- Enrique Browne: La arquitectura francesa ha perdido el peso cultural que tuvo en la época de Le Corbusier o de L’Architecture d’Aujourd’hui. En su opinión, ¿cuáles son los nombres que marcan hoy el camino en Francia? Es difícil dar nombres y definir la arquitectura francesa actual porque hay mucha diversidad. Vivimos un periodo de búsqueda y de debate con escuelas, tendencias y posiciones muy diversas. Están los arquitectos de estatura internacional, como Jean Nouvel, Christian de Portzamparc y quizá también Jean Michel Wilmotte… Pero la necesidad de ser parte del star system les ha hecho mucho mal. En lo personal yo respetaba mucho a Nouvel por sus cuestionamientos y propuestas, pero se está perdiendo en una búsqueda desenfrenada por sorprender y mantener su status de gran figura. De Portzamparc se ha sometido a la necesidad de hacer una obra de artista al punto de caer en un manierismo exagerado. - Yves Besançon: ¿No incluye a Dominique Perrault? No, no lo incluyo. Es curioso, Perrault es mucho más conocido fuera que dentro de Francia, donde su pensamiento y su obra siempre han sido objeto de debate. Es una figura. En lo personal lo considero muy buen constructor, con un nivel de detalles fantásticos, pero con una arquitectura muy académica. La arquitectura es un arte útil, no es producto de un capricho, y la arquitectura de Perrault en muchos casos se desentiende de las necesidades del proyecto. - Raimundo Lira: ¿Qué figuras existen más allá del star system ? Hay muchísimos arquitectos menos conocidos que desarrollan una producción de calidad con posicionamientos muy diversos. El último premio nacional de arquitectura, por ejemplo, Marc Barani. Es de muy bajo perfil. No tiene muchas obras, pero cada una es de calidad notable. Un gran proyecto suyo es el terminal de tranvías de Niza. También hay varios discípulos del Cursus 1 de Enrique Ciriani en Francia, figuras interesantes como Jacques Ripault, quien estuvo casado con una hija de Emilio Duhart y formaron un estudio. De la misma tendencia es Michel Kagan, ya fallecido, pero que dejó una obra de gran nivel y que continúa su mujer, Nathalie Régnier. Destaco también a Patrick Bouchain, cuya obra tiene una mirada muy personal y que se relaciona menos con la alta tecnología y más con la reutilización, reconversión y reciclaje de materiales, investigación técnico constructiva. Otros que han desarrollado un trabajo bastante personal, con una reflexión profunda sobre la evolución de los programas, son Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal. Tienen obras tan curiosas como la restructuración del Palais de Tokyo, un antiguo edificio convertido en museo y que dejaron en estado brutalista, como una obra inacabada del tipo okupa , con muros derruidos y apuntalados con anillos de acero. Son conocidos por sus propuestas de vivienda social, como la remodelación de la Tour Bois Le Petre, una torre en un sector muy popular al norte de París por la que ganaron la Escuadra de Plata, el premio a la mejor obra del año en Francia. Se inscriben en un discurso más general frente a lo patrimonial, discurso que yo comparto. Es una posición sobre las intervenciones en el patrimonio de la arquitectura moderna que alude a edificaciones que dejó el periodo de postguerra y que son parte de la herencia de la arquitectura del paisaje francés.
Among contemporary French architects Katz features Marc Barani, recent recipient of the Grand National Prize of Architecture of France. In 2008 he received the Équerre d’argent award for the Nice Tram multimodal center, built in 2006.
Entre los arquitectos contemporáneos franceses Katz destaca a Marc Barani, reciente Gran
Premio Nacional de Arquitectura
de Francia. El 2008 recibió el galardón Équerre d'argent por el polo multimodal del Tranvía de Niza, construido el año 2006.
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