Revista AOA_30

- EMBT asume los nombres de dos socios, uno de los cuales falleció hace 15 años, lo que hace necesario hablar también de Miralles. ¿Qué recuerdas de tus primeros tiempos trabajando con él y cómo fue tu evolución hasta convertirte en su socia? Fue el proceso de estar al lado de un hombre para quien la arquitectura era su vida. Nos conocimos en Nueva York mirando arquitectura. Yo estaba haciendo mi tesis doctoral en Copper Union y él enseñaba en Columbia University, entonces terminaba su trabajo con los estudiantes y nos juntábamos para dar paseos por la ciudad y visitar arquitectura neoyorkina de los años 30. Así nos acercamos. Cuando vimos que queríamos compartir también la vida, nos vinimos a Barcelona, yo a lo mío y él a lo suyo. Pero era muy difícil hacer cosas separados porque siempre Enric tenía alguna idea: ‘deja lo que estás haciendo y vamos a visitar tal parque o tal edificio’… Así fue que poco a poco compartíamos todos los momentos, sobre todo los momentos de arquitectura. Al principio no me planteaba ser su socia, pero era imposible no serlo. Era su socia en la vida, en cada momento, y acompañarnos era una parte importante del trabajo también. - Miralles tenía una gran potencia creativa, con un lenguaje muy particular tanto en lo construido como en la forma de dibujar y trabajar. Incluso se lo ha comparado con un incipiente Gaudí, con una mirada fresca y novedosa respecto del Movimiento Moderno, en cierta medida casi inclasificable. ¿Compartes esta comparación? Es cierto, tenían rasgos parecidos. La primera vez que estuve en Barcelona vi una de las pocas fotos que existen de Gaudí y le dije a Enric: ‘¿Sabes que Gaudí se parece un poco a ti’?, jajaja… Pero es verdad que Enric era muy especial, un ser permanentemente creativo, que siempre te estaba sorprendiendo. Su manera de mirar las cosas, los proyectos y los temas era diferente a la de cualquier otro, su manera de pensar y de ver era siempre totalmente distinta. Dibujaba magníficamente y cuando hablaba hipnotizaba al público, todos sentían que estaban descubriendo algo nuevo. Y así conquistaba el mundo. - Alcanzaron a trabajar nueve años juntos. ¿Qué herencia suya reconoces en tu forma de trabajar y en la de EMBT? La herencia de seguro que está y no solo en mí, sino en varios de los miembros del team de EMBT que aprendieron con Enric. Cada uno ha aprendido a su manera, pero creo que todos compartimos esa sensación de que Enric era una persona muy abierta que siempre buscaba lo nuevo en el proyecto. Entonces me gusta llevar adelante el estudio no tanto copiando maneras de hacer del pasado, sino con ese espíritu en que cada cosa es nueva y donde debemos ir adelante descubriendo recorridos.

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