Proyecto para el concurso del Centro Pompidou, París. Croquis de Mario Pérez de Arce, 1970. Project for the Centre Pompidou Competition, Paris. Sketch by Mario Pérez de Arce, 1970.
Edificio Cámara Chilena de la Construcción, Santiago. / Chilean Chamber of Construction Building.
Concurso Plaza Baquedano. / Plaza Baquedano Square competition.
Su huella en concursos El sistema de concursos de arquitectura goza de prestigio durante buena parte del siglo XX. Gracias a él, son seleccionados buenos jóvenes arquitectos cuyas soluciones vienen a refrescar el ambiente de la arquitectura. Con su grupo de colegas es un decidido partidario del sistema y partícipe habitual en las principales competencias. Con espíritu generoso, a sabiendas de que un concurso de arquitectura deja un solo ganador y muchos perdedores, una y otra vez vuelve a organizar equipos para hacer frente a cada nueva convocatoria. A lo largo de su vida participa en más de 50 concursos, ganando varios de gran importancia y que fueron construidos (ver recuadros). En 1952 participa con un equipo en el concurso para la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, en el que se enfrenta a soluciones tradicionalistas. Mucho se comenta de esta contienda con la que se abre un nuevo tiempo para la arquitectura. Obtiene el segundo premio, resultando vencedor el arquitecto Juan Martínez con un proyecto de corte clásico aun cuando desprendido de toda ornamentación. Durante 1972 participa en un concurso para el Centro Pompidou en París. Al año siguiente gana un concurso para una nueva torre en la Remodelación San Borja, pero sobreviene el golpe militar y el contrato para su construcción se anula. En 1978 se impone en el concurso privado para la sede del Banco Unido de Fomento. Al desaparecer esta institución, el edificio es terminado por el Estado y asignado al Poder Judicial, rol que conserva hasta hoy. El edificio concebido como una torre, se interconecta con las edificaciones circundantes por intermedio de una placa de cinco niveles.
En 1982 reincide presentándose al concurso para el Parque La Villete, también en París, con una propuesta que incluye la plantación de especies chilenas. No recibe premio (se presentan sobre 500 proyectos), pero es publicada. En 1988 gana el concurso de la piscina cubierta para el Estadio Español de Las Condes, en cuya autoría tiene importancia la mano de Teodoro Fernández, por esa época asociado a la oficina. El proyecto -que se construye- consulta una piscina construida sobre nivel de terreno, abierta en grandes vidrieras al paisaje circundante y al aporte térmico del sol del norte. El recinto resultante es alegre y luminoso, y además se integra al estadio en forma amable con sus fachadas transparentes que contrastan con otras construcciones deportivas anteriores. Como director de concursos trabaja arduamente en una compleja convocatoria para la ampliación del Congreso Nacional y, posteriormente, en el concurso para el parque más importante ejecutado hasta ese momento en la ciudad: el Parque Araucano. Considera que la elaboración de bases es una primera intervención arquitectónica en la solución, y pone sus mejores esfuerzos en la tarea. Algunos le dejan un dejo amargo, como el anteproyecto para el memorial del Padre Hurtado, que desarrolla con un lenguaje de recursos sencillos y casi pobres en sintonía con el personaje, pero siente no haber sido comprendido (resultó segundo). Gran interés revisten sus propuestas para el Aula Magna PUC, para la Plaza Baquedano (tercer premio) y para la Plaza de la Ciudadanía (recompensa), proyecto en el que excluye el hundimiento de la Alameda como proponen las bases.
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