18/INTERNACIONAL
el horizonte
Martes 20 de enero de 2026
PRESIDENTE TIENE POR DELANTE 36 MESES MÁS Culmina primer año de Trump marcado por tensiones globales
CRONOLOGÍA DEL PRESIDENTE 365 días del nuevo liderazgo en la Casa Blanca han marcado una serie de sucesos a nivel mundial que impactan no solo la economía, sino democracias enteras ENERO 2025
Retira a EUA del Acuerdo de París y compromisos climáticos
FEBRERO 2025
Lanza propuesta para “tomar el control” de la Franja de Gaza
En solo DOCE MESES , el segundo mandato de Trump reinstaló la política del SOBRESALTO, donde la ESTABILIDAD no está garantizada
ABRIL 2025
Inician los aranceles comerciales globales
JUNIO 2025
mica y energética. El liderazgo esta- dounidense ya no pasaría por la coo- peración ambiental. UN AÑO MARCADO POR TENSIÓN Trump abrió un nuevo frente: la eco- nomía internacional. El anuncio de aranceles generalizados —que afec- taron tanto a adversarios estratégicos como a aliados históricos— reavivó el fantasma de una guerra comercial global. Mercados inestables, tensiones diplomáticas con la Unión Europea y una relación aún más áspera con Chi- na fueron el precio de una política que privilegió la presión directa como he- rramienta negociadora. El capítulo ruso añadió otra capa de complejidad. Entre ultimátums, ame- nazas de sanciones extremas y una cumbre altamente simbólica con Vla- dimir Putin, la postura estadouniden-
DIEGO OLIVOS El Horizonte
Finaliza la guerra entre Israel e Irán con bombardeos a instalaciones nucleares iraníes
El primer año del segundo mandato de Donald Trump no fue un simple regreso al poder. Fue, más bien, una reafirmación de una forma de ejercer la presidencia que prioriza el impacto inmediato sobre el consenso, la con- frontación sobre la diplomacia clási- ca y la acción unilateral sobre el multi- lateralismo. A partir de enero de 2025, el mundo volvió a orbitar —para bien o para mal— alrededor de Washington. Desde su toma de posesión, Trump dejó claro que esta nueva etapa no se- ría moderada. La retirada de compro- misos climáticos internacionales, ape- nas días después de asumir, marcó el tono: Estados Unidos volvía a desmar- carse de los grandes acuerdos globa- les en nombre de la soberanía econó-
AGOSTO 2025
Se reúne con Vladimir Putin y marcan nueva alianza EUA-Rusia sin terminar guerra en Ucrania
POLÍTICA ‘MAGA’ Cada mes se vuelve un punto de inflexión en la geopolítica mundial
SEPTIEMBRE 2025
Lanza ataques contra embarcaciones sudamericanas en el Caribe
se frente a la guerra en Ucrania camió. Finalmente sus acciones militares marcaron la tensión geopolítica más grande en años, primero contra Irán al bombardear sus centrales nucleares, para terminar la guerra contra Israel y despuéscontra Venezuela, a quienes intimidó por meses, terminando con la captura de Nicolás Maduro.
OCTUBRE 2025
Se adjudica el triunfo por el alto al fuego en Gaza
ENERO 2026
Captura a Nicolás Maduro y lanza amenazas contra Irán y Groenlandia
En los EVANGELIOS encontramos la historia de los TRES REYES MAGOS, que vinieron de oriente y depositaron sus regalos en el pesebre de JESÚS recién nacido. Los REGALOS no eran prácticos: no eran comida para bebés, pañales ni mantas. Eran SIMBÓLICOS. ¿Qué simbolizan? E n un primer nivel, simbolizan, como se nos ha enseñado tradi- cionalmente: la realeza, la divini- dad y la humanidad. Sin embar- ron estos tres regalos: oro, los recursos que necesitaba para vivir y crecer; incien- so, un sentido de mi dignidad única; y mi- rra, la conciencia de que algún día mo- riré, de que esta vida no lo es todo, de que la juventud y la salud no duran para siempre, y de que mis decisiones en la vida siempre deben tomarse teniendo en cuenta ese horizonte. De niño, siempre me resistí a ese últi- Mirra: El regalo indeseado
COLUMNA
ESPIRITUALIDAD POR RON ROLHEISER
De niño no estaba agradecido con mis padres (y con la cultura católica en la que vivían) por no dejarme olvidar nunca que era mortal, por traer simbólicamente mi- rra a mi cuna. Pero ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de que este fue uno de los mayores regalos que me dieron: un re- galo que no quería, pero que necesitaba desesperadamente. Recuerdo un período particularmente oscuro de mi infancia, el verano y el oto- ño en que tenía trece años. En el lapso de cinco meses, tres jóvenes que cono- cía, dos vecinos y un compañero de cla- se, murieron repentinamente: dos en acci- dentes y uno por suicidio. Cada una de estas muertes, que arreba- taron la vida a una persona joven y sana, fue un ataque a mis energías y sueños ju- veniles, todos los cuales se basaban en caminar en la luz, bajo el sol, con salud, ju- ventud y en un mundo donde la muerte no era real. Durante seis meses luché con- tra la negación, sumido en una dolorosa y solitaria angustia adolescente, intentando aceptar la cruda realidad de la muerte. Y esa lucha marcó mi alma con una intensi- dad que aún hoy siento. Ese verano, recibí de nuevo el don de la mirra, la bendición que surge de reconci- liarse con la propia mortalidad.
to, yo anhelaba ir a Disneylandia. Quizás, en parte, no solo estaban in- fluenciados por su fe, sino también por la cultura germánica de la que provenían, la cultura que nos dio los cuentos de ha- das de los hermanos Grimm, que tenía un estoicismo particular con respecto a la muerte, y que creía que los adultos no les hacían ningún favor a los niños al prote- gerlos de los aspectos más oscuros de la vida. Pero, al final, este don particular pro- venía de su fe y era saludable y muy ne- cesario. A pesar de toda mi resistencia y de mis intentos de evadir este don, se filtró y se filtró con tanta fuerza que puedo decir con toda honestidad que todas las deci- siones importantes de mi vida se han to- mado teniendo en cuenta este horizonte. Nunca habría ingresado a una comunidad religiosa ni me habría convertido en sa- cerdote de no ser por lo que este don me mantenía siempre consciente. No habría perseverado en mis votos religiosos de no ser por este don. ¿Quién querría vivir los votos de pobreza, castidad y obediencia si no hubiera conciencia de la realidad de nuestra mortalidad? De hecho, en cual- quier ámbito de la vida, ¿quién tendría la fuerza para ser fiel si no existiera la con- ciencia de este horizonte más amplio?
go, también existen otros niveles de sig- nificado. El oro puede verse como un re- galo que proporciona al niño los recursos que necesitará en la vida; el incienso pue- de verse como un homenaje a la dignidad única de su persona; y la mirra puede ver- se como un recordatorio de que algún día morirá. Ahora bien, estos son tres regalos que todo padre debe dar a un hijo: recursos para las cosas que el niño necesita para crecer; un orgullo por el niño que honre su dignidad; y un recordatorio (en la for- ma que sea) de que lo mantenga cons- ciente de que algún día morirá. Estos son los regalos de los Reyes Magos: recibimos recursos, somos honrados y se nos re- cuerda que algún día moriremos. De niños, anhelamos los dos primeros regalos, el oro y el incienso, pero nos re- sistimos al último, la mirra, un recordato- rio de que somos mortales, un recordato- rio que no queremos, pero que necesita- mos mucho. Durante mi infancia, mis padres me die-
mo regalo. No quería ver cadáveres en los velatorios ni en los funerales, y cualquier conversación sobre la fragilidad de la vida me hacía salir corriendo de la habitación. No quería ver ni oír nada sobre la muer- te. Para mí, era una conversación morbo- sa que oscurecía el sol y le quitaba el aire a la habitación. Sin embargo, mis padres, entre todas las cosas buenas que nos dieron a mis her- manos y a mí, nunca nos permitieron eva- dir la mirra. En todas las estaciones, había recordatorios de nuestra mortalidad, del hecho de que la vida era frágil y de que la muerte nos esperaba inevitablemente. Mis padres no eran crueles, sádicos ni particu- larmente pesimistas; simplemente mante- nían esta conciencia siempre presente, re- cordándonos lo que era real. Mientras tan-
RON ROLHEISER: Sacerdote católico y miembro de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Especializado en Teología en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Presidente Emérito de la Escuela de Teología de los Oblatos en San Antonio, Texas. Columnista, conferencista y escritor
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