Revista AOA_28

entrevista / interview

Teodoro fernández Premio Nacional de Arquitectura 2014 National Architecture Prize 2014

La conquista del espacio público The conquest of public space

De San Sebastián, País Vasco, es Teodoro Fernández (66), quien llegó muy pequeño a Chile junto a su familia. Una acotada familia de inmigrantes sin redes ni contactos en este alejado punto del mundo. Por eso fue que su papá no vio con entusiasmo que al salir de los Padres Escolapios su hijo Teo entrara a Arquitectura: “Él pensaba que quién iba a encargarme algo en un país donde no conocíamos a casi nadie”. Insistía en que antes estudiara Ingeniería como Bonifacio (su gemelo, destacado experto en temas hidráulicos) y después viera. “Pero yo lo único que veía era una trampa”, dice entre risas. Su padre murió antes de que su hijo recibiera el máximo reconocimiento al que puede aspirar un profesional en Chile, y a Fernández le habría gustado mostrarle “que se podía ser arquitecto sin estructura familiar, social o económica”. Luego de titularse en la Universidad Católica (1972) y de vivir 10 años en Madrid, volvió a Chile para asentarse profesionalmente e iniciar la que sería una larga y respetada carrera docente, principalmente como profesor de taller en la PUC, donde fue parte del grupo de académicos que formó el primer postgrado de Arquitectura del Paisaje con rango universitario del país. De hecho, esta faceta suya fue reconocida el año 2008 con el Premio a la Excelencia Académica, mientras sus aportes a la arquitectura le han valido el premio Internacional Reina Sofía (2008), la Gran Medalla AOA 2013 y finalmente el Premio Nacional de Arquitectura 2014. Su oficina comenzó a funcionar en 1991 y se nutre de una gran cantidad de

proyectos en el ámbito público -los encargos particulares han sido los menos- ganados por concurso. Desde el Centro Cultural Estación Mapocho de comienzos de los 90 hasta los recién inaugurados edificios Bicentenario Moneda y de la Onemi en Santiago, pasando por proyectos educacionales como la biblioteca del campus Lo Contador, la facultad de Teología y la Scuola Italiana en San Carlos de Apoquindo, hasta obras tan singulares como columbarios para el Arzobispado de Santiago, una planta piscícola o el paisajismo de una viña biodinámica. Pero sin duda lo más visible y reconocido son sus diseños de importantes parques urbanos. Entre los construidos, el Parque Inés de Suárez, la remodelación de la Quinta Normal, el Parque Bicentenario, todos en Santiago, y el Parque Kaukari de Copiapó; a la espera de decisión o de financiamiento están el Parque Isla Cautín en Temuco y el Parque de la Ciudadanía en el Estadio Nacional. Como él mismo ha dicho: “Soy ávido de trabajo y me entretengo diseñando desde una reja o una pequeña salita hasta un parque de 60 hectáreas”. Aunque en esta conversación con el comité editorial de Revista AOA el compromiso era centrarse en sus obras de arquitectura -su trayectoria paisajística fue abordada en la edición número 20-, el paisaje, la geografía, los parques urbanos y el rol del arquitecto como configurador de espacios públicos resultaron ineludibles. Teo Fernández simplemente es con el paisaje.

92

Made with FlippingBook Digital Proposal Creator