido, seguro, letal. Del otro lado está Drake Maye. Brazo prodi- gioso, carácter de líder. “Pistolero”, decían. Yo digo: competidor. En un año llevó a unos Pa- triots que venían de ganar cuatro partidos al Super Bowl. Tercero en touchdowns, cuarto en yardas, do- ble amenaza y candidato serio al MVP. No ha sido una ofensiva arrolladora en playoffs, pero enfrentaron a tres de las cinco mejores defen- sivas de la liga y aun así Maye encontró la ma- nera, con el brazo y con las piernas. Sus compa- ñeros lo siguen, eso no se entrena. También será duelo de mentes: Mike Vrabel vs. Mike Macdonald. Dos entrenadores jóvenes, dos visiones frescas. Esta es la NFL que viene, más rápida, más talentosa, más global. Un Super Bowl que se suma a más de 40 que he visto… y aún no quiero que se acabe. Que no muera la tradición, porque si el cuerpo aguanta, todavía quiero ver muchos más.

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