Revista AOA_13

La constitución de un equipo numeroso como el de BVCH, al menos para Chile, debe ser contemplado en el contexto más amplio del desarrollo de la profesión con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Este se distingue, entre otros factores, por el desarrollo de equipos relativamente numerosos que en algunos casos -como el célebre de SOM- llegarán a constituir oficinas corporativas. No es este un hecho destacable sólo en sí mismo, sino corresponde a un punto de vista bien ejemplificado por posiciones como la de Walter Gropius al formar TAC (The Architects Collaborative) en Boston. Con ello se respondía a la envergadura y también a la complejidad programática y técnica de algunos encargos. Al mismo tiempo, tales organizaciones implicaban superar una idea heroica y supuestamente artística de un arquitecto actuando en solitario. La idea del trabajo en equipo se irá así afirmando a mediados del siglo XX y permitirá incorporar múltiples dimensiones técnicas y sociales al trabajo profesional. Junto a ello, la figura del arquitecto como coordinador de equipos irá haciéndose cada vez más fuerte, culminando durante la década del 60 cuando comienza a ser sometida a crítica. Las razones por las cuales BVCH se constituyó como tal ya han sido expuestas y son probablemente circunstanciales. Sin embargo, pueden ser vistas como una respuesta en el ámbito local a esta nueva realidad cultural y profesional. Las modalidades de esta oficina, compuesta por caracteres fuertes y dispares, lograron funcionar compatibilizando la autonomía de sus miembros con la cohesión del equipo. Tal como Héctor Valdés ha descrito en algunas de sus entrevistas, podían distinguirse en la oficina dos tipos de encargo: los de formato pequeño, asumidos con independencia y autonomía por cada uno de los socios, y los de envergadura mayor que exigían una participación y un acuerdo de los socios principales. Como se señaló previamente, la cohesión de base de la oficina estaba, al menos en parte, garantizada por la formación común y la pertenencia de tres de ellos a una misma generación. The formation of a large team like BVCH, at least for Chile, must be viewed in the broader context of the development of the profession after World War II. This period is characterized, among other factors, by the development of relatively large teams, which in some cases - such as the famous SOM – will become corporate offices. This is not only a remarkable fact in itself, but corresponds to a point of view exemplified by positions like that of Walter Gropius in forming TAC (The Architects Collaborative) in Boston. This was in response to the scale and also the programmatic and technical complexity of some commissions. At the same time, those organizations involved overcoming a heroic and supposedly artistic idea of an architect acting alone. The idea of teamwork will therefore affirm itself by the mid-twentieth century and will allow the integration of multiple technical and social dimensions to professional work. Along with this, the figure of the architect as coordinator of teams will become increasingly stronger, culminating in the ‘60s when it begins to be subjected to criticism.

Conjunto habitacional Estadio, Arica, 1956-1957 / Estadio Housing Development, Arica, 1956-1957 / 体育场房屋项目,Arica, 1956-1957.

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