Revista AOA_26

- Carlos Alberto Urzúa: Es mirar el patrimonio no solo a partir de su estética, sino también desde su representatividad cultural, histórica y social. Hay muchos, como el propio De Portzamparc, que han dicho que los arquitectos debieran pedir disculpas por haber dejado como legado los grandes conjuntos habitacionales de la postguerra. Es una aberración como discurso. Esos conjuntos se hicieron para acoger a gente que vivía en condiciones terribles. En los años 50 y 60 en Francia había un déficit de millones de viviendas, y en París menos de la mitad tenía calefacción, agua, electricidad y baños al interior. Por entonces se construían 650 mil viviendas anuales que daban respuesta a millones de personas. Entonces ¡cómo decir que los arquitectos deban arrepentirse! En esos momentos la sociedad francesa pudo responder a un problema urgente de vivienda, sin embargo hoy en Francia tenemos más de un millón de personas en condición de precariedad habitacional y solo se construyen alrededor de 200 mil viviendas al año. Y si comparamos la calidad del espacio, de superficie, de luz, esas viviendas eran hasta un 30% más grandes que el promedio de la vivienda que se construye hoy. Actualmente los costos del suelo y de la construcción son altísimos, y la gente no puede comprar una propiedad ni pagar arriendo. Para adaptar el mercado inmobiliario de venta o alquiler a las posibilidades económicas se han ido reduciendo las superficies. Por eso el ejemplo de Lacaton & Vassal es interesante, porque pese a todo agrandan la superficie de vivienda y proponen tipologías valiosas. Patrimonio con otra mirada - YB: ¿Cuál es la posición de los arquitectos frente a las políticas de desarrollo urbano del estado? Es muy diversa. Pero arquitectos como Lacaton & Vassal han ido contra una política de demolición de edificaciones de la postguerra, una suerte de negación de esos barrios de barras y torres para reemplazarlos por edificios de cuatro a seis pisos de vivienda privada. En este movimiento pensamos que hay que valorizar las obras a partir de lo que son, apoyarse sobre la materia con la que trabajamos y no con lógica de tabla rasa. Esos tejidos de grandes conjuntos tienen defectos, pero también grandes virtudes y potencialidades. Los defectos son menos arquitectónicos que sociales, son el hecho de que se han concentrado en sectores con malos servicios públicos y equipamiento, sin trabajo, sin oferta cultural, sin transporte público, con poblaciones de mayor precariedad. Es cierto que hay edificios sin ningún valor y que pueden demolerse, pero muchos de esos tejidos se pueden rescatar. - CAU: Gran parte de los encargos de arquitectura pública en Francia se resuelven por concursos, en un sistema organizado y transparente. Las convocatorias son acotadas y parece existir relación directa entre concurso fallado y obra construida. ¿Cómo opera el sistema de concursos? Efectivamente la mayor parte del encargo público es por concurso y los concursos son por invitación, es decir, no son abiertos. El primer paso es publicar el llamado en un diario oficial, invitando a los interesados a mandar un dossier de referencia con sus proyectos, además de acreditar seriedad, probidad y estado financiero. De los candidatos -de toda Francia y de la Unión Europea, según sea el encargo- se seleccionan entre cuatro y seis equipos, incluyendo al menos una oficina joven. Los seleccionados reciben las bases definitivas y también un pago por participar, una prima estimada en el 80% de los gastos que en el caso del ganador es un adelanto de sus honorarios.

Locaux Radiophoniques et Bureau, France Bleu Perigord. Obra de Pablo Katz Architecture en Perigueux, 2006. Locaux Radiophoniques et Bureau, France Bleu Perigord. Work by Pablo Katz Architecture in Perigueux, 2006.

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