Revista AOA_30

Casas Catedral (1923), calle Catedral 2851-2871, Barrio Yungay, Santiago. Casas de dos pisos y con cubierta habitable construidas en albañilería simple con estructura interna de madera con adobes de canto / Catedral Houses (1923), 2851 - 2871 Catedral Street, Yungay neighborhood, Santiago. Two-story houses with an attic, built with simple masonry and internal wooden structure with upright adobes.

que, como un townscape , muestran la capacidad de Kulczewski de un diseño a escala urbana, tan o más importante en la idea de la formación de comunidad que su identificación y legibilidad por medio de la ornamentación. La gran ciudad: ideología y práctica En torno a 1929, el problema urbano eclosionaba en su dimensión técnica, disciplinar y profesional. Brunner polarizaba el debate en torno al futuro de Santiago, Muñoz Maluschka institucionalizaba el instrumental técnico científico para la promoción armónica del crecimiento urbano, Larraín y Arteaga incorporaban la nueva dimensión estética de la arquitectura moderna en el Edificio Oberpaur, y unos jóvenes estudiantes de la Universidad de Chile intentaban la primera reforma de la enseñanza de la arquitectura. Kulczewski había protagonizado los años recientes en la construcción de vastas porciones del tejido urbano, y ya había explorado la dimensión del lenguaje que le correspondería a la arquitectura en relación con un nuevo fenómeno, la ciudad en transformación. Luciano Kulczewski fue un hacedor en un periodo clave de la ciudad, aquel que se inicia en la transformación positiva de las estructuras sociales y políticas que se promueve tras los festejos del centenario y que se cancela con la crisis del 30, sin duda un punto clave en su carrera. Él mismo viviría en situación propia la crisis y la reorganización capitalista consecuente, cuando debió negociar en el sistema financiero su proyecto de pequeño rascacielos.

En general, sus elecciones no fueron aquí propiamente estilísticas. Se propusieron en un patrón de variaciones posibles sobre elementos menores, cuyas principales transformaciones estaban en los tamaños de los vanos de las ventanas y los sistemas ornamentales que las acompañan, lo que hace suponer marcos presupuestarios ajustados. Esta opción de variabilidad del proyecto, que Kulczewski asociaba a la libertad 12 , era también una práctica frecuente en las operaciones inmobiliarias desde fines del siglo XIX, como en el caso de los conjuntos realizados entre 1924 y 1929 por Hilarión Hernández Larguía para el Banco Edificador Rosarino, en Argentina, por citar solo un ejemplo 13 . Algo que por cierto la crítica contingente reclamaba: “Es de desear que alguna de esas nuevas asociaciones de edificación que se forman dé el primer paso, haciendo construir un barrio residencial en un estilo determinado (que en su unidad permite siempre grandes variantes individuales), guardando el plano una armoniosa sensación de conjunto modernista o de evocación de otros tiempos y regiones”. 14 Por otra parte, la tensión hacia el aprovechamiento del sitio o la dimensión controlada de los recintos no son estrictamente características de una avanzada de la modernidad, sino que se corresponden directamente con las aspiraciones y posibilidades del desarrollo inmobiliario que tanto los operadores como sus diferentes clientes proponían. Lo que resulta particularmente definitorio en estos conjuntos es la convicción de la importancia de construir la calle por medio de las viviendas continuas, consecuencia de la alineación de las casas –algo que, por ejemplo, en el Plan de Berlage para Ámsterdam resultaba determinante-, y

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