BIENES RAÍCES/19
el horizonte
Fin de semana del 12 al 14 de junio de 2026
COLUMNA
EL DIVÁN INTERIOR POR ALEJANDRA SÁNCHEZ
L
VERDES
De herradura a catedral
Los dos estadios de Monterrey y sus dos mundiales. Cuarenta años separan al modesto Estadio Tecnológico del imponente Estadio BBVA. J unio de 1986. Monterrey amaneció con una fiebre que no era del verano. Por primera vez en su historia, la ciudad regiomontana abría sus puertas a la Copa del Mundo, y lo hacía con el Estadio Tecnológico como escenario principal. Aquella herradura de concreto, levantada apenas con medio millón de pesos recaudados en diecisiete días, iba a recibir a los mejores futbolistas del planeta. Nadie imaginaba entonces que, cuarenta años después, Monterrey volvería a vivir ese sueño — esta vez en una catedral de acero capaz de deslumbrar a cualquier aficionado del mundo. La historia del Estadio Tecnológico es, en buena medida, la historia de la ciudad misma: pragmática, trabajadora, construida a base de voluntad colectiva. El recinto nació en agosto de 1949. Con los años, el estadio creció de manera orgánica: en 1965 se añadió una tribuna superior al costado poniente que elevó el aforo a 33,600 asientos. Cuando México ganó la sede del Mundial de 1986, el Tecnológico tuvo que crecer una vez más, para cumplir con los requisitos de la FIFA, y fue ahí donde se construyó la llamada ‘herradura’ en la zona norte del estadio, una ampliación que llevó la capacidad total a 38,000 aficionados. Lo que vino a reemplazarlo fue: El Estadio BBVA —sede oficial del Mundial 2026 bajo el nombre de Estadio Monterrey—, el cual comenzó a construirse en 2011. Su diseño estuvo a cargo de la firma internacional Populous, en colaboración con la firma mexicana VFO y el arquitecto Federico Velasco. Los números de su construcción son de otra galaxia respecto al Tecnológico. ¿Qué separa a estos dos estadios más allá de los materiales y las dimensiones? La respuesta más sencilla es el tiempo, pero también lo es la manera en que una ciudad entiende su propia identidad. El Tecnológico era un estadio popular en el sentido más puro: construido con prisa, con recursos limitados, con el entusiasmo colectivo como principal material de construcción. El BBVA es el estadio de una metrópoli que se piensa a sí misma como referente global: calculado al milímetro, proyectado para durar décadas, diseñado para ser transmitido en alta definición a todos los rincones del planeta. El primero pedía sacrificio; el segundo exige excelencia. Y sin embargo, hay algo que permanece entre ambos: el calor —el de la ciudad y el de su gente. Entre esos dos mundiales, entre esas dos estructuras tan distintas, late el corazón de una ciudad que nunca dejó de construirse a sí misma.
FOREST GREEN ROVERS ECO PARK, INGLATERRA
Impulsado por el club Forest Green Rovers, considerado por la FIFA como uno de los equipos más ecológicos del mundo, el futuro Eco Park será construido principalmente con madera proveniente de fuentes sostenibles. El proyecto contempla energía renovable, manejo eficiente del agua, transporte de bajas emisiones y un diseño paisajístico que favorecerá la biodiversidad local.
TOTTENHAM HOTSPUR STADIUM, LONDRES, INGLATERRA Este estadio es una muestra de cómo el lujo arquitectónico puede combinarse con la eficiencia ambiental. El recinto opera con electricidad proveniente de fuentes renovables y cuenta con una estrategia integral para reducir su huella ecológica. Entre sus medidas destacan sistemas de bajo consumo de agua, monitoreo inteligente de recursos y una importante reducción en el uso de agua para mantenimiento de áreas verdes. También promueve el acceso mediante transporte público y movilidad sustentable.
ESTADIO 974, DOHA, CATAR
Su nombre proviene tanto del prefijo telefónico internacional de Catar como de los 974 contenedores marítimos utilizados en su construcción. Se convirtió en el primer estadio completamente desmontable de la historia mundialista. Su estructura permite desarmarlo y reutilizarlo en otro lugar, reduciendo el desperdicio de materiales y el impacto ambiental asociado a las grandes obras deportivas. Fue diseñado para aprovechar la ventilación natural y reducir el consumo de agua.
Alejandra Sánchez Gálvez es arquitecta, directora de la AAI México (Agrupación de Arquitectos e Interioristas de México), profesora universitaria en el Tec de Monterrey, campus Monterrey, y en la UANL, contáctala en @aaimexico
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