BIENES RAÍCES/19
el horizonte
Fin de semana del 31 de julio al 2 de agosto de 2026
COLUMNA
FILARMÓNICA DEL ELBA HAMBURGO, ALEMANIA
EL DIVÁN INTERIOR POR ALEJANDRA SÁNCHEZ
Construida sobre un antiguo almacén portuario de ladrillo, la Filarmónica del Elba, diseñada por Herzog & de Meuron, une historia e innovación en una misma estructura. Su espectacular cubierta de cristal ondulante parece reproducir las olas del río Elba, mientras que los miles de paneles curvos de vidrio reflejan el cielo y el agua. En el interior destaca una sala de conciertos diseñada bajo el principio de “viñedo”, donde el público rodea el escenario para ofrecer una experiencia acústica inmersiva.
MUNDO
Monterrey necesita sombra, no promesas
URA
La ciudad necesita proteger el arbolado maduro existente, y muchas veces es el que acaban quitando. E ste verano, Monterrey volvió a sentirse como una plancha de cemento. Cuarenta grados a la sombra —cuando hay sombra—. El problema no es el clima: es la ciudad que construimos sobre él. Nuevo León tiene un déficit de al menos un millón de árboles en la zona metropolitana y cuatro millones en el estado. Las cifras las documentan ambientalistas, universidades y organismos civiles con datos que llevan años señalando lo mismo: crecemos en concreto y no en verde. En veinte años, Monterrey perdió 38.6% de su suelo permeable con valor ambiental. La mancha urbana avanza más de 2% al año. Los árboles no siguen ese ritmo. La Organización Mundial de la Salud recomienda entre 9 y 15 metros cuadrados de área verde por habitante. Nuevo León tiene 4.62. Menos de la mitad del mínimo. Y esa brecha no es solo estética; es de salud pública. El fenómeno de islas de calor eleva hasta 9 grados la temperatura en zonas sin vegetación. El corredor norte que va de Monterrey a Apodaca pasando por San Nicolás, García, Cadereyta: concreto sobre concreto, sin alivio. Un árbol adulto puede absorber 150 kilogramos de contaminantes al año, según la ONU. Un millón de árboles maduros, en veinte años, capturarían más de 135,000 toneladas de CO2 en la zona metropolitana. Madrid tiene siete millones de árboles que funcionan como esponja ambiental para una ciudad de tamaño comparable. Monterrey necesitaría al menos doce parques del tamaño de Fundidora para acercarse a los estándares mínimos. Hay también una injusticia territorial en esto. Las colonias con mayor ingreso concentran más arbolado, banquetas arboladas y parques con mantenimiento. Las periferias —donde vive la mayoría— son las más expuestas al calor y las que menos vegetación tienen. El déficit de árboles en Monterrey no es solo un problema ambiental: es una desigualdad urbana que se vive en la piel cada verano. El gobierno estatal avanza con el proyecto Bosques Ciudadanos y ha plantado más de 500,000 árboles con meta de superar el millón en el sexenio. Es un paso. Pero plantar no es lo mismo que consolidar: un árbol recién sembrado no da sombra hoy. La ciudad necesita proteger el arbolado maduro existente, incrementar las áreas verdes en los municipios con menor cobertura y exigir que cada nuevo desarrollo urbano incluya vegetación real como requisito, no como decoración de fachada. El calor en Monterrey no va a disminuir. La única variable que podemos cambiar es cuánta sombra le ponemos encima.
MUSEO DE ARTE DE MILWAUKEE WISCONSIN, EUA
El arquitecto e ingeniero Santiago Calatrava convirtió este museo en una de las imágenes más reconocibles de la arquitectura contemporánea estadounidense. Su elemento más distintivo es el Brise Soleil, una gigantesca estructura móvil formada por alas metálicas de más de 60 metros de envergadura que se abren y cierran diariamente frente al lago Michigan. Además de controlar la entrada de luz natural, este mecanismo dota al edificio de un carácter casi vivo, transformando constantemente su silueta.
MUSEO SOUMAYA CDMX, MÉXICO Concebido por el arquitecto Fernando Romero, el Museo Soumaya se distingue por una volumetría asimétrica que desafía las líneas convencionales. Su fachada está revestida con más de 16,000 hexágonos de aluminio. La estructura carece prácticamente de líneas rectas exteriores y alberga una de las colecciones privadas de arte más importantes de América Latina, convirtiéndose en uno de los símbolos arquitectónicos más reconocibles de la capital mexicana.
Alejandra Sánchez Gálvez es arquitecta, directora de la AAI México (Agrupación de Arquitectos e Interioristas de México), profesora universitaria en el Tec de Monterrey, campus Monterrey, y en la UANL, contáctala en @aaimexico
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