Magnetízate - #9 Diciembre- Interna

Durante más de la mitad de la temporada, Max Verstappen y compañía no lograrían encontrar la formula ganadora. Tuvieron que pasar diez Grandes Premios para volver a subir a lo más alto del podio. En el Gran Premio de Brasil, el tetracampeón del mundo, le dió al planeta una de las mejores actuaciones que se han visto en un trazado de Fórmula 1. Al salir de la posición 16 con el pavimento mojado, Max lograría remontar toda la parrilla, haciéndose con el primer puesto y demostrando que tenía todo para volver a ser campeón del mundo.

De esta manera, Verstappen llegaba con una ventaja considerable al antepenúltimo compromiso de la temporada. Solamente necesitando terminar por delante de Lando Norris, para coronarse campeón del mundo. Desde el sábado en la clasificación, el neerlandés comenzaría la construcción de su cuarto título, haciendo una vuelta que lo dejaría por delante de su único competidor.

Ya el domingo, Max Verstappen, mostraría un estilo de manejo conservador, sin arriesgarse a cometer errores, llevando de principio a fin su monoplaza dentro de las líneas de carrera, para de tal forma terminar con la badera a cuadros que lo consolidaba en la historia como uno de los seis pilotos más ganadores de todos los tiempos y levantando su cuarto título mundial de la Fórmula 1.

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