Punto de Vista Point of View
EL BATALLÓN DE ARAVENA THE ARAVENA BATTALION REPORTANDO DESDE EL FRENTE REPORTING FROM THE FRONT
Trabajo de Elton y Léniz + Gonzalo Puga para Fundación Educacional Caserta, Chile. Work of Elton & Léniz + Gonzalo Puga for the Caserta Educational Foundation, Chile.
Por By Pablo Allard (*) Fotografías gentileza Photos courtesy Plataforma Arquitectura
A fines de mayo se inauguró la esperada décimo quinta Bienal de Arquitectura de Venecia. Esperada porque su curador es nada menos que el arquitecto chileno y premio Pritzker 2016 Alejandro Aravena. Más allá de la atención post premio, el interés radicaba en que su propuesta curatorial planteaba la arriesgada maniobra de cambiar el foco de la bienal desde la reflexión estética y autorreferente propia de las muestras de arquitectura. Utilizando como inspiración la foto de la arqueóloga María Reiche encaramada sobre una simple escalera de aluminio en medio del desierto de Atacama -de manera de “ampliar su mirada” y comprender las frágiles líneas de Nazca sin destruirlas o pisarlas-, Aravena reconoce en la modesta escalera la prueba de que “no debemos usar las dificultades o restricciones materiales como excusa para no hacer bien nuestro trabajo… Contra la escasez: ingenio”¹ . Para Aravena, hacer bien el trabajo en la bienal consiste en abrir una discusión respecto a aquellas prácticas que desde el “frente de combate” están respondiendo con innovación y pertinencia a los desafíos críticos de nuestra sociedad. Estos desafíos Aravena los propuso en clave de ecuación, ilustrados por un diagrama en que temas como Inequidad, Sustentabilidad, Tráfico, Desechos, Crimen, Contaminación, Comunidades, Migración, Segregación, Desastres Naturales, Informalidad, Periferias, Vivienda y Calidad de Vida eran presentados como satélites orbitando en torno a la pregunta X=? E insistiendo en la idea tan defendida por él de que la respuesta más adecuada surge al plantear la pregunta correcta o más pertinente.
In late May the anticipated 15 th Venice Architecture Biennale opened its doors. Anticipated because its curator is none other than the Chilean architect and 2016 Pritzker Prize, Alejandro Aravena. Beyond the post-award attention, the interest was that his curatorial proposal posed the risky maneuver of changing the focus of the biennial from the aesthetical and self-referential reflection typical of architecture exhibitions. Using as inspiration the photo of archeologist Maria Reiche perched on a simple aluminum ladder in the Atacama desert -to “broaden the view” and understand the fragile Nazca lines without destroying or stepping on them-, Aravena recognized in the modest ladder proof that “we should not use any difficulties or material constraints as an excuse not to do our job well ... Against scarcity: ingenuity.”¹ For Aravena, a job well done at the biennial is to open debate about those practices that from the “front line” are responding with innovation and relevance to the critical challenges of our society. Aravena proposed these challenges as an equation, illustrated by a diagram in which issues such as Inequality, Sustainability, Traffic, Waste, Crime, Pollution, Communities, Migration, Segregation, Natural Disasters, Informality, Periphery, Housing and Quality of Life were presented like satellites orbiting the X=? question. And insisting on the idea often advocated by him that the most appropriate response arises when presented with the more pertinent or correct question.
80
Made with FlippingBook interactive PDF creator