Revista AOA_32

PAULO MENDES DA ROCHA, PREMIADO EN ESTA BIENNALE CON EL LEÓN DE ORO A LA TRAYECTORIA. PAULO MENDES DA ROCHA, WHOSE CAREER WAS AWARDED IN THIS BIENNALE WITH THE GOLDEN LION.

Mención aparte tiene el trabajo de Kunlé Adeyemi y su oficina NLÉ en Nigeria, quien presentó una reproducción a escala real de la escuela flotante para niños del campamento de Makoko en Lagos, ubicado en una zona de humedales donde el agua se convierte en soporte y no en amenaza para esta infraestructura temporal. Lo más dramático de esta propuesta es la polémica que surgió a pocos días de inaugurada la bienal, cuando la escuela original en Lagos colapsó por falta de mantención y desidia de las autoridades, poniendo en evidencia la precariedad del contexto y el riesgo en que se juega esta arquitectura. En este grupo vale la pena comentar el trabajo de los chilenos Elton Léniz para la fundación educacional Caserta. Su montaje, finamente diseñado en conjunto con Gonzalo Puga, logra sumergir al visitante en la experiencia del paisaje que da vida al trabajo de la fundación, que busca rescatar a niños vulnerables de contextos urbanos y exponerlos en forma segura a la naturaleza y al paisaje cordillerano como una experiencia de alivio y escape de la violencia que viven a diario, protegidos por una serie de sombreaderos, salas de clases abiertas e instalaciones sutilmente diseñadas de manera de poner en relevancia el paisaje y hacerse parte del proceso de educación-sanación de los niños. EXPLORACIONES TECTÓNICAS Y BELLEZA PERTINENTE El tercer grupo de invitados podría denominarse como el de quienes cuya exploración tectónica lleva la forma a los límites mismos de su condición material. Aquella arquitectura que como las pirámides “…es la máquina de su propia construcción. El plano inclinado” 5 , parafraseando a Paulo Mendes da Rocha, premiado en esta Biennale con el León de Oro a la trayectoria. La aproximación tiene varias lecturas en la muestra, partiendo por la instalación del propio equipo de Elemental en el Zaguán de la Corderie y el pabellón principal del Giardini, donde a modo de denuncia, pero también reivindicación de la vida útil del material, reciclan las planchas de yeso-cartón y perfiles de acero que surgieron de la demolición de la Biennale de Arte del año anterior, disponiéndolos como un nuevo revestimiento y cielo y generando un ambiente de recogimiento que imprime un cierto tono de solemnidad y peso al iniciar el recorrido. La síntesis del uso de los materiales bordea también lo sublime en los “paisajes de luz” de Transsolar, donde una serie de orificios y espejos “construyen” el espacio tangibilizando haces de luz en contraste dialéctico con la penumbra y columnata infinita de la Corderie. A una escala más doméstica y humilde, pero no por ello menos significativa, el Grupo Talca, integrado por Rodrigo Sheward y Martín del Solar, expone a escala real su plataforma de observación desarrollada para la reserva Pinohuacho en Villarrica. En este caso, la rusticidad del material -rollizos hechos de desechos forestales-, la escasez de recursos y el aislamiento se fusionan con la artesanía y capacidad local para desarrollar un pequeño pabellón que no sólo tiene la potencia de enmarcar y poner en relevancia el paisaje de los volcanes del sur, sino que, incluso, transportado y dislocado en un lugar tan opuesto como las lagunas de Venecia es capaz de mantener su significancia y relevancia. Entre los representantes chilenos que también exploraron esta vertiente tectónica destaca el trabajo de la paisajista Teresa Moller, quien luego de descubrir los desechos de una cantera de travertino en el desierto de Atacama, decide darles nueva vida y trasladarlos a Venecia para fusionarlos con el exceso de mármol y piedras nobles de la fondamenta, disponiéndolos como bancas, mesas o simples separadores en espacios públicos, llamando la atención al poco cuidado que tenemos en Chile por darle nobleza a nuestro entorno urbano y las oportunidades perdidas por considerar la materia como desecho.

The work of Kunle Adeyemi and his office NLÉ in Nigeria deserves a special mention. They presented a full-scale reproduction of the floating school for children at camp Makoko in Lagos, located in a wetland area where water becomes support and not a threat for this temporary infrastructure. The most dramatic aspect of this proposal is the controversy that arose a few days after the biennial inauguration, when the original school in Lagos collapsed for lack of maintenance and the authorities’ negligence, highlighting the precarious context and the risk surrounding this architecture. The work of Chilean Elton Léniz for the Caserta educational foundation is also worth mentioning. Its assembly, finely designed with Gonzalo Puga, manages to immerse the visitor in the experience of the landscape that gives life to the work of the foundation, which seeks to rescue vulnerable children from urban contexts and expose them safely to nature and the mountain landscape as an experience of relief and escape from the violence they experience daily, protected by a series of shaded areas, open class rooms and facilities subtly designed so as to put into relevance the landscape and become part of an ongoing educative and healing process for the children. TECTONIC EXPLORATIONS AND PERTINENT BEAUTY The third group of participants could be those whose tectonic exploration leads the form to the very limits of its material condition. It’s the architecture that, like the pyramids “... is the machine of his own construction. The inclined plane” 5 , paraphrasing Paulo Mendes da Rocha, whose career was awarded in this Biennale with the Golden Lion. The approach has several readings in the exhibit, starting with the installation of Elemental itself in the Hall of the Corderie and the main pavilion of the Giardini. As if in protest, but also vindicating the life of the material, the studio recycled the plasterboard panels and steel profiles from the demolition of the Art Biennale of last year, using them as a new ceiling and creating an atmosphere of meditation that gives a certain solemnity and mass at the beginning of the tour. The synthesis in the use of materials also borders on the sublime in the “landscapes of light”, by Transsolar, where a series of perforations and mirrors “build” space materializing light beams in dialectical contrast with the darkness and endless colonnade of the Corderie. In a more humble and domestic scale, but no less significant, Grupo Talca, composed of Rodrigo Sheward and Martín del Solar, exposed in full-scale their observation platform developed for the Pinohuacho reserve in Villarrica. In this case, the rustic material – discarded forest logs - the scarce resources and isolation, merge with the craftsmanship and local capacity to develop a small pavilion that not only has the power to frame and make relevant the landscape of the southern volcanoes, but even transported and dislocated in such an opposite place as the Venice lagoons, is able to maintain its significance and relevance. Among the Chilean representatives who also explored this tectonic aspect we highlight the work of landscape architect Teresa Moller, who after discovering scraps from a travertine quarry in the Atacama desert, decides to give them new life in Venice merging with the excess marble and noble stones of the fondamenta, arranging them as benches, tables or simple public space separators, drawing attention to the little care we take in Chile in giving nobility to our urban environment and the opportunities lost by considering material as waste.

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