a día, además de representar actividad física, ejercicio bueno para el cuerpo, nos proporciona momentos de relaja- ción y mejorando nuestro estado de ánimo. Estas situaciones provocan en nuestro cuerpo la disminución de la hormona cortisol, la cual se libera con el estrés y puede influir en aspectos básicos de nuestro descanso y sueño. Cuando estamos en contacto y miramos a nuestros animales de afecto nuestro cerebro libera mayor cantidad de oxitocina (también conocida como la hormona de la felicidad) y endorfi - nas, produciendo una reducción del ritmo cardiaco y la presión arterial. El animal de afecto y su influencia en la dinámica familiar (con o sin ni- ños): Cuando un animal de compañía llega al hogar ingresa como un agente que implica nuevos retos y responsabili- dades, estas deben ser asumidas por toda la familia, al redistribuir las tareas del hogar, todos los miembros asumen de forma voluntaria ciertas funciones, lo cual promueve el apoyo y coopera- ción familiar. Por lo cual se puede decir que nuestros animales de afecto fomen- tan la responsabilidad. Donde incluso podemos decir que la responsabilidad se puede extender a otros ámbitos de la vida, propiciando el establecimiento de rutinas y horarios determinados. En cuanto a la comunicación el animal de afecto es un puente que permite fortalecer los canales de co- municación, puesto que las nuevas responsabilidades implican establecer espacios de diálogo que antes no exis-
tían, donde no solo se tratan temas relacionados con el animal como tal, sino además se dialoga con relación a los demás miembros del hogar, or- ganización del día a día, vacaciones, paseos, reuniones familiares, etc. La convivencia cotidiana se desarrolla en un ambiente de acuerdos y reglas que establecen los miembros de la familia permitiendo una relación más cercana. Este puente de comunicación es tan amplio que no solo se observa den- tro del entorno familiar, a nivel social nuestros animales de compañía hacen más fácil relacionarse con otras perso- nas, sean o no tutores de animales de compañía. Ahora bien para terminar con un último beneficio sobre los animales de compañía, si bien es cierto todos los mencionados aplican en niños esté es- pecíficamente aplica a todos aquellos bebés y niños que crecen en hogares con animales de afecto. Pues resul- ta que está comprobado que tienen menos riesgos de padecer alergias y asma. Al estar expuestos al pelaje des- de el nacimiento el cuerpo desarrolla inmunidad ante estos agentes exter- nos. Lo cual es una maravillosa noticia. Podemos concluir que los animales definitivamente llegan a un rincón del alma al que los seres humanos no te- nemos acceso y nos enseñan mucho más de lo que creemos.
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