EH4098 COAH 31MAR2026

INTERNACIONAL/13

el horizonte

Martes 31 de marzo de 2026

Irán considera ‘poco realistas’ las propuestas de paz de EUA

EN BREVE

ARRIBAN PARACAIDÍSTAS Llega más ejército aéreo a la guerra Miles de soldados de la élite de la 82.ª División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos han comenzado a llegar a Oriente Medio, dijeron dos funcionarios estadounidenses a Reuters el lunes. Los soldados podrían utilizarse para diversos fines en la guerra de Irán, incluido un intento de apoderarse de la isla de Kharg.

REDACCIÓN El Horizonte

Irán declaró el lunes que había recibido propuestas de paz estadounidenses a tra- vés de intermediarios, tras las conversa- ciones mantenidas el domingo entre los ministros de Asuntos Exteriores de Pakis- tán, Egipto, Arabia Saudí y Turquía. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que las propuestas eran “poco realistas, ilógicas y excesivas”. “Nuestra postura es clara. Estamos su- friendo una agresión militar. Por lo tanto, todos nuestros esfuerzos y fuerzas están centrados en defendernos”, declaró. Poco después de las declaraciones de Baghaei, Trump afirmó que EUA estaba en conversaciones con un “régimen más razo- nable” para dar fin a la guerra en Irán, pero también emitió una nueva advertencia. “Se han logrado grandes avances, pero si por alguna razón no se llega pronto a un acuerdo, lo cual probablemente sucede-

EUROPA PREOCUPADA Roban más de 400,000 ‘KitKat’ Un insólito robo sacudió la industria alimentaria en Europa este lunes cuando un cargamento con más de 400,000 barras de chocolate KitKat desapareció mientras era transportado por carretera desde Italia hacia Polonia. El botín de 12 toneladas perteneciente a Nestlé no se ha conseguido recuperar hasta el momento.

TRUMP VOLVIÓ A AMENAZARLOS Un funcionario de seguridad paquistaní ve poco probable la reunión entre países

rá, y si el estrecho de Ormuz no se abre in- mediatamente al comercio, concluiremos nuestra encantadora 'estancia' en Irán ha- ciendo estallar sus centrales eléctricas”.

Y el velo del templo se rasgó de arriba abajo

COLUMNA ESPIRITUALIDAD POR RON ROLHEISER

Hay muchas frases conmovedoras en los relatos de la PASIÓN. ¿A quién no se le ESTREMECE EL ALMA cuando se lee en voz alta la historia de la Pasión en la IGLESIA y llegamos a la parte en la que JESÚS EXHALA SU ÚLTIMO ALIENTO , y se produce ese MINUTO DE SILENCIO tan sobrecogedor en el que todos caemos de rodillas? N inguna homilía resulta jamás tan eficaz como esa única fra- se (“y entregó su espíritu”) y el emotivo silencio que la sucede. cha cortina resguardaba al fiel común y corriente del misterio. Por consiguiente, cuando los Evange- lios nos relatan que, en el momento de la muerte de Jesús, el velo del templo se rasgó de arriba abajo, el mensaje que pre- tenden transmitir no es —como suge-

hacían; y, durante mucho tiempo, dicha práctica incluyó el sacrificio de sangre hu- mana. En todas partes se inmolaban se- res humanos sobre los altares. Afortuna- damente, la mayoría de las culturas aca- baron por abolir el sacrificio humano, sus- tituyéndolo por el de animales. Para la época de Jesús, el Templo de Je- rusalén se había convertido en una autén- tica carnicería, donde los sacerdotes sa- crificaban animales de manera casi ininte- rrumpida. Algunos eruditos sugieren que, en el momento en que Jesús volcó las mesas de los cambistas, cerca del 90% de la actividad comercial de Jerusalén guar- daba, de un modo u otro, alguna relación con el sacrificio de animales. ¡No es de ex- trañar, pues, que la acción de Jesús fuera percibida como una amenaza! Entonces, ¿a qué se debió el derrama- miento de sangre en la muerte de Jesús? Como bien señala Richard Rohr, durante siglos hemos estado derramando sangre para intentar llegar a Dios y, en la crucifi- xión, las cosas se invirtieron: Dios derra- mó su propia sangre para intentar llegar a nosotros. Y esta inversión desgarra el an- tiguo velo del miedo, la falsa creencia de que Dios exige sangre, la falsa creencia de que Dios no es amor incondicional y de que debemos vivir con temor a Dios. Dios no necesita sangre como ofren- da de apaciguamiento. Dios nunca deja de amarnos, ni siquiera por un segundo. Cuando el velo del templo se rasgó, esta increíble verdad fue revelada.

ta sangre? ¿Qué clase de juego cósmico y divino se está desarrollando aquí? ¿Aca- so la sangre de Cristo —la sangre del Cor- dero— está, de algún modo, saldando una deuda con Dios por el pecado de Adán y Eva y por nuestros propios pecados? ¿Por qué es necesario que se derrame sangre? Se trata de una pregunta compleja, y cualquier respuesta que se ofrezca será siempre parcial. Nos hallamos ante un gran misterio. No obstante, incluso los grandes misterios pueden comprenderse, al menos en parte. Una de las razones por las que Jesús muere de este modo —una de las razones del derramamiento de san- gre— resulta clara y conlleva profundas implicaciones. ¿Cuál es esa razón? Tiene que ver, precisamente, con la san- gre. Desde el principio de los tiempos hasta la crucifixión de Jesús, muchas cul- turas ofrecieron sacrificios de sangre a sus dioses. ¿Por qué sangre? Porque la sangre se identifica con el principio vital. La sangre transporta la vida; es, en sí mis- ma, vida; y su pérdida equivale a la muer- te. Así pues, por toda clase de razones — tanto religiosas como antropológicas—, en muchas culturas antiguas estaba pre- sente la idea de que le debemos sangre a Dios; de que es preciso aplacar la ira di- vina; de que ofrecer sangre constituye nuestra forma de implorar perdón y ex- presar gratitud; de que la sangre es el úni- co lenguaje que Dios comprende verda- deramente. Y así, las personas de sincera fe sentían que debían ofrecer sangre a Dios. Y así lo

Otra frase de este tipo, que siempre me ha impresionado profundamente, es la que sigue inmediatamente después. Se nos dice que, en el momento de la muer- te de Jesús, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Mi imaginación —especialmente cuan- do era niño— siempre visualizó ese suce- so de una manera sombría: se hizo la os- curidad en pleno día y, justo en el mo- mento de la muerte de Jesús —como si fuera el efecto de un rayo aterrador—, el velo del templo se rasgó de arriba aba- jo, mientras todos observaban atónitos, convencidos ahora —aunque ya dema- siado tarde— de que la persona a la que acababan de escarnecer y crucificar era, en verdad, el Cristo. ¿Cuál es el verdadero significado de la frase que afirma que el velo del tem- plo se rasgó en el momento de la muer- te de Jesús? Los biblistas nos explican que el velo del templo era, precisamente, una cortina si- tuada en el interior del templo que im- pedía a la gente ver lo que ocurría detrás de ella; es decir, los rituales sagrados que realizaban los sacerdotes del templo. Di-

ría mi imaginación— que Dios hizo jirones aquello que resultaba más preciado para quienes crucificaron a Jesús, con el fin de demostrarles cuán equivocados estaban. Todo lo contrario. Se entendía que el velo del templo ser- vía para proteger a las personas del mis- terio, para impedirles vislumbrar el interior del misterio de Dios. En la crucifixión, ese velo se rasga para que, a partir de ese ins- tante, todos puedan contemplar el inte- rior del verdadero “Santo de los Santos”: el interior mismo de Dios. Ahora vemos cuál es el verdadero rostro de Dios; es de- cir, el de alguien que nos ama tan incon- dicionalmente que podemos crucificar- lo y, aun así, Él no deja de amarnos ni por un solo segundo. Dios derrama su propia sangre para llegar hasta nosotros, en lu- gar de pretender que seamos nosotros quienes derramemos la nuestra para lle- gar hasta Él. ¿Qué significa esto? Existe una pregunta centenaria que in- daga por qué Jesús tuvo que morir de una manera tan horrible. ¿Por qué tan-

RON ROLHEISER: Sacerdote católico y miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Especializado en Teología en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Presidente Emérito de la Escuela de Teología de los Oblatos en San Antonio, Texas. Columnista, conferencista y escritor

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