Revista AOA_28

“Viviendo en España me llamó la atención que hasta los españoles, igual que los europeos, vieran a América como un total uniforme, siendo tan diversa y donde el borde que mira hacia el Pacífico fue el primero habitado y conquistado. Y se me viene a la cabeza un seminario que organizó Arquine donde Mikel Adriá partió diciendo que nosotros vivíamos detrás de la cordillera. Yo lo paré en seco y le dije que nosotros vivíamos DELANTE de la cordillera”. “While living in Spain, it struck me that even the Spaniards, like the Europeans, see America as a uniform whole, it being so different, and where the coast facing the Pacific was the first inhabited and conquered. A seminar organized by Arkine comes to mind, where Mikel Adriá began saying that we lived behind the mountain range. I stopped him right there and told him we lived in FRONT of the mountain range”.

Parque Urbano Kaukari, Copiapó Arquitectos: Teodoro Fernández, Macarena Gaete, Milva Pesce, Paulina Courard Superficie construida 1ª etapa: 60.000 m² Año Proyecto: 2010-2014 Kaukari Urban Park, Copiapó Architects: Teodoro Fernández, Macarena Gaete, Milva Pesce, Paulina Courard

GFA 1st Phase: 60,000 m² Project year: 2010-2014

y lo tomara, solo era cosa de disimular algunas calles que habían echado a perder el lugar. Con las obras uno también espera provocar algo. Pienso en uno de mis edificios recientes, el Fine Arts del colegio Nido de Águilas (2013), ganado por concurso. ¡Qué más quiere un arquitecto que le pidan hacer un edificio dedicado al arte en estas condiciones, casi sin límites! Terminamos con un teatro magnífico de casi 800 plazas, con salas de ballet, de música, etc, donde lo estético también se justifica por las necesidades técnicas. Otro es la Casa Club CDUC en San Carlos de Apoquindo (2009), también ganado por concurso, donde se daba la libertad de construir sobre el edificio anterior -más pequeño- o en otro lugar. Lo curioso es que todos los participantes propusieron botarlo, fui el único que quiso aprovechar algo del club house que había. Y funcionó, el edificio que resultó me gusta bastante, es más grande y no recuerda al anterior, su fisonomía es totalmente nueva. CAU: ¿Cómo hace tu oficina para presentarse a tantos concursos y en paralelo ir desarrollando los proyectos que ganan y otros encargos? Hasta el año pasado fuimos 12 personas, ahora somos seis. Trabajo con arquitectos una generación más joven que yo, como Sebastián Hernández -quien está hace más de 15 años en la oficina- y Milva Pesce, además de Danilo Martic, Philip Blanc y Tomás McKay, quienes tienen vidas profesionales independientes, van y vuelven. Con Paulina Courard también nos juntamos para algunas propuestas. Aunque me creía súper eficiente para dibujar en el computador, los más jóvenes sí que lo son, su aporte es enorme ante a las propuestas. Es una estructura ‘casera’, donde nos juntamos, damos ideas, rayamos y tomamos las decisiones. El proceso creativo de los concursos puede ser infinito, pero es indispensable decidir rápido porque no hay nada peor que llegar tarde. En mi caso, los concursos han sido clave: si he podido hacer tantas obras es gracias a los concursos. RL: Más allá de la satisfacción, ¿qué significa para ti ser Premio Nacional de Arquitectura? Como dije en una entrevista, a veces puede ser abrumador o inhibidor, es demasiado nombre eso de ‘Premio Nacional de Arquitectura’… Uno sabe lo que todos peleamos por hacer nuestro trabajo, entonces ¿por qué decidieron que yo era especial? Me atrevo a pensar que se debe a algo que hice de manera consciente cuando decidí participar en el concurso del Parque Inés de Suárez. Pensé que si iba a haber un tema respecto al espacio público y el paisajismo, los arquitectos teníamos que estar ahí porque es un campo en el que podemos decir algo y aportar. Busqué de manera consciente impulsar que los arquitectos tuviéramos un lugar en este ámbito, que de otro modo iba a quedar en manos de los planificadores, de los jardineros, de los botánicos, de los ecólogos o de los administradores. Nos metimos a codazos, pero los arquitectos hoy somos parte de la planificación y desarrollo de espacios públicos y paisaje. EB: ¿Eso refuerza tu rumbo para el futuro? Ya cumplí 66 años. Dejé de hacer clases porque en la universidad me dijeron que a los 65 uno debía jubilar. Y bueno, parece que hay dar pasos al lado. Uno se acomoda a lo que le toca, pero en la medida que uno esté lleno de proyectos y acompañado de gente joven tiene mucho por delante.

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