REVISTA DIGITAL - 2425

“ Me gusta mi trabajo porque la cocina es mi pasión, y los niños hacen que me sienta feliz haciendo lo que me gusta” , dice Pedro con una sonrisa mientras prepara la comida del día. La cocina no solo alimenta, también cuida. El equipo conoce alergias, gustos y necesidades. Cada plato lleva detrás dedicación, planificación y mucho cariño. Cuando el colegio empieza a ensuciarse y desordenarse, Diana y sus cuatro compañeras están ahí, siempre presentes, para devolverle el orden y la limpieza. Ellas se encargan de que todo permanezca impecable, y gracias a su esfuerzo diario, tenemos aulas, terrazas, pasillos, laboratorios y cada rincón del colegio relucientes. Su dedicación constante es una muestra de amor y compromiso hacia toda la comunidad educativa. A primera hora de la mañana, el colegio ya se llena del delicioso aroma de la comida que Pedro prepara desde las 7:15 junto a sus compañeras. Juntos elaboran cerca de 480 platos al día. Pasan largas horas en la cocina, entregándose con pasión para ofrecer lo mejor a los estudiantes. Los menús, diseñados entre la dietista y la Conselleria, aseguran una alimentación equilibrada y saludable. Estos héroes, y muchos más, cada día nos regalan una sonrisa y su esfuerzo silencioso para que todos podamos sentirnos tranquilos y felices en un entorno tan bonito como es nuestro colegio. Aunque su trabajo no aparezca en boletines ni en notas de evaluación, es imposible imaginar una escuela sin ellos. Son quienes recogen, ordenan, limpian, cocinan, cuidan y reparan. Hacen lo que muchos no ven… pero todos necesitamos. Y cuando algo se rompe… alguien lo arregla, aunque pocos lo vean. Vicente, encargado de mantenimiento, se encarga de que todo funcione: luces, grifos, puertas, ventanas, calefacción, césped, seguridad... “Mi trabajo es que todo esté bien, pero lo que más me gusta es cuando un niño me dice ‘¡Gracias por arreglarlo, Vicente!’”. Su labor constante es clave para que el colegio funcione con normalidad.

Desde aquí, les decimos: gracias.

Porque en el Colegio Dominicas, los verdaderos héroes también llevan guantes, mandiles, herramientas… y siempre, una gran vocación de servicio. Gracias por cada aula impecable, cada comida caliente, cada grifo que vuelve a funcionar, cada pasillo que huele a limpio y cada gesto silencioso que sostiene la vida escolar.

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