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INTERNACIONAL/19

el horizonte

Martes 25 de noviembre de 2025

CONSIDERAN LA PROPUESTA ‘A MODO’ PARA MOSCÚ Ucrania hace cambios al ‘Plan de Paz’ hecho por EUA y Rusia

NUEVA ZELANDA

Rusia está consciente de que se realizaron ‘ajustes’ al plan inicial de Donald Trump y respaldado por Putin; esperarán a revisarlo

bás, limitar el tamaño de su ejército y no unirse a la OTAN.

REDACCIÓN El Horizonte

Ucrania ha modificado significativa- mente el "plan de paz" de EUA para po- ner fin al conflicto con Rusia, eliminan- do algunas de las demandas maxima- listas del Kremlin, mientras los líderes europeos advirtieron que no se podría llegar a un acuerdo rápidamente. El plan original ruso-estadouniden- se de 28 puntos fue elaborado el mes pasado por Kirill Dmitriev, enviado es- pecial de Vladimir Putin , y el represen- tante de Trump, Steve Witkoff. Exige a Ucrania retirarse de las ciudades que controla en la región oriental del Don-

MOFICIAN EL PLAN Entre los puntos más destacados que Ucrania modificó en el plan están: 1) Eliminar la cláusula que le impide a Ucrania incorporarse a la OTAN. 2) Límite de soldados será de 800,000 y no de 600,000. 3) Rusia regresa a la economía glo- bal de forma gradual y no instantánea. 4) Rusia debe hacer una compensa- ción total por las pérdidas materiales. 5) Mantener abierto el diálogo sobre las regiones del Donbás. 6) Elecciones sin fecha obligada.

ERRADICARÁN A GATOS SALVAJES SON UN PELIGRO AMBIENTAL. Nueva Zelanda anunció sus planes para erradicar a los gatos salvajes para 2050, como parte de las acciones para proteger la biodiversidad del país. En un comunicado anunciaron que los felinos serán eliminados con alimentos bañados en veneno.

UCRANIA NO ACEPTÓ TODO EL PLAN El plan de 28 puntos presentado por EUA concede el territorio del Donbás a Rusia

FOTO: AP

FOTO: AP

Hablando la Verdad en Parábolas

COLUMNA ESPIRITUALIDAD POR RON ROLHEISER

Una vez le preguntaron a JESÚS por qué hablaba en PARÁBOLAS . Su respuesta fue bastante curiosa: “Hablo en parábolas... para que no vean con los OJOS , ni oigan con los oídos, ni entiendan con el CORAZÓN y se conviertan, y yo los sane”. A primera vista, parecería que Jesús es deliberadamente impre- ciso para que la gente no entien- da la verdad y, por lo tanto, per-

Somos nosotras las que esperamos en las bibliotecas a la hora de salir y nos sen- tamos a tomar café solas en la cocina. So- mos las que hacemos planes locos para casarnos, pero no tenemos con quien ca- sarnos. Somos las que miramos a nuestro alrededor lentamente al bajar del autobús, pero no sabemos qué buscamos. Somos las que hojeamos revistas con di- bujos a color y pasamos largas horas ab- sortas en nuestros propios cuerpos: pen- sando, recordando, soñando, esperando que alguien venga y dé forma a tanto do- lor. ¿Y qué sabes tú de eso?” Sí, ¿qué sabemos nosotros, maestros, predicadores y escritores de libros? Su car- ta nos dice por qué Jesús habló en pará- bolas. La verdad puede liberarnos. De hecho, puede dar forma a la vida. Sin embargo, también puede decirse sin pensar, sin cora- zón, y entonces sirve principalmente para restregarnos nuestra propia incompetencia y vergüenza en la cara. Necesitamos decir nuestra verdad en pa- rábolas. La verdad no es algo con lo que se pueda jugar fácil y rápidamente. www.ronrolheiser.com

ficio con otro profesor, los dos bien vesti- dos, hablando, sonriendo, como si eso no fuera ningún logro. Y otra vez, te vi salir de la escuela en un coche azul. Y te odio gracias a eso. Por eso, por tus libros, por tus palabras y por saber tanto sobre lo que nunca sucedió de forma per- fecta. A veces incluso veo tu foto en los perió- dicos. Tú, con todo tu conocimiento, mien- tras yo ya he vivido mi vida, la vuelvo al re- vés y no saco nada de ella. He vivido mi vida y no tiene forma. No tiene figura. Podría hablarte de la vida. De mí y de gente como yo. De todas las personas que yacemos solas por la noche y nos retorce- mos con un odio que no podemos ende- rezar ni darle forma. Todas las mujeres que nos entregamos a los hombres sin saber por qué; todas las que caminamos deprisa, con odio, con dolor en las entrañas, aterro- rizadas. ¿Qué sabes tú de eso? Como la mujer frente a la que estoy sen- tada ahora mismo en la biblioteca mientras escribo esta carta. Es gorda, pesada, de piernas gruesas, de color crema, veteadas y agrietadas por las várices. Gente como ella y como yo sabemos cosas que ustedes desconocen, ustedes, maestros y escrito- res de libros.

perar sus heridas mediante relaciones se- xuales sin sentido y anónimas. Al escribir esta carta, intentaba liberarse de su pasado y de sus patrones destruc- tivos de afrontamiento. En ella se queja- ba amargamente de que la clase que había tomado con Oates no le había ayudado mucho. Aquí, con algunas pequeñas redac- ciones, hay una cita extensa de su carta: “Una vez dijiste en una de tus clases: ‘La literatura da forma a la vida’. Recuerdo que lo dijiste muy claramente. Y ahora quie- ro preguntarte algo: ‘¿Qué es la forma? ¿Y por qué es mejor que la forma en que la vida sucede por sí sola?’ Odio todo eso, todas esas mentiras, tan- tas palabras en todos esos libros. ¿Qué for- ma hay en cómo suceden las cosas? Que- ría correr hacia ti después de clase y ha- certe esa pregunta, gritártela, gritártela en la cara porque ¡tus palabras estaban mal! ¡Estabas equivocada! Y, aun así, te envidio. Te he envidia- do desde la primera vez que te vi. A ti y a otros como tú. Tu facilidad con las pala- bras y con la gente. La forma en que pue- des hablar con los demás como amigos. Un día, antes de clase, te vi entrar al edi-

manezca ignorante y obstinada. Lo contrario es cierto. Su estudiada im- precisión es una dulzura, una profunda compasión que reconoce que, dado que la vida de las personas es compleja, la ver- dad solo debe expresarse de cierta mane- ra. ¿Cómo? No basta con tener la verdad. La ver- dad puede liberarnos, pero también puede congelar aún más los corazones si se pre- senta descuidadamente. He aquí un ejem- plo conmovedor: La novelista Joyce Carol Oates publicó una vez un libro titulado Ellos. Aunque es una novela, el libro se basa en la vida de una persona real, una joven a quien Oates dio clases en la universidad y a quien re- probó. Tiempo después de reprobar a esta jo- ven, Oates recibió una carta suya. La mujer compartió gran parte de su historia, muy accidentada y dolorosa. Provenía de un hogar difícil, había sufrido abusos de niña y había pasado varios años intentando su-

RON ROLHEISER: Sacerdote católico y miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Especializado en Teología en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Presidente Emérito de la Escuela de Teología de los Oblatos en San Antonio, Texas. Columnista, conferencista y escritor

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