Hugo también reconoce que no todos los niños se sienten atraídos por los deportes desde el principio: “Cada niño es distinto. Algunos no se sienten cómodos con los deportes competitivos, por eso ofrecemos una variedad de opciones. Queremos que todos vivan experiencias positivas y encuentren su espacio.” El deporte no solo fortalece el cuerpo: también enseña a convivir. “A través del deporte, los alumnos aprenden a colaborar, respetar turnos, tomar decisiones en grupo y manejar emociones intensas junto a otros. Son experiencias que refuerzan valores como la empatía, el respeto, la responsabilidad y la solidaridad.”
Para cerrar, Míguez envía un mensaje directo a los alumnos que aún no se han decidido: “Que se animen sin miedo. No importa el nivel o la experiencia: lo importante es participar, disfrutar y compartir. Siempre hay un espacio para cada uno. El deporte les puede sorprender… y mucho.” En nuestro centro, el deporte es parte fundamental de la formación integral del alumnado. Más allá de los beneficios físicos, representa una oportunidad de crecimiento personal y colectivo. Porque no buscamos solo formar deportistas, sino personas sanas, responsables y solidarias. ¡Y estamos aquí para acompañarlos en cada paso del camino!
Hugo dando clase con los alumnos de primaria. (Imagen tomada por un profesor del colegio)
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