LA ECONOMÍA DIGITAL EN ESPAÑA

LA ECONOMÍA DIGITAL EN ESPAÑA. AVANCES Y RETOS POR REGIONES Y SECTORES

intrasectorial explica más del 80,1 % de la variación total. Este porcentaje es incluso mayor que el 100 % en las Islas Baleares y Castilla-La Mancha, donde la especialización ha variado hacia sectores de digitalización menos intensiva. Es preocupante el caso de Castilla-La Mancha, por ser de las regiones en las que menos crece la digitalización en general, a lo que hay que añadir los movimientos de especialización en la dirección opuesta. En suma, en la distribución por regiones del PIB digital destaca la existencia de un polo de digitalización, localizado sobre todo en Madrid, pero también en Cataluña y el País Vasco, tanto en la penetración de la digitalización como en su crecimiento, y con reducidas diferencias entre el resto de las regiones que se han mantenido constantes en el tiempo. Existen menores diferencias en la evolución entre regiones que entre sectores. La principal causa del dinamismo de la digitalización es el aumento de la intensidad digital en cada uno de los sectores, más que los cambios relativos a la especialización productiva. Eso sí, Madrid y Cataluña tienen ventajas claras, al disponer de una especialización más orientada hacia sectores más digitalizados (de intensidad digital alta y media), particularmente en el sector de la información y las comunicaciones. Diferencias regionales en la digitalización en el trabajo y en el capital En todas las comunidades autónomas españolas, la parte de las rentas del trabajo que remunera la digitalización es muy inferior a la parte del EBE que remunera a los activos digitalizados. Por tanto, geográficamente se aprecia el mismo fenómeno que ya se observaba a nivel nacional y por sectores: una mayor penetración de la economía digital en el capital que en el trabajo. Este es un hecho compartido y de magnitud similar en todas las regiones. En

todas ellas se ha producido un incremento en la ratio entre el EBE digital y el VAB digital, aunque esta ratio para el conjunto de la economía ha sido estable. Por tanto, aunque en el conjunto nacional no se observa que las rentas del capital estén acumulando una mayor proporción de las rentas totales de la economía, entre los activos digitales sí que está sucediendo esto. Las comunidades autónomas españolas son más homogéneas en términos de intensidad de la digitalización en el capital que en el trabajo, pese a la menor penetración en este último. Por lo tanto, las regiones son relativamente homogéneas en la incorporación de bienes de capital digitales a los procesos productivos, pero no tanto en el número de profesionales dedicados a ocupaciones digitales. Este hecho vuelve a incidir en una cuestión ya advertida anteriormente: la dificultad existente a la hora de mejorar la digitalización en el ámbito laboral, aunque en este caso se observa desde la óptica regional.

Digitalización y COVID-19

La pandemia de la COVID-19 supuso un retroceso en la digitalización, con una caída del VAB digital del 10,0 % en términos reales. Ahora bien, esta reducción fue inferior a la del conjunto de la economía, pues su peso incluso aumentó ligeramente del 13,6 % en 2019 al 13,8 %. 2021 supuso una aceleración de la digitalización, pues en términos reales el VAB digital aumentó un 14,9 %, y su peso en la economía alcanzó el 15,0 %. Por sectores, la pandemia significó un retroceso del 14 % del VAB real en la industria y del 9 % en los servicios. La recuperación de 2021 fue más intensa también en las manufacturas (29 %) que en los servicios (12 %). El peso del VAB digital en las manufacturas se mantuvo estable en 2020 y aumentó con más rapidez en 2021, año en el que llegó al 20,7 %. En cambio, el aumento de

11

Made with FlippingBook - Online Brochure Maker