segunda parte Una mirada al suministro estéril en América Latina
Enfrentamiento al dolor de Argentina Jan Huijs Fundación para el Desarrollo de la esterilización en la Argentina
Una experiencia estremecedora
El domingo 15 de junio, después del congreso en Lima, Perú, me encontraba en mi habitación del hotel, en el sexto piso. Estaba sentado a la mesa, cerca de la pared, todavía ordenando las fotos de los días anteriores en mi computadora portátil. Sobre mi cabeza había un televisor LCD de pantalla grande. Todo estaba en silencio. De repente, desde lo profundo y lejano, se escuchó un retumbo. Al principio pensé que se trataba de un camión pesado pasando por la concurrida carretera de abajo.
Sin embargo, el ruido se hizo más fuerte. El televisor comenzó a sacudirse. El sonido aumentó. Me di cuenta: ¡un terremoto! Era la primera vez que lo experimentaba. No tenía idea de cuánto duraría ni de si empeoraría. El televisor ahora se sacudía violentamente en la pared. En la habitación no había dónde refugiarse: ni la mesa ni la cama permitían colocarse debajo. El miedo intentó apoderarse de mí… ¿Sería este mi final? Pensamientos propios de los últimos momentos cruzaron mi mente.
Sin embargo, tras aproximadamente un minuto, el retumbo disminuyó y finalmente desapareció. Había terminado. Bajé rápidamente por las escaleras y esperé afuera para ver qué ocurría. Muchas personas hicieron lo mismo. Todo permaneció en calma. El televisor del vestíbulo seguía funcionando y ya mostraba imágenes del sismo: magnitud 6,1; el epicentro en el océano, cerca del Callao, adyacente a Lima, muy próximo a donde me alojaba. Por ahora, había salido ileso, salvo por el susto.
Fig. 08 - A los pocos minutos de ocurrido ya había un anuncio del sismo en la TV local.
Fig. 09 – Me alojé en este hotel en el último piso…
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