Una década singular en la arquitectura chilena La década del 60 en Chile comienza con el terremoto de Valdivia (mayo de 1960) y culmina con la elección del presidente Salvador Allende (septiembre de 1970). Son diez años intensos, prolíficos, complejos y llenos de energía creadora. Son los años de la “revolución en libertad” y la Reforma Agraria. De Palomita Blanca y El Chacal de Nahueltoro . La citroneta y la “nueva ola”. Del mundial del 62. Internacionalmente es la década de la guerra fría entre EEUU y la URSS. De Kennedy y Kruschev. De Mafalda, los Beatles y el movimiento hippie. De la llegada de la píldora anticonceptiva y la llegada del hombre a la luna. De la revolución cubana y la independencia de 18 países africanos. París 1968 ( “Seamos realistas, pidamos lo imposible” ), la Primavera de Praga y la construcción del Muro de Berlín. Desde el punto de vista económico, Chile era un país muy diferente al actual: tenía un PIB per cápita de US$ 1.027 (1965), que en 2014 llegaría a US$ 23.000. Sin embargo, la desigualdad era mucho menor en esa década que en todas las posteriores, lo que nos habla de un país más pobre pero más equitativo. 1 Es una década de oro para la arquitectura chilena. Baste recordar que las dos únicas obras de arquitectura del siglo XX que han sido declaradas Monumento Nacional se levantaron en estos años (la Iglesia de los Benedictinos en Las Condes y el Edificio Copelec en Chillán). Mención aparte merecen el Estadio Nacional (1938), declarado Monumento Nacional por ser testimonio de la violación a los derechos humanos durante el gobierno militar, y el Barrio Cívico de Santiago, por sus méritos urbanísticos. Durante estos años comienza la cosecha de lo sembrado en las décadas anteriores. Un salto adelante en la modernización del país como resultado del quehacer de una generación de arquitectos que recibió los efectos de las reformas a la enseñanza de la arquitectura gestadas a fines de los años 40 2 . Las obras, tanto públicas como privadas, alcanzan un alto nivel de calidad e innovación que permea la arquitectura, el diseño y el urbanismo; el ejercicio profesional y académico y la teoría y la práctica. Esa calidad se manifiesta en edificaciones singulares de esta década, como la Cepal, el Edificio Copelec, la Municipalidad de Valdivia, la fábrica Carozzi, la Unidad Vecinal Portales, el conjunto Salar del Carmen en Antofagasta y la Remodelación República. La mayoría de ellos adquiere reconocimiento internacional y se asocian al concepto de “Brutalismo” en la arquitectura de esa época. También encontramos un avance notable en materia de urbanismo con la realización de los planes reguladores metropolitanos de Santiago, de Concepción y de Valparaíso, que incorporan la visión del urbanismo territorial y la planificación intercomunal. En esa década también se produce un avance sustantivo en teoría de la arquitectura al publicarse los libros Arquitectónica , de José Ricardo Morales, e Institución Arquitectónica , de Juan Borchers, que se convertirían en los más importantes aportes de teoría de la arquitectura de todo el siglo XX en nuestro país. El ambiente universitario es de una gran vitalidad. El 67 y 68 se producen las movilizaciones estudiantiles que derivan en reformas democratizadoras y renovadoras coincidentes con las conocidas como París 1968. Los estudiantes son protagonistas del cambio social: “Me gustan los estudiantes/que rugen como los vientos/cuando les meten al oído/sotanas o regimientos…” dice entonces una canción de Violeta Parra. Algunos ejemplos reveladores: la estrecha colaboración de jóvenes estudiantes y profesores de la Universidad de Chile con los pobladores de los campamentos La Victoria, Nueva La Habana y otros; la movilización de estudiantes y profesores de la Universidad Católica de Valparaíso que se oponen a un proyecto del MOP para hacer una autopista costera entre Valparaíso y Viña del Mar (su bandera de lucha es un contra-proyecto llamado Avenida del Mar); la
A unique decade in Chilean architecture The 1960s in Chile begin with the Valdivia earthquake (May 1960) and culminate with the election of President Salvador Allende (September 1970). These are ten intense, prolific and complex years, full of creative energy. These are the years of the “revolution in liberty” and the agrarian reform; Palomita Blanca and El Chacal de Nahueltoro; the citroneta (Citroen 2CV, manufactured in Chile) and the “new wave” in music; the 1962 World Cup. Internationally it is the decade of the cold war between the US and the USSR; Kennedy and Khrushchev; Mafalda, the Beatles and the hippie movement; the advent of the contraceptive pill and the moon landing; the Cuban revolution and the independence of 18 African countries; Paris 1968 (“Let’s be realistic, demand the impossible”), the Prague Spring and the construction of the Berlin wall. From the economic point of view, Chile was a very different country very different than the one we have today: GDP per capita was US $1,027 (1965), which in 2014 would rise to $23,000. However, inequality was much lower in that decade than in all the following, which speaks of a poorer but much more equitable country. 1 It was a golden decade for Chilean architecture. Suffice to say the two only works of architecture of the 20th century that have been declared national monuments were built in those years (the Benedictine Church in Las Condes and the COPELEC Building in Chillán). Worthy of mention is the National Stadium (1938), declared a national monument for bearing witness to the violation of human rights during the military government, and the Civic District of Santiago for its planning merits. In these years begins the harvest of what was sown in previous decades. A leap forward in the modernization of the country as a result of the work of a generation of architects who enjoyed the benefits of the architectural education reforms borne in the late 1940s 2 . The works, both public and private, attain a high level of quality and innovation that permeates architecture, design and town planning, as well as professional and academic life, theory and practice. This quality manifests itself in the unique buildings of this decade, such as the ECLAC Headquarters, the COPELEC building, the municipality of Valdivia, the Carozzi factory, the Portales Neighborhood Unit, the Salar del Carmen Complex in Antofagasta and the República Project. Most of them received international recognition and are associated with the concept of brutalism in the architecture of that period. We also find a notable advance in urban planning with the design of the Santiago, Concepción and Valparaíso metropolitan regulatory plans, which incorporate the vision of territorial and inter-communal planning. This decade also produced a substantial advance in the theory of architecture with the publication of Arquitectónica, by José Ricardo Morales, and Institución Arquitectónica, by Juan Borchers, which would become the most important contributions to the theory of architecture in our country in the 20 th century. The university environment is full of vitality. In 1967 and 1968 student demonstrations lead to more democratic and reinvigorating reforms coinciding with those known as Paris 1968. Students are the protagonists of social change: “I like students / that roar like the winds/when cassocks or regiments/ whisper in their ears...” sings Violeta Parra. Some revealing examples: the close collaboration of young students and professors of the University of Chile with the dwellers of the La Victoria, Nueva Havana and other encampment towns; the mobilization of students and teachers from the Catholic University of Valparaíso, opposed to a project by the Ministry of Public Works for a coastal motorway
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