Revista AOA_13

Una tercera característica, que también podemos vincular a la primera, ha sido el uso poco frecuente de métodos experimentales. Si bien esto es una limitación para mejorar el conocimiento profundo del comportamiento de los materiales y de las estructuras, nos ha librado de la enorme dependencia que es inseparable de la experimentación costosa realizable sólo en el extranjero, y que caracteriza, por ejemplo, a muchos dispositivos especiales patentados cuya legitimación queda entregada exclusivamente a la experimentación. Esa característica de nuestra ingeniería ha estado muy presente a la hora de establecer criterios normativos que limiten la aceptación o vinculen el diseño de elementos estructurales a procedimientos experimentales caros o que sólo se pueden realizar en el extranjero, evitando que la Ingeniería Estructural sea un generador de dependencia económica. La posición reacia al uso intensivo de procedimientos experimentales ha encontrado buena justificación en los periódicos eventos sísmicos sufridos en el país, que han “experimentado” con nuestras estructuras a la par de entregarnos valiosa información, mejor que la de cualquier mesa vibratoria o ensayo a escala natural de un modelo que nunca es real. Una cuarta característica ha sido la lentitud en la generación y revisión de las normas nacionales y el uso intensivo de normativa extranjera: en efecto, salvo las normas de diseño sísmico, casi no utilizamos otras normas nacionales. Y esas normas sísmicas tienen períodos de revisión y cambio cada 10 o 20 años. En apariencia, esa lenta renovación puede parecer poco progresista y poco modernizadora, sin embargo ha sido conveniente para un país pequeño, con una comunidad de ingenieros especialistas de experiencia que no supera las 150 personas. Si nos hacemos la pregunta sobre la mejor norma de diseño, la respuesta del sentido común es la siguiente: aquella que la comunidad de usuarios puede asimilar. Es inoficioso contar con una norma moderna y de frontera que los profesionales del área no conocen o, peor aún, mal conocen y mal aplican. Nuestra experiencia ha mostrado que la lentitud en reemplazar las normas del país no ha sido negativa, especialmente si consideramos que el 90% del contenido de la norma internacional más moderna de hormigón o acero ya estaba presente en la correspondiente edición de esa misma norma 20 años atrás. Y como esta cuarta característica de nuestro diseño es también un reflejo de nuestra realidad económica tan claramente visualizada por los pioneros, podemos resumir lo medular de nuestra escuela: Ingeniería Estructural para países con recursos limitados y de tamaño pequeño. Si en un momento se ha hablado de “economistas descalzos” y de “proyectos austeros”, sin duda la ingeniería estructural chilena ha sido una ingeniería austera bien parada sobre sus pies descalzos.

A third feature, which is also linked to the first, has been the infrequent use of experimental methods. While this hinders deep knowledge of materials and structural behavior, it has freed us from the inseparable and heavy reliance on expensive experimentation only achieved abroad, and which characterizes, for example, many patented special devices whose legitimacy is given exclusively to experimentation. That feature of our engineering has been always present when establishing normative criteria that condition the acceptance or link the design of structural elements to experimental procedures that are either expensive or can only be performed abroad; and therefore has also prevented structural engineering from becoming a generator of economic dependence. The reluctance to intensive experimental procedures has found good justification in the periodically suffered seismic events in the country, which have "experimented" with our structures and also given us valuable information, better than any vibrating table or 1 to 1 scale test of a model that is never real. A fourth feature has been the slow creation and revision of national standards and the intensive use of foreign codes: in effect, except for seismic design regulations, we seldom use other national standards. And these seismic codes are reviewed and changed every 10 or 20 years. Apparently, this slow renewal may seem hardly progressive or modernizing. However it has been convenient for a small country with a community of specialized engineers with expertise that does not exceed 150 people. If we ask ourselves about the best design standard, the common sense answer is: the one that the user community can assimilate. It is futile to have a cutting edge standard that area professionals do not know or, worse, know and practice poorly. Our experience has shown that the slow pace of replacement of the country's standards has not been negative, especially considering that 90% of the contents of the latest international standard for concrete or steel was already present in the corresponding edition of that same standard 20 years ago. And since this fourth feature of our design is also a reflection of our economic reality - as clearly visualized by the pioneers - we can summarize the core of our school: Structural Engineering for countries with limited resources and small size. If at one point people have spoken of "barefoot economists" and "austere projects”, Chilean structural engineering has certainly been an austere engineering, standing firmly on its bare feet. 第三个特征,也与第一点有关,是极少采用实验办法。这阻碍了关 于材料的系统知识和结构行为,但让我们从对国外昂贵实验仪器的 严重依赖中解脱出来,这些仅能从国外购买的实验仪器包括如很多 仅能在实验中合法使用的特殊专利设备。 我们的工程特点在制定格式化标准的时候一直得以体现,接受条 件或把结构元素设计和实验过程相联系,这些实验过程或者很昂 贵,或者仅能在国外操作。因此这些也阻碍了结构工程成为经济 依赖推动器。 无法广泛利用实验程序在一个定期受到地震影响的国家找到了正当 的原因,我们的结构工程不断地被发生的地震 “测试”,给了我们 非常宝贵的信息,比任何一个振动试验台或比例为1比1却永远不是 真实的试验模型都要好。 第四个特征是缓慢的创新和修订国家标准,广泛使用外国规范:事 实上,除了地震设计规范,我们很少使用其它的国家标准。这些地 震规范每10到20年重新修订一次。 很显然,缓慢更新的脚步好像不够进步、或者不够现代化。然而

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