- YB: Es interesante la selección acotada de participantes, porque efectivamente ningún jurado puede evaluar a fondo, con la detención y análisis que se requiere, más de seis o siete propuestas. En Chile eso no ocurre y los jurados llegan a evaluar decenas de propuestas. Y tampoco se cubren los costos de participación, lo cual deja de antemano fuera a muchos buenos arquitectos. Todo trabajo merece retribución, más uno de la envergadura de los concursos de arquitectura, que implican pago de equipos y materiales, además de energía creativa. Y frente a la cantidad de proyectos a evaluar, si son muchos en la práctica el jurado termina eligiendo imágenes, dejando de lado proyectos que pueden ser notables por estar mal presentados. - RL: La arquitectura francesa parece surgir de un proceso de reflexión, en que el estado se compromete a dar trabajo a los arquitectos cuando corresponde y ellos están obligados a desarrollar buena arquitectura. ¿Cómo participa usted de eso? Una de las cosas que me ha marcado es la definición que hace la ley de arquitectura y rige el ejercicio profesional en Francia. Ella define la arquitectura y el rol del arquitecto como un trabajo en defensa del interés común. Es decir, el arquitecto es un profesional que obra en el sentido del interés general. Esto es un elemento mayor, porque ha permitido a los arquitectos tener legitimidad para opinar sobre cuestiones urbanas y arquitectura, participar en debates sobre el futuro de la ciudad, proponer y resolver con autoridad. Sin embargo, mucho de esto está en regresión, y muchos arquitectos están preocupados del rumbo que está marcando la economía en una Unión Europea que en vez de nivelar hacia arriba, nivela hacia abajo, minando muchas de las especificaciones francesas de calidad. Si antes la vivienda social se construía por concurso, hoy estamos pasando a contratos por licitación. RL: Volviendo al tema de la recuperación patrimonial, ¿cómo enfrenta su oficina esa conversación? Tomemos por ejemplo el conjunto de los atelier, en que optó por generar un antejardín en un entorno de fachada continua, o la Casa Cubo (Maison de Ville), una obra transparente que parece romper la altura y volumetría del sector. ¿Por qué esos contrapuntos? De verdad considero que pongo especial atención en el contexto, pero soy un arquitecto contemporáneo que trabaja hoy, con materiales y tecnologías de hoy, para usuarios de hoy y también de mañana, no de ayer. La inserción de proyectos en el tejido antiguo de manera literal no es mi métrica, porque tengo preocupación por las fuentes térmicas, la sustentabilidad y cuestiones distintas a la arquitectura de Haussmann o del castillo de Versalles. Pero sí defino relaciones con el lugar: respeto por la altura, las estructuras, el volumen, las condiciones de asoleamiento, el sistema de vida de los vecinos. En el proyecto de los ateliers, por ejemplo, había casas retiradas de la calle, es decir, estaba el referente. El terreno se conformaba de cinco parcelas y no quería hacer allí un único edificio, quería conservar la escala de la calle. Entonces hice cinco edificios manteniendo la escala existente. El hecho de disociarlos para marcar la escala de cada parcela permite que el sol entre a los jardines. Es un proyecto extremadamente atento al contexto, pero sin mimetismo, trabaja sobre la repetición con pequeñas variaciones. En la Casa Cubo trabajé en un terreno muy pequeño, con 110 m ² disponibles para construir la casa y un estudio independiente. En la calle existía un par de edificios relativamente elevados, como también casas de dos pisos; al frente hay una pequeña colina con casas, un jardín prácticamente inaccesible y un muro contenedor de piedra 3,5 m. La geometría de la casa se define por su condición de esquina. Recoge elementos como el muro y el jardín, y define una fachada vidriada que aprovecha la zona verde del frente; del otro lado protege las vistas de los edificios vecinos con un muro horadado, al mismo tiempo que mantiene las relaciones. Lo que hice fue restituir la escala intermediaria entre las casas existentes y los edificios en esta situación de ángulo entre dos calles.
Maison de Ville, también llamada CK06, en París. Pablo Katz Architecture, 2009. Maison de Ville, also known as CK06, Paris. Pablo Katz Architecture, 2009.
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