Mayor concentración Al ser una práctica en la que requerimos de mucha concentración, nos ayuda a entrenar el manejo de nuestra atención, no sólo al momento de meditar, sino también en otras áreas de nuestra vida como el trabajo, las relaciones sociales y la familia.
Manejo del dolor Si bien la meditación no reduce el dolor, sí puede ayudar a reducir el sufrimiento que sentimos ante el dolor. Una de sus características principales es que nos ayuda a afrontar situaciones difíciles colocándolas en una perspectiva distinta y permitiéndonos ver más allá del problema.
Disciplina Las prácticas meditativas pueden ayudarnos a ser más disciplinados y a generar buenos hábitos, ya que para mejorar nuestras habilidades en estas se requiere de práctica y constancia. Hacer de la meditación, un hábito, puede ser una herramienta muy útil para generar rutinas más concretas y ordenadas en nuestro día a día.
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